Ángela Ávalos. 10 marzo
Luis Carlos Pastor Pacheco, de 65 años, es médico especialista en Cirugía Plástica y Reconstructiva. Con más de 40 años en el ejercicio de la Medicina, fue director del Programa de Posgrados en Especialidades Médicas de la Universidad de Costa Rica. Foto: Albert Marín
Luis Carlos Pastor Pacheco, de 65 años, es médico especialista en Cirugía Plástica y Reconstructiva. Con más de 40 años en el ejercicio de la Medicina, fue director del Programa de Posgrados en Especialidades Médicas de la Universidad de Costa Rica. Foto: Albert Marín

Un cirujano plástico con más de 40 años de experiencia en el ejercicio de la Medicina asumió en febrero la presidencia del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica.

Luis Carlos Pastor Pacheco, de 65 años, enfocará su gestión en asegurar la calidad del ejercicio de esa profesión en el país, una tarea en la que acumula experiencia pues dirigió el Programa de Posgrados en Especialidades Médicas de la Universidad de Costa Rica (UCR), por varios años.

El bajo rendimiento de los estudiantes de Medicina, tanto de grado como de posgrado, en las diferentes pruebas que miden su nivel de conocimiento, y las malas prácticas médicas que han afectado a decenas de pacientes en los últimos años, obligan al nuevo equipo a apretar tuercas.

De nuevo están conversando con los diputados para reformar la Ley Orgánica del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica, con la cual se permitiría realizar el examen de incorporación.

Hace casi un año, en la administración anterior, el presidente Luis Guillermo Solís vetó el proyecto de ley, al cual le encontraron varias inconsistencias.

Pastor confía en que la gestión que han venido haciendo con los diputados rinda frutos antes de que él termine su periodo, en dos años.

El siguiente, es un resumen de la entrevista que sostuvo con La Nación, el 18 de febrero.

– Hemos oído hablar a sus antecesores del examen de incorporación y de programas de actualización continua. Sin embargo, siguen saliendo a la luz pública hechos que preocupan. Si sus antecesores no han podido hacer gran cosa, ¿qué va a marcar la diferencia en su administración?

– La diferencia va a estar en que para nosotros es el punto prioritario de esta administración. La calidad profesional ha sido siempre el problema que quiero resolver a toda costa. Esto es prioritario. Vamos a utilizar todos los recursos habidos y por haber.

“Le digo a los diputados con quienes he tenido la oportunidad de conversar, ¿cómo va a dejar uno que la persona que atiende a sus nietos no sea la adecuada? ¿Cómo puede ser normal que alguien no adecuado atienda a mi papá y mi mamá? Yo creo que el Colegio, el país, el Ministerio de Salud... todos tenemos una necesidad de certificar que ese médico tiene las condiciones para hacerlo”.

¿Por qué llegamos a esto?

– Desgraciadamente, la formación profesional, sobre todo en Medicina, se ha vuelto un negocio extraordinariamente bueno. Tan bueno como ganarse la lotería de Navidad. Cuando yo preparé el examen de residencia de primera etapa, me tomé la molestia de sacar universidad por universidad, tema por tema, y hacerle un esquema de las que fallaban en un área especial, y yo les mandaba, todos los años, una carta diciéndoles en qué debían mejorar. ¡Caso omiso! ¡Caso omiso! A la gran mayoría ni les preocupó ni nada, porque simplemente yo creo que esto es un negocio. Y el Colegio de Médicos ya ahora sí tiene la obligación de regular esto.

¿Cuántos años pasó enviando estas cartas?

– Los cinco años que fui director de Posgrado le envié cartas a todas las universidades. Sí sentí, desde esa fecha, que había una deficiencia importantísima, realmente importante.

– ¿Quién está fallando en esta vigilancia?

– Es como una bola de fútbol que se la pasan de un lado a otro. Creo que ya llegó la hora que nosotros, como colegio profesional, intervengamos en esto. Y ya tenemos la pauta, porque el Colegio de Abogados lo logró, ¡y más pleitos y recursos de amparo que en el Colegio de Abogados no puede haber! Lo que nos falta es convencer a algunos diputados, y no creo que haya tanta oposición. La idea es cambiar solo nueve puntos de la Ley Constitutiva del Colegio de Médicos, y no es un cambio radical. Son solo unos cambios que nos permitan hacer el examen de incorporación.

“Pero no solo es quedarse ahí. Lo que estamos pensando es que la recertificación es una forma para decirle al médico que se tiene que actualizar. Se hará por puntos. Casi todos, a nivel mundial, tienen puntos de recertificación, y eso se traslada a un puntaje”.

¿Y la recertificación se incluye en la modificación de la ley o es otra cosa?

– La ley nos permite eso porque dice que el Colegio debe velar por la calidad profesional de sus agremiados.

Decía usted que hay ambiente en la Asamblea Legislativa. ¿Qué ha visto para afirmar esto?

– La vez pasada, cuando se envió la propuesta esta era muy extensa y no había claridad sobre algunos puntos. Tal vez ahora, que son pocos puntos y que hemos ido a explicar casi a nivel personal (la iniciativa pueda avanzar). Esto no tiene que ver ni con prestigio del Colegio, ni que quiera echarse uno flores... ¡es una cuestión país!

¿Ya hay un proyecto? ¿En dónde está?

– Ya hay un proyecto en la comisión de Sociales.

¿Se ha discutido?

– Todavía no, pero la gente de Sociales con las que hemos hablado, que es casi la totalidad, están de acuerdo.

Ustedes saben lo que pasa en la Asamblea: uno conoce el proyecto que entra pero no sabe lo que sale, ¿cómo piensan monitorear esto?

– Lo estamos monitoreando.

"Le aseguro que los estudiantes y los papás que invirtieron en financiar cinco años en una carrera en donde nadie pasan ni un examen se van a ir a la universidad a reclamarle", afirma Pastor. Foto: Albert Marín.

¿En qué momento puede salir esto?

– Si logramos que entrara a ordinarias y que la gente tuviera buena voluntad, qué daría yo porque saliendo de mi periodo de dos años puedan hacer el examen de incorporación. Yo soy realista, no creo que en seis meses lo tengamos, pero con solo saber que vamos caminando hacia eso, ya yo estaría muy contento. Yo espero que terminando el periodo nuestro, podamos tener la satisfacción de decir que tenemos el examen de incorporación.

Ustedes van a reforzar mucho la capacitación del médico general.

– El médico general para nosotros es un pilar de la medicina costarricense. Hemos perdido esa visión de darle a ese médico general todas las herramientas que necesitan, con la educación médica continua. Vamos a salirnos para esto del área metropolitana y llegar a las áreas rurales.

¿Han identificado cuáles son las necesidades de formación?

– ¡Ah, sí, claro! La formación, para mi gusto deficiente en algunas universidades, hace que se llegue a ser un profesional con deficiencias básicas, entonces, necesitamos entrarle a esto. Nosotros no queremos darle charlas al médico general sobre las cosas más sofisticadas del mundo. Lo que importa es reforzarle el ABC de la Medicina.

¿Han encontrado falencias en lo más básico?

– Sí, sí, esa es la queja. Ha venido a raíz de una serie de circunstancias que han hecho de la formación médica diferente. Yo no entiendo cómo un interno sale a las 10 p. m., ya no hacen guardias. Ahora, son estudiantes universitarios y a las 10 p. m. van para sus casas. Cuando éramos internos había que pasar la noche, cuando se aprenden muchas cosas. Todo es como una bola de nieve, se van sumando cosas y cosas, y si alguien no pone un alto se termina mal.

¿Y ustedes piensan poner nombre y apellido a esas universidades? Hay que exponerlas públicamente.

– Es que ni siquiera vamos a ser nosotros. Le aseguro que los estudiantes y los papás que invirtieron en financiar cinco años en una carrera en donde nadie pasa ni un examen, se van a ir a la universidad a reclamarle. Desgraciadamente, es una forma muy traumática. Nosotros creemos que después de hacer el examen de incorporación como tal, después podemos hacerle variaciones y pasar a los steps, por etapas o por pasos. Haríamos un examen general de Ciencias Básicas, y podemos detectar gente que no está preparada para hacer Medicina muy precozmente, para que no hagan ese gasto innecesario, porque no están dando la talla.

Usted dijo que para algunas universidades esto es un negocio. No les interesa la vocación de sus estudiantes. ¿No hacen esos filtros?

– Ese es el problema. También hace falta un poco de divulgación porque la gente cree que nada más termina la carrera de Medicina y ya tienen trabajo, y ya son especialistas, van a ganar muchísimo dinero y, como dicen ahora, van a tener un chuzo... ¡eso no es cierto! Tenemos 1.800 médicos sin trabajo.

Y muchos más subempleados.

– Y subempleados cualquier cantidad, porque los emplean por cualquier suma. Cuando usted tiene su familita y no tiene una entrada y le ofrecen cualquier cosa...

Hay aseguradoras que están haciendo esto: contratan personal por volumen y les pagan cualquier cosa.

– Sí, y todo eso tenemos que corregirlo. Es que la gente asume que el Colegio no quiere que se formen más médicos. No es cierto. La Medicina no es una profesión, es una vocación y el que la tiene no se devuelve nunca. Eso es una realidad. Nosotros tenemos que decirle a la gente que tiene alguna duda, porque no tienen esa vocación tan definida, que busquen otros mecanismos. El Colegio no está preocupado por el número, pero sí por la calidad.

Hay, entonces, bastantes razones para estar preocupados. ¿Qué es lo que ustedes han visto?

– Mal praxis. Casos en donde no hacen la Medicina como debe ser. Otros que por falta de trabajo se meten a hacer cosas para las cuales no tienen la preparación. Gente haciendo infiltraciones que debe hacer un ortopedista. El médico que no cumpla con los requisitos éticos que el Colegio exige, ¡tenemos que sancionarlo!

Pero hay que sentar precedentes públicamente. Hay mucho intrusismo y no se ve a un médico sancionado por esto.

– ¿Qué está pasando con la Ley Constitutiva del Colegio de Médicos? Nosotros (Junta de Gobierno) vemos un caso, se lo pasamos al Comité de Ética, nos lo pasa a nosotros, que ratificamos, pero hay un último recurso que es la Asamblea General, donde se cae todo un proceso de sanción.

¿Y cómo se puede cambiar eso?

– La Junta de Gobierno será la última instancia.

¿Esto va en la reforma de ley?

– Sí. Para nosotros es fundamental.

Eso explica porqué no se sienta.

– Sí.

La calidad de los médicos, ¿es solo un asunto de Costa Rica?

– Los países muy fuertes económicamente tienen una disminución en el número de médicos. Se los llevan a otros países. Estados Unidos está lleno de gente muy brillante. La mayoría de escuelas a esos niveles son muy exigentes. El problema de nosotros es esa legislación muy poco clara...

Desfasada...

– Totalmente.

¿Por qué ha costado convencer a nuestros legisladores para asegurar la calidad de los responsables de atender la salud de los ciudadanos?

– Yo creo que como se presentó un proyecto tan grande, tal vez fue por eso. Pero ahora, que es un grupo pequeño de normas que tenemos que cambiar, creo que tenemos un muy buen ambiente. Es algo de lógica...