Juan Diego Córdoba González. 20 febrero, 2019
Flor María Salazar, vecina de San Josecito de Alajuelita, comenzó a tomar previsiones ante los constantes cortes de agua en su comunidad. Fotografia: Lilliam Arce Robles.
Flor María Salazar, vecina de San Josecito de Alajuelita, comenzó a tomar previsiones ante los constantes cortes de agua en su comunidad. Fotografia: Lilliam Arce Robles.

Flor María Salazar se levantó más temprano de lo normal este miércoles, pues había que recoger agua. Sabía que se quedaría sin el servicio desde temprano y no regresaría hasta en la noche, como en muchos otros barrios de Alajuelita, San José.

La vecina de San Josecito se aseguró de guardar dos estañones de agua para las labores del aseo, un recipiente grande para cocinar, y unas cuantas cubetas de agua en el baño.

Muchos de los vecinos de los altos poblados tienen tanque de almacenamiento, pues es normal que el agua escasee en época seca. A doña Flor nunca le había preocupado no tenerlo en su hogar, pues no hay niños que son los que más urgen, sin embargo ahora está un poco inquieta por el anuncio de las autoridades.

El Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) reveló este miércoles, que los niveles de los embalses que distribuyen agua potable por todo el país se encuentran en estado crítico, situación que implica desabastecimiento para cerca de 114.500 personas.

Para los siguientes meses, el panorama no mejoraría. Se proyecta que el desabastecimiento alcanzará a tres de cada 10 costarricenses hasta junio, cuando lleguen las lluvias.

“Estamos enfocando esto como una atención de emergencia y tomando las acciones, pensando en que, a como están las cosas hoy en día, solamente pueden empeorar”, aseguró el gerente general del AyA, Manuel Salas.

Aunque tener tanque provisional de almacenamiento podría ayudar a disminuir el impacto de la sequía, lo cierto es que la situación podría ser tan crítica, que muchos hogares podrían consumir toda la reserva, antes de que reactive el suministro, que generalmente es en horas de la noche.

Muchos vecinos de las zonas altas del área metropolitana, como barrios de Alajuelita, poseen tanques, aunque tampoco sería suficiente. Fotografía: Albert Marín.
Muchos vecinos de las zonas altas del área metropolitana, como barrios de Alajuelita, poseen tanques, aunque tampoco sería suficiente. Fotografía: Albert Marín.

Ese es el caso que enfrentará el hogar de María Fenrnanda Chinchilla, en El Llano de Alajuelita, quien vive junto con su esposo y una hija de un año.

Ella asegura que desde que construyeron, tomaron la decisión de colocar tanque provisional, pues sabían que el recurso escaseaba en esa localidad. Aun así, en varias ocasiones se quedaran sin el líquido.

Tanto María Fernanda como Flor María viven en los altos poblados de Alajuelita, uno de los puntos con importante afectación por los bajos niveles de agua. Sufren lo mismo que Aserrí, Desamparados, San Jerónimo de Moravia y Vázquez de Coronado.

Entretanto, los pobladores de zonas más céntricas, como La Uruca y Pavas apenas comenzaron a percibir los primeros efectos de la baja en caudales, provocada principalmente por el fenómeno de El Niño, que redujo las lluvias.

“Es absolutamente esencial reducir el consumo. La población debe entender que si el agua me llega con la presión suficiente es por la posición geográfica en donde se encuentra ubicada mi casa, no porque haya mucha agua”, explicó el gerente del AyA.

Acueductos también reportó una importante afectación en Nicoya, Guanacaste, así como Talamanca, Sixaola y otros sectores de Limón.

Medidas de mitigación

AyA aseguró que activará la distribución con camiones cisterna en las localidades más afectadas, pero la prioridad será abastecer hospitales, centros educativos y edificios públicos, así como llenar los tanques de distribución del AyA y las Asociaciones Administradoras de los Sistemas de Acueductos y Alcantarillados (Asadas), con el fin de mejorar el servicio general.

“La demanda con camiones cisterna se va a aumentar, pero no se puede cubrir todo el país”, advirtió el gerente del Instituto.

Dependiendo del avance de la sequía, la entidad aplicaría cortes programados del servicio, para racionar el líquido en más zonas.

Las autoridades pidieron a la población hacer un uso más adecuado del recurso en los hogares. Según las estimaciones del AyA, si todos los hogares costarricenses pudieran reducir en hasta un 25% el consumo normal de agua, la afectación a nivel nacional sería mínima.

Menos lluvias

El esperado faltante de lluvias producto de los efectos del fenómeno de El Niño, se mantendrá durante el primer semestre del año. No obstante, a diferencia de épocas anteriores, esa sequía se extendió al Caribe y la zona norte, en donde debería estar lloviendo, explicó el Instituto Meteorológico Nacional (IMN)

“Desde noviembre anterior, se observan en nuestra región y particularmente en el país, anomalía climáticas muy significativas. Los análisis de lluvia muestran un patrón muy seco en todo el territorio nacional pero con mayor impacto en la región Caribe y la zona norte, ya que estos meses suelen ser lluviosos en esas regiones", advirtió el Meteorológico en un comunicado.

Según el AyA, en comparación con 2016, cuando sufrieron otra afectación grave en los niveles de embalse por los efectos de este fenómeno climático, en aquella ocasión sí había lluvias en esas zonas, lo que aliviaba un poco la situación. Esta vez las lluvias escasean en todo el territorio.

“De acuerdo con datos de estaciones meteorológicas del Caribe norte y sur, el déficit de lluvias en enero del año en curso osciló entre el 60% y 75%”, mencionó el Meteorológico. Tal situación demuestra “una fuerte anomalía”.

(Video) Faltante de agua podría llegar a afectar al 30% de la población