Salud

Jaime, el médico intensivista cuya prematura muerte desenmascaró la dolorosa realidad de una pandemia

Tenía apenas 54 años cuando la covid-19 lo dejó en una cama de la UCI en donde tan solo unos días antes él mismo cuidaba enfermos. A una semana de su fallecimiento, sus colegas, amigos y parientes intentan hallar un bálsamo al dolor de su ausencia con los innumerables recuerdos que dejó un hombre bueno

Jaime Solís Quesada, médico intensivista fallecido por causas relacionadas a la covid-19, junto a médicos residentes, una semana antes de enfermar. Foto: Lineth Piedra para LN
Jaime Solís Quesada, médico intensivista fallecido por causas relacionadas a la covid-19, junto a médicos residentes, una semana antes de enfermar. Foto: Lineth Piedra para LN
Jaime Solís Quesada, médico intensivista fallecido por causas relacionadas a la covid-19, en una foto de infancia. Tomada de FB Jaime Solís Quesada de niño. El futuro médico intensivista fue criado por sus abuelos maternos en el barrio Betania, en Sabanilla de Montes de Oca, al este de San José. La humildad de su familia no fue impedimento para que, con grandes esfuerzos, hiciera realidad su sueño de convertirse en médico. Foto tomada de FB

La foto nos traslada a principios de los setentas. Un niño sonríe para el lente. Sus piernas regordetas y su pequeña figura en pantaloncillos cortos nos muestran a alguien feliz, que fácilmente conecta con los otros por medio de su mirada.

Los rizos en su cabello son los mismos que, varias décadas después, enmarcarán el rostro afable de un hombre bueno.

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