Política

Nuestros teléfonos celulares ayudarían a frenar el contagio del coronavirus

CCSS evalúa viabilidad legal de un mecanismo tecnológico que determine los recorridos que hicieron las personas contagiadas en los 14 días previos al diagnóstico, con el fin de prevenir y atender a quienes estuvieron en contacto con los infectados; el manejo de la información sería anónima

Una aplicación de la CCSS instalada en al menos 1,2 millones de teléfonos celulares de Costa Rica podría convertirse en una alidada para combatir la propagación del nuevo coronavirus.

Se llama EDUS (Expediente Digital Único en Salud), opera desde el 2015, pero en medio de la pandemia ha evidenciado que podría usarse para localizar (y atender) a quienes han entrado en contacto con personas infectadas de la covid-19.

No se asuste. Primero, el sistema sería voluntario y, segundo, totalmente anónimo, garantiza la CCSS. Tercero: Tampoco está aprobado aún, pero la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) evalúa seriamente la viabilidad legal.

EDUS sirve normalmente como enlace entre CCSS-paciente para citas médicas, diagnósticos, medicamentos, datos de pensión y, ahora, también, para reportar si un usuario sufre síntomas del virus.

El plan sería que durante esta emergencia sanitaria, la “app” le solicite a los contagiados autorización para conocer la ubicación de su teléfono y la cercanía con otras personas con celulares, a través de la tecnología Bluetooth.

Esa autorización le permitiría a la CCSS determinar por medio del Bluetooth con qué otras personas tuvo contacto el infectado en los 14 días previos a la confirmación del contagio, a cierta distancia física.

Así, las autoridades de salud podrían identificar y ubicar a las personas en riesgo para determinar si tienen síntomas y si requieren muestreo.

Un ejemplo: dos personas activan EDUS en su celular. Conversan tranquilamente un día y cada uno sigue su camino. Luego, uno de ellos, se hace la prueba del coronavirus y da positivo. Siempre que el paciente esté de acuerdo, el sistema envía una alerta a las personas que estuvieron en contacto con él. La CCSS garantiza anonimato.

Eduardo Rodríguez, médico salubrista y jefe del componente clínico del EDUS, explicó que la CCSS no solo enviaría mensajes a quienes interactuaron con la persona infectada, sino también a quienes estén dentro de cierto rango alrededor de ella, sin precisar quién es el paciente ni dónde vive.

“Sería siempre anonimizado, sin identificar a la persona (contagiada). Evidentemente, no es marcar el punto exacto, pero sí decir ‘usted debe extremar medidas porque en el rango X hay un caso positivo’”, adujo el funcionario.

Para aplicar este método, la CCSS analiza la posibilidad legal de actualizar su “app” para agregar la función de permitir la georreferenciación.

Acceder a estos datos de los celulares permitiría a las autoridades sanitarias hacer barridos epidemiológicos precisos, así como alertar a quienes estén cerca o hayan tenido contacto con una persona contagiada.

Otros países lo tienen

El ingeniero Roberto Sasso, presidente del Club de Investigación Tecnológica y quien promueve el sistema de “cuarentena de precisión”, añade que se podría aislar a quienes estuvieron en contacto con el contagiado y repetir el procedimiento con los que resulten positivos en las pruebas de coronavirus.

Apple y Google también desarrollan un sistema de rastreo de contactos que hará posible, a mediados de mayo, que en cuanto una persona sea diagnosticada con covid-19, se envíen alertas a quienes hayan estado a nueve metros o menos de distancia de dicho paciente. También es voluntario.

“Cada usuario deberá elegir explícitamente si activa la tecnología. También puede ser desactivada en cualquier momento por el usuario”, escribieron las dos empresas en un comunicado conjunto.

La ventaja en el caso de EDUS, que es la “app” de salud más descargada en Costa Rica, es que casi 1,2 millones de celulares la tienen y que el enfermo recibe la garantía de la CCSS de que se respetará su vida privada, la seguridad y no se usará su ubicación.

Esto no es nuevo. Otros países, como Singapur, Israel, Corea del Sur y Polonia lo aplicaron en esta emergencia para contener el número de infectados.

Rastreo de la ruta del virus

FUENTE: EDUARDO RODRÍGUEZ, JEFE DEL COMPONENTE CLÍNICO DEL EDUS    || W.S. INFOGRAFÍA / LA NACIÓN.

Según Eduardo Rodríguez, hasta ahora EDUS ha sido útil para dar seguimiento a los contagiados con covid-19, así como para recibir los reportes de quienes tienen síntomas sospechosos.

Sin embargo, la institución todavía puede sacarle más provecho a la herramienta.

“Hay que hacer algunos ajustes que son mínimos, pero podría ser en un tiempo muy, muy, corto que ya la funcionalidad esté en producción. Cuando hablo de muy corto, es de días”, dijo Rodríguez.

La CCSS tramita consultas ante su Dirección Jurídica y ante la Agencia de Protección de Datos de los Habitantes (Prodhab), para verificar la posibilidad legal de implementar la estrategia y definir las reglas a seguir.

De acuerdo con el ingeniero Roberto Sasso, experiencias internacionales señalan que, para que una estrategia de este tipo se aproveche al máximo, se requiere que entre un 60% y un 70% de la población utilice la tecnología seleccionada.

Mientras la CCSS apunta a que la participación sea voluntaria, Sasso estima que el Congreso podrían aprobar medidas de emergencia que obliguen a usar el sistema en beneficio de la salud pública. Dijo que los teléfonos se podrían cortar si la persona no usa el app, por ejemplo.

De acuerdo con el jefe del componente clínico del EDUS, hasta que tengan criterios legales definitivos, la CCSS parte del entendido que la persona no solo podría decidir si se le puede ubicar o no, sino que, en caso de acceder, también podría desactivar el seguimiento cuando lo desee.

Acceso a datos con consentimiento informado

Rodríguez enfatizó que la implementación de la nueva herramienta, así como su alcance, dependerán de los resultados de las consultas legales.

“A través del app, la persona firmaría un consentimiento para que se use su ubicación, entonces se podría rastrear ese punto a través de la geoposición del teléfono y así se le puede dar trazabilidad”, explicó Rodríguez.

El “app” de EDUS ya permite que los pacientes indiquen con quiénes tuvieron contacto, pero eso depende de la memoria de cada uno.

Queda pendiente definir el alcance de la recolección de datos, a quiénes se notificaría, el método para obtener la información de los contactos y qué tan automatizado sería el procedimiento.

“Dependemos mucho del criterio que nos den de hasta dónde podemos llegar en el uso de los datos de las personas, porque hay un principio de confidencialidad de por medio (...) Estamos tomando todas las previsiones para proteger los datos de los costarricenses, sin que eso nos limite a todo el potencial que tiene la herramienta, hay que recordar que es un tema de salud pública”, afirmó Rodríguez.

Legalmente viable, según abogado

Según el abogado José Francisco Salas, especialista en derecho informático, aunque los registros de salud son de carácter sensible y la geolocalización es información de tipo restringido, la ley permite que el Estado acceda a ambos.

“Cuando se trata de una emergencia como la que tenemos ahora, que es de salud, perfectamente se puede hacer siempre y cuando existan reglas claras para eso. En primer lugar, cuál es la finalidad de la recolección de datos. Y, muy importante, que esa finalidad no se puede desviar”, afirmó Salas.

El especialista añadió que lo fundamental es que exista consentimiento informado del titular de los datos sobre cómo se utilizará la información, que los datos sean de uso exclusivo de las autoridades sanitarias y que la identidad del paciente esté blindada ante terceros.

Consultado por La Nación, el diputado liberacionista Wagner Jiménez, presidente de la comisión legislativa de Ciencia y Tecnología, afirmó que en caso de que el plan de la Caja requiriera alguna reforma legal, él la apoyaría.

“La experiencia internacional confirma que la tecnología es un instrumento por excelencia al servicio de los países para enfrentar la tempestad del Covid-19”, dijo Jiménez.

En tanto que Enrique Sánchez, legislador del Partido Acción Ciudadana (PAC) y presidente de la comisión de Derechos Humanos, considera que la situación excepcional podría justificar la medida, bajo controles estrictos.

"Tendría que garantizarse que los datos sean anonimizados, se deben aplicar principios de privacidad y protección de los datos, que la información sea la estrictamente necesaria y que no haya margen para utilizarse en otras cosas.

“También que el acceso a los datos sea exclusivo para quienes lo necesitan para atender la crisis, se tendría que almacenar en una base de datos independiente para que pueda desaparecer el día después (de que termine la emergencia)”, afirmó Sánchez.

A hoy: registro de 11.012 personas con riesgo alto

Desde el 26 de marzo, la aplicación móvil del EDUS permite que quienes experimentan síntomas sospechosos de covid-19 los reporten a la Caja.

De acuerdo con Rodríguez, hasta este miércoles en la mañana se habían generado 143.768 reportes, de los cuales 11.012 correspondieron a personas con riesgo alto de haber contraído la enfermedad.

En otros 33.599 se identificó un riesgo medio de que los síntomas experimentados correspondan a la nueva enfermedad, mientras que en 73.415 se detectó una probabilidad baja. Los demás corresponden a personas que no reportaron síntomas.

Rodríguez explicó que la “app” también les permite identificar a personas que podrían haberse contagiado, pero que presentan pocos o ningún síntoma.

Por ejemplo, en las 72 horas previas a las 11 a. m. del miércoles, 46 personas indicaron experimentar solamente pérdida severa del olfato, sin otros síntomas. Mientras que los casos reportados de pérdida severa del olfatos junto con otros síntomas ascendieron a 280.

Rodríguez y una enfermera monitorean diariamente la información que envían los usuarios de la “app” y, cuando lo consideran necesario, se ponen en contacto con quienes requieren vigilancia o diagnóstico.

Sofía Chinchilla Cerdas

Sofía Chinchilla Cerdas

Periodista en la sección de Política. Graduada de la carrera de Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo, en la Universidad de Costa Rica.

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