Ángela Ávalos. 22 diciembre, 2018
La torre B, del Centro Corporativo Internacional, en barrio Don Bosco, es uno de los edificios que utilizará la CCSS durante los próximos tres años; el tiempo que tardarán los trabajos de reforzamiento de su sede central. Foto: Melissa Fernández
La torre B, del Centro Corporativo Internacional, en barrio Don Bosco, es uno de los edificios que utilizará la CCSS durante los próximos tres años; el tiempo que tardarán los trabajos de reforzamiento de su sede central. Foto: Melissa Fernández

Si es complicado para una familia promedio cambiarse de casa, imagine lo que puede ser para casi 1.000 personas trasladarse a seis edificios distribuidos por San José.

Desde el año pasado, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) se dio a la tarea de buscar los sitios que reunieran las condiciones para albergar a esa cantidad de personas, mientras se realizan las obras de reforzamiento de su sede central.

En principio, este personal y los servicios que brindan serán distribuidos en seis instalaciones diferentes.

Esa distribución se realizará según realicen tareas de alta gerencia (por ejemplo, la Presidencia Ejecutiva, Junta Directiva o gerencias); labores técnicas (planificación, comunicación, Dirección Jurídica), o servicios (pago de incapacidades o planillas, propias de las plataformas de servicios).

La Caja analiza alquilar con opción de compra edificios ubicados en un complejo corporativo en barrio Don Bosco, en San José; también en Zapote y en Sabana norte.

El edificio conocido como torre B, en el Complejo Corporativo Internacional de barrio Don Bosco, ya está alquilado. Ahí se instalarán las áreas técnicas, incluida la división de Farmacoepidemiología, las coordinaciones de Laboratorio y Enfermería, y el área de Estadística.

Estos son procesos que aún no están concluidos, pero conforme se vayan concretando se informará a la población para que sepan adónde tienen que ir para realizar sus gestiones, aclaró Paquita González, directora del proyecto.

Modernizar sede emblemática

La sede central es una construcción emblemática, bautizada con el nombre de Laureano Echandi Vicente.

Fue inaugurada en diciembre de 1966, relata Andrés Fernández Ramírez en un artículo que escribió para una publicación que se hizo para el 75 aniversario de la Caja.

En aquel entonces, recuerda, el edificio costó entre ¢6 millones y ¢7 millones.

Esta edificación será sometida a cirugía mayor durante los próximos tres años con el propósito de proteger a empleados y usuarios de los servicios del impacto de eventuales incendios y terremotos.

Además, se busca adaptar la estructura a las nuevas necesidades de trabajo.

El proyecto supera los $56 millones.

Ese monto incluye los trabajos de reforzamiento, el diseño, y la adquisición o alquiler de edificios en San José para trasladar los servicios que durante más de medio siglo se han brindado en la singular edificación, ubicada sobre avenida segunda, en la capital.

Los fondos saldrán del Seguro de Salud, confirmó Paquita González Haug, directora del proyecto.

Reforzamiento edificio CCSS
Reforzamiento edificio CCSS

Ya los trabajos fueron adjudicados al consorcio Edificar-Guidi-Molina, que empezaría el diseño de la obra en enero, para entregarla terminada en octubre de 2020.

A partir de entonces, se iniciará el traslado paulatino, según un plan establecido por unidades técnicas, con el fin de tener a la institución funcionando en seis edificios diferentes antes de que finalice el primer semestre del 2019.

“En el 2017, salimos a buscar edificios. Se vieron entre 50 y 60 pero llegaron pocas ofertas de edificios muy pequeños o sin condiciones. No encontramos un único edificio. Lo vamos a tener que dividir en seis edificios”, comentó González.

Este fue uno de los proyectos destacados por las autoridades de la Caja durante la última conferencia de prensa del año.

La gerenta de Infraestructura y Tecnología, Gabriela Murillo Jenkins, confirmó que este plan implica un gran operativo para el traslado y posterior mudanza.

A los empleados se les solicitó poner todas sus pertenencias en no más de tres cajas. Solo el almacenamiento y la mudanza representará para la institución una inversión superior a los $2,7 millones.

Paquita González, directora del plan de reforzamiento: obras y traslado de funcionarios son parte de un megaoperativo
La arquitecta Paquita González Haug es quien dirige el proyecto, que incluye el reforzamiento del edificio central, y el traslado a instalaciones temporales durante los tres años que tardarán las obras. Foto: José Cordero
La arquitecta Paquita González Haug es quien dirige el proyecto, que incluye el reforzamiento del edificio central, y el traslado a instalaciones temporales durante los tres años que tardarán las obras. Foto: José Cordero

En sus manos está la responsabilidad de que el reforzamiento de la sede principal de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) salga bien.

La obra, que ya fue adjudicada a un consorcio por más de $24 millones, incluye el traslado de casi 1.000 funcionarios en seis instalaciones temporales durante los próximos tres años, el tiempo que tardarán modificando la estructura del emblemático edificio.

El siguiente, es un resumen de la entrevista con la directora del proyecto, Paquita González Haug.

–¿Cuál es el plan?

–El proyecto tiene muchos componentes. Cuatro o cinco.

–¿Cómo se llama?

–Reforzamiento del edificio Laureano Echandi. Es el principal de la CCSS. Se construyó en 1965. Posiblemente se diseñó incluso antes del primer código sísmico. Durante muchos años fue el edificio más grande de San José. El ingeniero que lo hizo se basó en el Código Sísmico que tenía California. Por eso, es que el edificio ha resistido en una época en la que no existía los pretensados.

“Él se basó en el mejor recurso que tenía en aquel momento para diseñar pero la ingeniería sismoresistente ha ido evolucionando. Ya Costa Rica va por su cuarto código sísmico. Se hicieron unos estudios de vulnerabilidad sísmica. Después del terremoto de Limón hay dos decretos que obligaban a todas las instituciones públicas a hacer estudios de vulnerabilidad. Por eso, se hizo el primer estudio de vulnerabilidad, que reveló que había que hacer un reforzamiento estructural”.

–¿Cuándo fue ese primer estudio?

–Se hizo en la década de los noventa. Ahí se ve un problema estructural: el edificio es muy flexible, porque tiene un sistema estructural de viga-columna. Además de esto, tiene otra condición: es excéntrico. Significa que no es simétrico.

–¿Y qué pasa con esto?

–Cuando el edificio es excéntrico hace que los desplazamientos en un temblor sean irregulares.

–¿Qué riesgo entraña?

–Hay algunos elementos que tienen que recibir más fuerza que otros.

–¿Por qué se construyó así?

–Para mí es una cuestión de diseño. Ese edificio, desde el punto de vista de arquitectura es muy estético. Ese edificio es del estilo internacional. En ese entonces, era lo nuevo. Es uno de los primeros edificios que tenían una fachada completa de vidrio. Además, tiene un valor cultural grande: que la CCSS pudiera construir un edificio en aquellas épocas y que fuera el edificio más alto, era una confirmación de la consolidación de la seguridad social.

“Por eso tiene un problema de torsión y uno de confinamiento, es decir, la cantidad de acero que tiene cada uno de los elementos estructurales. Para los requisitos actuales, ese edificio debería tener más acero”.

–¿Cómo se resuelve eso en un reforzamiento?

–Existen varias formas. En el proceso de diseño se tiene que escoger la forma. Hay tres posibilidades: una es volver a hacer las columnas. Otra es meterles unos marcos de acero. La otra es agarrar las columnas y forrarlas en acero. Eso a nivel estructural. Pero hay otros problemas de seguridad adicionales.

“Costa Rica acogió la NFPA, que es el Código Americano de Seguridad Humana, de Protección y Seguridad contra Incendios. El edificio no cumple. Tampoco con el Código Eléctrico, la Ley 7600 (para personas con discapacidad) y normas de salud ocupacional. Aparte del problema estructural, el edificio requiere todo un acondicionamiento de sus sistemas electromecánicos y arquitectónicos”.

“Lo que se quiere es actualizar a los requerimientos actuales, por ejemplo, voz y datos, telefonía IP, y cambiarle la imagen con espacios más funcionales para las condiciones de trabajo actuales. Otra condición que tiene el edificio es que las escaleras no cumplen para ser escaleras de emergencia. Tienen que ser presurizadas. Deben tener barras antipánico. Que la escalera no funcione como chimenea en un incendio. Por eso es que la escalera tiene que ser cerrada. Se va a construir una escalera de emergencia en el costado este”.

–¿Cuánto personal labora en ese edificio?

–Este edificio lo ocupan en este momento unos 911 funcionarios. Tiene 14.000 metros cuadrados, y de área útil 10.000 metros cuadrados. Hemos tenido que ir a buscar en el casco central 10.000 metros cuadrados para trasladarnos.

–¿Todo esto en tres años?

–Sí.

–¿Cuánto cuesta el reforzamiento?

–Se adjudicó por ¢24.000 millones. Implica la construcción y el diseño.

–¿A quién se le adjudicó?

–Edificar Guidi Molina. Es un consorcio.

–¿Cuándo empieza la obra?

–Está en refrendo en la Contraloría (General de la República). Se envió hace una o dos semanas. Estimamos que la orden de inicio se daría a finales de enero o principios de febrero. Todo depende de la Contraloría.

–¿2021?

– (La finalización) la tengo para octubre de 2020. Hay una propuesta de repoblamiento. La distribución actual del edificio arrastra lo que se pensó originalmente, pero se han ido metiendo cosas. Por ejemplo, la Proveeduría está en los últimos pisos y es un servicio que recibe mucha gente. Se ha pensado que los primeros pisos deberían ser los que reciban más gente. Hay que crear un espacio para la Gerencia General. Hay tres gerencias metidas en un único piso. Se ha pensado en hacer dos gerencias por piso (pisos gerenciales).