En Llano Grande de Cartago, los vecinos no solo se quejan porque el Ebáis apenas reparte cuatro fichas al día para ser vistos por el médico.
También lamentan las condiciones del edificio que alberga los servicios de salud desde hace muchos, pero muchos años. Tantos, que perdieron la cuenta.
Por eso, el frío que ya es bastante avanzada la mañana, se vuelve punzante a las 3 a. m., la hora en la que usualmente deben empezar a hacer fila para pelear por alguna de las cuatro fichas de atención diarias.
No hay más que esperar afuera, en espacio descampado, con la usual llovizna de la montaña. Tampoco hay mucho espacio adentro. La sala se vuelve pequeña con tan solo un puñado de gente.
Guido Leitón Gómez, agricultor de 61 años, conoce bien esos fríos y las estrecheces de espacio.
“El edificio como usted lo puede ver no está en óptimas condiciones. Esperamos que la Caja tenga más responsabilidad con el nuevo ya que nosotros pagamos el seguro y tenemos que trabajar para poder hacer la plata”, afirmó este sembrador de fresas, hoy peón jornalero en una empresa que lo tiene asegurado.
El Ebáis de Llano Grande aparece en el informe de la Contraloría General de la República (CGR) en que se analiza la condición jurídica y el estado de la infraestructura de un importante grupo de estas sedes, así como de las Áreas de Salud.
En el informe DFOE-SOC-IF-00016-2018 del 28 de noviembre se reitera el llamado de atención a las autoridades de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) por el “débil seguimiento y control de las propiedades”.
Así hay edificios con techos rotos, baños inservibles y consultorios estrechos... situación que complica la vida de los asegurados.
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En el 2014, ya se le había advertido a la institución sobre el mismo problema, pero poco o nada pasó en más de cuatro años, a pesar de que un acuerdo de la Junta Directiva de entonces solicitó a las gerencias de Pensiones y Financiera un informe conjunto de las propiedades de la CCSS. Lo siguen esperando.
Son cerca de 678 propiedades de este tipo (sedes de Ebáis y Áreas de Salud), cuyo valor fiscal según la Contraloría supera los ¢26.917 millones y sobre las cuales la institución hasta ahora ignora la cifra real de aquellas que son de su propiedad, están alquiladas o prestadas.
Esto les impide dar un mantenimiento eficiente y, en parte, explica la declaración de Guido Loría cuando le reclama a la Caja más responsabilidad.
El edificio nuevo se levanta a unos 700 metros de la vieja sede, y ha corrido por cuenta de la Municipalidad de Cartago.
El alcalde de ese cantón, Rolando Rodríguez, le ofreció a la Caja construir hasta dos sedes de Ebáis por año, un convenio que ha sido difícil de cumplir no precisamente por la falta de voluntad municipal.
La lentitud y falta de interés de la Caja ha imperado para que este proyecto avance en Cartago con la celeridad y urgencia que necesitan agricultores como Guido.

Desorden y falta de interés
¿Por qué la Contraloría volvió sobre este tema?
Según el propio informe, en un solo año (2016) "en las sedes de Ebáis y de Área se brindaron más de siete millones de consultas en Medicina General, más de dos millones de consultas en Odontología, y otras 900.000 en Urgencias.
“También se habrían realizado más de 15 millones de exámenes de laboratorio y al menos 480.000 imágenes radiológicas. Por lo tanto, se torna esencial que las sedes en que se desarrollan estos servicios estén en óptimas condiciones”, justifica el informe.
Aunque el documento de la Contraloría no lo dice explícitamente, es fácil concluir que hasta ahora la Caja no ha manifestado ni interés ni orden para el manejo de las sedes responsables de dar el primer nivel de atención.
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Este nivel es el responsable de promocionar la salud y prevenir la enfermedad para evitar que miles de casos nutran los cuellos de botella en los hospitales regionales, periféricos o nacionales, como el Max Peralta, en Cartago, el Calderón Guardia en San José o el Tony Facio, en Limón.
La auditoría realizada por la Contraloría hace muchos “redescubrimientos”.
Entre ellos, encontró cinco bases de datos distintas, con información “parcial e inconsistente entre ellas”, para el manejo del registro de sedes de Ebáis y de Área.|
Además, según el informe, “la CCSS no cuenta con información completa, confiable y segura para la toma de decisiones en una materia que reviste de importancia a nivel institucional, como lo es el mantenimiento oportuno y adecuado de todas sus sedes de Ebáis y de Área, y su repercusión en el servicio que se presta a los usuarios".
Quizá es por eso que la primera expresión que suelta María Isabel Loría Sánchez cuando se le pregunta cómo la atienden en Llano Grande es “estoy jodida”.
Loría, de 54 años, debe hacer la famosa fila de madrugada para ver si tiene suerte y la atienden. Además, ya dentro del pequeño local, debe buscar la luz del sol porque si se sienta en alguna de las escasas bancas se arriesga a padecer el intenso frío de la sombra.
Con su pierna izquierda afectada por una posible flebitis, esta esposa de agricultor, que no sabe leer ni escribir, lamenta las pocas comodidades para soportar con paciencia el dolor mientras espera que la llamen para atender su dolencia.
La Caja cuenta con 1.047 Ebáis y 104 Áreas de Salud en todo el país.
Según la Contraloría, la institución desconoce el estado en que se encuentran esas edificaciones.
“Las Áreas Regionales de Infraestructura y Mantenimiento (ARIM) no cuentan con diagnósticos del 33,6% de las sedes de Ebáis y de Área, y el 66,9% de los existentes fueron elaborados hace más de cuatro años”, advierten.
Román Macaya Hayes, presidente ejecutivo de la institución, reconoció las debilidades, sobre las cuales, incluso, comentó en su primera reunión con el nuevo ministro de Salud, Daniel Salas Peraza.
Formó una comisión que se encargará, según dijo, de resolver este asunto. Promete los primeros resultados para el 2019.
"Queremos llegar a formalizar donaciones o situaciones donde le demos el mantenimiento que se necesita para que la infraestructura sea la óptima para atender a los pacientes”, prometió Macaya.
Entrevista a Román Macaya, presidente ejecutivo de la CCSS: ‘Reconocemos esta situación y esperamos que mejore’
Román Macaya, presidente ejecutivo de la Caja, reconoce las deficiencias mencionadas por la Contraloría, una vez más, sobre el estado jurídico y físico de las sedes de Ebáis y Áreas de Salud.
Cuatro meses después de haber asumido el cargo, Macaya promete resolver las debilidades apuntadas por la auditoría de la Contraloría, y asegura que los primeros resultados se verán a partir del próximo año.
–La Contraloría vuelve a señalar vacíos en controles de la Caja.
– La Contraloría emitió un informe sobre la situación jurídica y de mantenimiento de las sedes de Ebáis y de Áreas de Salud. Hay tres categorías que son las propiedades de la CCSS, las prestadas y las alquiladas. Lo que se encuentra es que dependiendo de la situación jurídica así se da mantenimiento preventivo o no.
"Nosotros reconocemos esta situación. Vamos a crear una comisión para coordinar las gerencias y unificar la base de datos de las propiedades para darles mantenimiento y para gestionar la formalización de donaciones o la situación jurídica de estas propiedades.
“La semana pasada, tuve una reunión con el nuevo ministro de Salud (Daniel Salas Peraza) para, entre otros temas, abordar el de las propiedades. Hay unas que las usa el Ministerio de Salud y viceversa. Queremos llegar a formalizar donaciones o situaciones donde le demos el mantenimiento que se necesita para que la infraestructura sea la óptima para atender a los pacientes”.
–¿Qué garantía hay de que esa comisión funcione? La Contraloría señala que ni a los acuerdos de Junta Directiva sobre el tema se les ha dado seguimiento.
–Personalmente, tengo una estrategia muy clara de coordinar las gerencias, de que trabajen como equipo. El nombramiento de un gerente general a partir del 1.° de enero, ayudará en esa coordinación. Efectivamente, cada gerencia tiene tantas cosas que hacer que la coordinación es difícil en una institución como la Caja.
“Pero dada la importancia del caso, los cambios estructurales que ya se han hecho y la importancia que como presidente ejecutivo de la Caja le estoy dando a la coordinación entre gerencias, espero que esto mejore”.
–¿Le tomaron por sorpresa estos hallazgos?
–Es un informe que lo hemos recibido en borrador antes de que se publicara, lo cual es normal. Vamos a tomar las medidas que correspondan para poner eso en orden.
–¿En cuánto tiempo podemos ver algún resultado de esa comisión?
–A lo largo del 2019, espero que por lo menos vayamos consolidando la situación jurídica de las diferentes propiedades, y crear la normativa para darles mantenimiento.
“Hay propiedades que no son de la Caja, que son prestadas o alquiladas, en donde tenemos que llegar a acuerdos para darles mantenimiento, lo cual requiere de fondos públicos y hay reglas claras sobre eso”.
