Ángela Ávalos. 25 septiembre
Actualmente, en la CCSS trabajan más de 3.200 médicos especialistas. De ellos, 274 son anestesiólogos como Warren Clark, del Hospital San Vicente de Paúl, en Heredia, que aparece en una foto del 2016 revisando equipos antes de una operación. Foto: Mayela López
Actualmente, en la CCSS trabajan más de 3.200 médicos especialistas. De ellos, 274 son anestesiólogos como Warren Clark, del Hospital San Vicente de Paúl, en Heredia, que aparece en una foto del 2016 revisando equipos antes de una operación. Foto: Mayela López

Un nuevo estudio sobre la necesidad de formación de médicos especialistas en la Caja, calcula en 512 la cantidad de esos profesionales que se deberán capacitar de aquí al 2023.

Esa estimación, sin embargo, no contempla el requerimiento de especialistas para la eventual apertura de segundos turnos que reduzcan los tiempos de espera para cirugías y consultas en todos los hospitales; solo lo incluyó en las obras que están en el portafolio de proyectos de la institución, como los nuevos hospitales de Puntarenas, Turrialba y Cartago, o la torre del Calderón Guardia.

Todavía no se contempla la apertura de un segundo turno para hospitales nacionales, como el México, el San Juan de Dios o el Calderón Guardia; con excepción de servicios específicos que sean aprobados por la Gerencia Médica. A esos centros médicos son referidos todos los asegurados del país.

A inicios de año, Román Macaya Hayes, presidente ejecutivo de la institución, en entrevista con La Nación, atribuyó lo anterior a la carencia de suficientes médicos especialistas para cubrir las necesidades de atención de un segundo turno.

Según el director del Centro de Desarrollo Estratégico e Información de Salud y Seguridad Social (Cendeisss), Juan Carlos Esquivel Sánchez, el estudio de febrero anterior es global; es decir, “una sumatoria de necesidades”, que toma en cuenta variables como las futuras jubilaciones y fallecimientos de profesionales.

“Si no hay segundos turnos abiertos, no los puedo proyectar. Si la construcción de un hospital, como el nuevo de Puntarenas, contempla en una especialidad el segundo turno, ahí sí lo incluye”, explicó el director ejecutivo.

La posibilidad de abrir servicios completos a partir de las 4 p. m. es una necesidad que se ha venido demandando con insistencia, al menos, en la última década, y que ha formado parte de promesas de campañas políticas políticas recientes.

La comisión de notables responsable de analizar la crisis financiera que afectó a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) durante el 2011, recomendó abrir segundos turnos como una de las medidas para mejorar la calidad y oportunidad de los servicios para todos los asegurados.

Recientemente, además, las cooperativas que administran servicios de salud de la Caja en sitios como Tibás, Pavas, Barva o Desamparados, hicieron público el interés que tienen de ampliar la oferta de servicios a partir de las 4 p. m., una solicitud que la Gerencia Médica de la institución tiene en estudio.

Anestesiología a la cabeza

Las tres especialidades médicas con una brecha mayor de aquí al 2023 siguen siendo Anestesiología, Neonatología y Oftalmología.

Según el estudio del Cendeisss, se proyecta una necesidad de formación en Anestesiología de 130 profesionales para los próximos años; de 60 neonatólogos y de 47 oftalmólogos.

De las 51 especialidades registradas por la CCSS, en 36 se estima una necesidad de formación de 512 profesionales. Solo en 15 áreas, se pronostica un leve superávit de médicos especialistas.

Entre esas 15, están Geriatría, Neumología, Medicina Paliativa de Adultos, Oncología Quirúrgica, Reumatología, Vascular Periférico y Endocrinología.

La Caja inyecta más plazas para que médicos generales puedan estudiar una especialidad, aseguró Esquivel.

“La última vez que se crearon plazas en el 2017 fueron 39; en el 2016 fueron 45. Este año, fueron 61 plazas nuevas más. Es una fuerte estrategia que está haciendo la institución para cerrar las brechas de aquí al 2023”, dijo el funcionario.

Actualmente, más de 1.000 médicos están en algún nivel de sus estudios de residencia en la Caja, que como medida adicional habilitó la posibilidad de hacer prácticas en otros hospitales además de los nacionales, ubicados en San José.

Además, las especialidades que solo se realizaban en la Universidad de Costa Rica (UCR), a partir de este año se abrieron también a una casa de enseñanza privada.

Esquivel asegura que las medidas que toma la Caja evitarán crisis como la que se desencadenó en el 2016, cuando Salud declaró escasez en siete especialidades y tuvo que recurrir al Colegio de Médicos para autorizar el ingreso y el ejercicio en el país de profesionales extranjeros.

Mauricio Guardia Gutiérrez, fiscal del Colegio, reconoció que, aunque la Caja ha realizado acciones, ese riesgo de crisis nunca va a desaparecer.

“Depende mucho de la migración del médico especialista a la parte privada luego de su contrato de retribución. Ya eso no depende de nosotros, depende de los incentivos que dé la institución para mantener a los médicos trabajando ahí”, advirtió el fiscal.

Ese Colegio, junto a la CCSS, el Ministerio de Salud, el Instituto Nacional de Seguros (INS) y el Poder Judicial, realizarán el primer estudio de necesidades de médicos especialistas del país, pues hasta ahora solo han salido informes sobre los requerimientos de la Caja.

Aunque esa institución es la mayor empleadora, existen otras –públicas y privadas– que necesitan de estos profesionales.

El estudio, dijo Esquivel, podría estar listo a inicios del 2020.