Irene Vizcaíno, Patricia Recio. 26 junio
Los restaurantes podrían abrir los fines de semana en las zonas permitidas por el Ministerio de Salud. Eso sí, el personal deberá usar mascarillas, dispositivo obligatorio en ese y otros comercios, así como bancos, teatros, cines e iglesias, desde este sábado. Foto de Jorge Castillo
Los restaurantes podrían abrir los fines de semana en las zonas permitidas por el Ministerio de Salud. Eso sí, el personal deberá usar mascarillas, dispositivo obligatorio en ese y otros comercios, así como bancos, teatros, cines e iglesias, desde este sábado. Foto de Jorge Castillo

Este sábado, la mayor parte del país avanza a la fase tres del plan de apertura económica en pandemia, presentado por el gobierno desde mayo.

Un grupo de comunidades, sin embargo, seguirán con severas restricciones debido a la alta circulación del virus respiratorio que produce la covid-19. Otras se quedarán en la fase dos por tener lo que las autoridades denominan un “riesgo aumentado”.

La fase tres permitirá a tiendas, cines y teatros abrir los fines de semana, aunque siempre al 50% de su capacidad. Además, finalmente, podrán reabrir los templos de lunes a domingo para realizar misas y cultos, aunque con un máximo de 75 personas, a 1,8 metros de distancia una de otra, y sin cantos.

Sin embargo, en todos esos establecimientos, así como cualquier otro local donde se atienda público, las personas deberán utilizar mascarillas o caretas, disposición que entra a regir este sábado 27 de junio. También es de uso obligado en buses y taxis. Uber también la exigirá.

Otro de los cambios de la fase tres, es que los bañistas podrán permanecer en las playas una hora y media más. El acceso será permitido de 5 a. m. a 9:30 a. m., siempre y cuando se vaya solo o en burbuja social.

“Este sábado las playas que no estén en zona de alerta naranja van a habilitarse fines de semana, y con una franja mayor, igual las tiendas y cines en lugares sin alerta naranja o que no exista la situación de frecuencia mayor por los distritos con alerta”, explicó el ministro de Salud, Daniel Salas.

El paso en la reapertura se da en un momento de altos picos de contagio, pues la cifra de casos nuevos llegó a 152 este viernes, para un acumulado de 2.836 desde el 6 de marzo. La mayor cantidad de contagios nuevos fue en San José, con 33.

También aumentaron las hospitalizaciones para llegar a 36, la cifra más alta desde marzo. Seis de esos pacientes están en Unidad de Cuidado Intensivo (UCI).

Hay 1.280 recuperados y 12 personas han fallecido (nueve hombres y tres mujeres).

El jerarca también anunció la reanudación de vuelos internacionales a partir del 1.° de agosto, dentro de un proceso paulatino. Inicialmente, estaba prevista para el 1.° de julio, pero se pospuso.

Estacionados en fase uno y dos

Como lo adelantó en un tuit el presidente de la República, Carlos Alvarado, la reapertura se decidió con la participación de autoridades sanitarias y económicas para combinar protección de la salud y beneficio para la economía. Además, con la puesta en práctica de la estrategia del “martillo y el baile”.

Pilar Garrido, ministra de Planificación, explicó que según ese baile y martillo, hay diferencias entre territorios.

Bajo ese criterio, hay un grupo de comunidades cuya alerta se mantiene en amarillo porque se considera que tienen alto riesgo, por su cercanía o colindancia con zonas naranja. Por ese “riesgo aumentado” es que permanecerán en fase dos, las siguientes áreas:

En el cantón de San José: La Uruca, Merced, Hospital, Hatillo, Mata Redonda, Catedral, San Francisco de Dos Ríos, San Sebastián y Zapote. Es decir, la capital y sus alrededores.

En Escazú: San Rafael.

En Heredia: Ulloa.

En Curridabat: todo el cantón.

En Aserrí: Aserrí y San Gabriel.

En Cartago: Corralillo.

Para todos esos distritos, no habrá cines, teatros, restaurantes abiertos los fines de semana, ni tampoco podrán abrir los templos.

El ministro Salas explicó que los distritos que no avanzarán fueron seleccionados porque existe una trazabilidad, es decir, paso de personas desde comunidades o barrios con alta transmisión del virus.

Precisamente, por ese riesgo, Salas llamó a los habitantes de los lugares que ya tienen alerta naranja, a procurar hacer actividades en su misma zona, con la idea de contener la posibilidad de transmisión comunitaria.

La restricción vehicular en zonas de fase dos y tres no cambia, es decir, de 10 p. m. a 5 a. m. de lunes a viernes, y de 7 p. m. a 5 a. m. los fines de semana. Se aplica además la limitación por el último número de la placa.

El tercer grupo de comunidades lo integran aquellas de mayores restricciones por estar bajo la categoría naranja o de alta circulación del virus. Aquí ni podrán circular vehículos ni abrir comercios de 5 p. m. a 5 a. m. de lunes a domingo.

En algunos cantones, hay distritos que quedan en alerta naranja, otros pasan a amarilla (es decir, avanzan a fase 3)

En Upala: Quedan en alerta naranja Upala, San José (Pizote), Delicias, Yolillal y Canalete. Pasan a alerta amarilla: Dos Ríos, Aguas Claras y Bijagua.

En San Carlos: quedan en alerta naranja el sector sur este de La Fortuna: Tres Esquinas, Los Ángeles, Sonafluca, La Perla, San Isidro, El Tanque, San Jorge y Santa Cecilia. Pasan a alerta amarilla el sector noroeste de La Fortuna: La Fortuna centro, Zeta trece, barrio Manolo, barrio Pilo, barrio Pastoral, barrio Olivo, barrio Dora, La Guaria, Catarata, Jaurí 1 y 2, La Palma, Tabacón y El Castillo.

En Pococí: Quedan en alerta naranja Cariari, Colorado, La Rita y Roxana. Cambian a alerta amarilla Guápiles, Jiménez y La Colonia.

Desamparados: Quedan en alerta naranja Desamparados centro, Patarrá, Los Guido, San Miguel, San Rafael Abajo, San Rafael Arriba y San Juan de Dios. Cambian a alerta amarilla los distritos de Frailes, Damas, San Cristóbal, Rosario, San Antonio y Gravilias.

“Los estados de alerta se establecen en función de la vigilancia epidemiológica y condición de vulnerabilidad. Es fundamental para explicar los niveles de reapertura”, manifestó Alexánder Solís, presidente de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE).

Para todas las zonas, igualmente, aplican las nuevas reglas de uso de mascarillas.

Del plan han quedado excluidos los bares, discotecas y casinos que están cerrados desde el 16 de marzo, cuando se declaró la emergencia nacional por la pandemia. Aunque estaban contemplados en la fase dos, el Ministerio de Salud no ha dado luz verde a su funcionamiento.

Para la última fase, están considerados el retorno a clases, que por ahora está previsto para la segunda quincena de agosto y de manera muy limitada.

También los deportes de contacto como el fútbol, con asistencia de aficionados, pues por ahora se juega a puerta cerrada.

Mucha responsabilidad

Frente a este avance hacia una fase tres en la mayor parte del país, Daniel Salas recordó que se mantiene la convivencia con el virus, por lo que amerita el “más alto grado de responsabilidad con respecto al mantenimiento del distanciamiento físico por burbujas sociales.

“Vean que estamos tratando de hacer ese balance de las medidas que se toman, pero necesitamos el compromiso completo para que los cantones no progresen a rojo (alerta roja), para que los distritos de atracción y patrones de influencia muy fuerte recuperen el estatus, salgan de esa línea de no poder avanzar a la fase tres, entre todos podemos hacerlo”, añadió.

Salas también pidió responsabilidad en el uso de mascarillas. Esa responsabilidad implica lavarse las manos antes de colocarlas, no manipularas constantemente, reemplazarlas cuando se humedezcan porque pierden capacidad para contener las gotitas de saliva y, finalmente, para desecharlas de manera adecuada (en basureros con tapa).

Pero, además, advirtió, las mascarillas o caretas no dan licencia para transgredir las burbujas sociales.

Ese dispositivo será obligatorio para toda persona que atienda público en locales comerciales o instituciones, además para los usuarios o clientes de cines, teatros, iglesias, y transporte público (choferes y pasajeros).

En el caso de las personas que tomen el pedido en restaurantes o sodas deben usar cubrebocas y no caretas; mientras que para el personal de atención al público que cuente con barreras físicas no será obligado usar careta o mascarilla.

“Las personas que visitan centros de salud, a privados de libertad, de atención de personas que consumen sustancias o con población de personas de riesgo, para los cuidadores de adultos mayores y de personas con discapacidad, especialmente en asilos. También para quienes laboran en call centers siempre que compartan cubículo; para los clientes de los bancos previendo las medidas de seguridad y minimizando la manipulación”, citó entre la lista de usuarios obligatorios.

Estos dispositivos pueden ser quirúrgicos o de tela, las del tipo N95 solo están recomendadas para personal de salud.

“Esta medida se hace necesaria porque tenemos un aumento de casos, tenemos una apertura de servicios, y porque tenemos centros altamente poblados donde existe una importante situación con el virus.

“No quiero que tengamos la falsa sensación de que la mascarilla es la protección absoluta, es complementaria a las medidas de burbuja social y lavado de manos”, insistió.

El jerarca aclaró que cuando se transita en la calle no hay riesgo de infectarse, por tratarse de espacio abierto. Ese peligro existe cuando se comparte con otras personas en un mismo recinto por más de 15 minutos.