Ángela Ávalos. 16 septiembre
Esta es la escafandra tipo Helmet, no invasiva, desarrollada por la UNED para el uso en pacientes no críticos con covid-19. En la imagen, el especialista en Cuidado Intensivo, Jorge Espitaleta. Foto: Cortesía
Esta es la escafandra tipo Helmet, no invasiva, desarrollada por la UNED para el uso en pacientes no críticos con covid-19. En la imagen, el especialista en Cuidado Intensivo, Jorge Espitaleta. Foto: Cortesía

El Laboratorio de Fabricación Kä Träre, de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), diseñó y fabricó una escafandra para ayudar en la asistencia ventilatoria a enfermos de covid-19.

El proyecto, que se inició hace cinco meses, pretende colaborar en la atención de la emergencia nacional provocada por la pandemia.

La UNED está en proceso de fabricar un centenar de unidades de este casco y gestiona el financiamiento para otros 400.

La escafandra o casco se conoce como tipo Helmet, no invasiva, y se podría utilizar en pacientes en estado no crítico, informó la Universidad en un comunicado de prensa.

Los responsables del proyecto asguran que este dispositivo no pone en riesgo la vida de un paciente al no ser una interfaz de soporte crítico o de ventilación asistida.

"Está diseñado para atender al 80% de los pacientes que requieren hospitalización por esta enfermedad respiratoria. El 20% restante son los pacientes que eventualmente van a necesitar un ventilador de alta complejidad.

“Con su uso podría reducirse el porcentaje de pacientes que eventualmente vayan a requerir un ventilador de alta complejidad. Puede usarse con y sin ventilador, en hospitales rurales y regionales que tengan gases hospitalarios”, informó la UNED.

El desarrollo de los prototipos fue posible por el trabajo colaborativo entre la academia y la sociedad civil. Se contó, entre otros, con la participación de los emprendedores y empresarios Roberto Solano y Nicolás Bautista, y de José Miguel Ramírez, terapeuta respiratorio, además de médicos especialistas en Cuidado Intensivo.

Detalle de la escafandra. Foto: UNED para LN
Detalle de la escafandra. Foto: UNED para LN

“Desde el inicio de la pandemia nos dimos a la tarea de buscar opciones de dispositivos de tecnología abierta e idealmente replicables en Costa Rica, con el fin de apoyar el tratamiento de personas que se enfermaran de covid-19. De esta forma, no depender de proveedores internacionales que cuentan con grandes demandas”, dijo Bautista.

El prototipo, informó la universidad estatal, ya ha sido sometido a pruebas y los resultados obtenidos han sido satisfactorios, confirmó el intensivista Jorge Espitaleta, quien labora en el Centro Especializado de Atención de Pacientes con covid-19 (Ceaco) y en el Hospital del Trauma (HDT), adminstrado por el Instituto Nacional de Seguros (INS).

“Este prototipo pretende, de forma confortable, ofrecer ventilación mecánica asistida a los enfermos con covid-19. El artefacto es de buena calidad y duración”, dijo Espitaleta.

No trascendió el costo de cada uno de estos dispositivos ni de la totalidad del proyecto.

La UNED solicitó autorización al Ministerio de Salud para que estos cascos o escafandras puedan ser utilizados en los servicios de salud, igual que se hizo con los respiradores autorizados a la Universidad de Costa Rica (UCR).

La semana pasada, trascendió la autorización del Ministerio de Salud para que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) utilice los respiradores o ventiladores mecánicos que están en desarrollo en la UCR y en el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), aun cuando estos no hayan sido probado en seres humanos, es decir, sin superar pruebas clínicas.

El ministro de Salud, Daniel Salas, basó su autorización Salas en el posible colapso de los servicios de salud ante el aumento de pacientes en estado crítico.

“Los antecedentes de esta pandemia en otras latitudes, y nuestras proyecciones, nos han mostrado que la cantidad de casos graves pudiera en algún momento superar la cantidad de recursos disponibles para ventilación mecánica, poniendo así en riesgo la vida de personas que desarrollen una insuficiencia respiratoria grave”, cita el documento firmado por Salas.

Se establecieron, eso sí, una serie de condiciones, como que sea la última opción y que haya autorización del paciente o un familiar.