Ángela Ávalos. 28 octubre, 2018
El laboratorio de Biología Molecular del Hospital San Juan de Dios ayuda en el diagnóstico de virus como el VIH-sida y el de Hepatitis C. Foto: Archivo LN
El laboratorio de Biología Molecular del Hospital San Juan de Dios ayuda en el diagnóstico de virus como el VIH-sida y el de Hepatitis C. Foto: Archivo LN

Casi todos los enfermos infectados con el virus de la hepatitis C han logrado curarse y evitar complicaciones como el cáncer de hígado y la cirrosis con un tratamiento comprado por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) el año pasado.

El medicamento se llama Sofosfuvir +Ledipasvir y, según informó la Caja en un boletín de prensa, fue incorporado en el 2017 a la Lista Oficial de Medicamentos (LOM).

Tiene un costo mensual por paciente de ¢5,9 millones, por lo que en algún momento se le llegó a conocer como “la pastilla de los $1.000 diarios” cuando se introdujo en los países industrializados.

De acuerdo con los primeros datos, se logró una curación en el 97% de las personas tratadas con ese fármaco, informó el gerente médico de la CCSS, Roberto Cervantes Barrantes.

Los datos proceden de la Dirección de Farmacoepidemiología.

Innovación terapéutica

El medicamento se da diariamente durante 12 semanas. Su administración previene el desarrollo de cáncer hepático y cirrosis.

Albin Chaves Matamoros, director de la Dirección de Farmacoepidemiología de la CCSS, informó de que en el 2017 un grupo de 62 enfermos portadores de hepatitis C recibieron la terapia.

Chaves aseguró que el nuevo producto “significó una verdadera innovación terapéutica”.

Se calcula que casi un ciento por ciento de los pacientes se cura, mientras que el tratamiento anterior solo representaba un 50% de curación de los casos.

Actualmente, 72 pacientes están en tratamiento.

Según la CCSS, en Costa Rica se diagnostican 30 casos nuevos de infección crónica a causa del virus de la hepatitis C, una enfermedad que inflama el hígado y es transmitida por medio de transfusiones de sangre o de productos sanguíneos que no han sido sometidos a control de calidad.

Las vías de transmisión también incluyen la sexual, el uso de objetos no esterilizados, tatuajes, perforaciones estéticas de la oreja o el consumo de drogas por vía intravenosa.

Los síntomas de la enfermedad incluyen falta de apetito, molestias abdominales y vómitos. Entre un 50% y un 80% de los enfermos desarrollan infección crónica y alrededor de la mitad de ellos pueden contraer cirrosis o cáncer de hígado.

En el mundo, unas 180 millones de personas está infectado con el virus.