Salud

Nuevo hospital de Puntarenas sigue en espera tres gobiernos y nueve años después de terremoto

CCSS prometió que estaría en 2020, después dijo 2021, y ahora no estará en 2022. Constructora apenas inició en setiembre movimiento de tierras

El nuevo hospital de Puntarenas sigue en espera luego de tres gobiernos y más de nueve años después del terremoto de Nicoya, que destruyó la torre de siete pisos del viejo edificio del Monseñor Sanabria, en setiembre de 2012. Los movimientos para preparar el terreno donde se levantará el nuevo hospital, apenas se iniciaron el 30 de setiembre y terminarán en febrero del 2022.

Diferentes administraciones de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), y también en Zapote, han prometido a lo largo de todo este tiempo que la obra entraría a funcionar en el 2020, luego en el 2021, y ahora parece que será mucho después del 2022. En registros documentales de La Nación, hay menciones desde el 2016 en las cuales autoridades de la Caja prometían tener el nuevo hospital inaugurado y en funciones para estos años.

Pero solo el movimiento de tierras se prolongará hasta inicios del 2022, para cuando está previsto el arranque de la obra civil. Mientras tanto, aún sigue pendiente terminar los planos constructivos y el traslado de líneas de electricidad, de tubería de agua potable, y la instalación de los ductos para evacuar aguas residuales y de lluvia, informó la Caja.

Según información publicada en el sitio oficial de esa institución, este proyecto, de 72.132 metros cuadrados de construcción y $225 millones registra un 56% de avance.

Entre el terremoto del 5 de setiembre del 2012 −conocido como terremoto de Nicoya− y los trabajos actuales, se ha pasado por una larga lista de trámites, encabezados por la compra del terreno, en Barranca, Puntarenas, la licitación, los estudios de factibilidad, y la adjudicación. Esta última, quedó en manos del consorcio Van Der Laat y Jiménez-Ingelectra, responsable de construir y equipar el nuevo centro médico, bajo el sistema de ‘llave en mano’.

Primeras proyecciones

En la administración de Laura Chinchilla Miranda (2010-2014) se hizo la primera promesa de poner a funcionar al nuevo hospital en el 2020.

En el 2016, en el gobierno de Luis Guillermo Solís Rivera (2014-2018), las autoridades institucionales encabezadas por la entonces presidenta ejecutiva de la CCSS, María del Rocío Sáenz Madrigal, presentaron el prototipo del futuro hospital a la comunidad. Ahí prometieron “un nuevo hospital, equipado y en funcionamiento, para el 2020″.

También en el 2016, la CCSS incluyó al nuevo hospital de Puntarenas en el grupo de hospitales totalmente digitalizados, junto al de Cartago, Golfito y Turrialba, todos aún en proyecto.

En el 2017, se dijo que el hospital “digital” estaría para el 2021. Un año más tarde, en 2018, la institución manifestó su expectativa de inaugurar y tener en operación el nuevo hospital en el 2022. La Dirección de Arquitectura e Ingeniería (DAI), de la CCSS, informó de que la obra estaría en febrero de ese año, no sin antes advertir de que los plazos deben considerar eventuales recursos de apelación.

Para setiembre del 2019, afirmaron que el hospital estaría listo a las puertas del 2022, no antes. Las manifestaciones las dieron al firmar el contrato con el consorcio constructor.

La CCSS justificó el tiempo transcurrido por los siete años en que se tardó para hacer los estudios, diseñar, planificar y adjudicar la obra, que se financia con recursos propios y con fondos provenientes de un préstamo del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

Todas estas tareas se han hecho de manera paralela a mantener en funciones el viejo hospital de Puntarenas, en cuyas instalaciones la CCSS tuvo que invertir varios miles de millones para garantizar la continuidad de los servicios.

Solo en dos proyectos para rehabilitar y mantener en operación las viejas instalaciones hospitalarias en el área de encamados y laboratorio, la CCSS invirtió más de ¢10.000 millones.

Golpe sísmico

El Hospital Monseñor Sanabria perdió siete de los diez pisos de su torre médica tras los daños que les causó el terremoto de Nicoya, de 7,6 grados de magnitud, el 5 de setiembre del 2012. Esta estructura tuvo que ser demolida.

El sismo dio la estocada final al viejo hospital puntarenense, que antes de la emergencia natural mostraba signos importantes de deterioro en su infraestructura. Entre los 29 hospitales de la Caja, el de Puntarenas y el de Nicoya, en Guanacaste, fueron los que sufrieron más daños con ese terremoto.

Para el nuevo hospital se promete reforzar y ampliar servicios actuales y crear otros, como Quimioterapia y Oncología, para ahorrar a los porteños su traslado a hospitales de la capital.

Este centro médico sería la obra más grande de la Caja en las últimas tres décadas. La institución pretende que sea uno de sus nuevos hospitales totalmente digitalizados. También se promete usar materiales y técnicas de construcción amigables con el ambiente.

Randall Álvarez Juárez, director del Monseñor Sanabria, manifestó en el 2018 que las nuevas instalaciones estarán diseñadas para atender una demanda proyectada al 2030, con 316.624 habitantes.

Ángela Ávalos

Ángela Ávalos

Periodista de Salud. Máster en Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, España. Especializada en temas de salud.