Costa Rica continúa inmersa en una crisis educativa. El más reciente Informe del Estado de la Educación lo confirma y las universidades públicas y privadas lo constatan cada vez que reciben estudiantes con importantes rezagos en Matemáticas, Ciencias y lectoescritura.
Frente a ese panorama, el ministro de Educación, Leonardo Sánchez Hernández, asegura que su meta es que, cuando concluya su gestión en el 2030, Costa Rica tenga una educación de mejor calidad.
En entrevista con La Nación, Sánchez explicó que el principal indicador incluido en el Plan Nacional de Desarrollo —que aún no se ha publicado— será mejorar los aprendizajes de los estudiantes en Matemáticas, Español, Ciencias, Estudios Sociales y las bandas de Inglés.
“La meta no es fácil, pero yo creo que es el mínimo compromiso que debe tener un ministro de educación. (...)”, afirmó el jerarca el Ministerio de Educación Pública (MEP).
Lo que realmente mueve la aguja en la educación es la calidad de la educación que reciben los estudiantes y sobre todo las competencias con las que salen. Mi aspiración es que los estudiantes salgan de los colegios con una serie de competencias que les permitan desarrollarse
— Leonardo Sánchez, ministro de Educación
Sin embargo, especialistas como Jennyfer León Mena, coordinadora general de Investigación del Informe del Estado de la Educación (EE), y Jeannette Valverde Chaves, coordinadora de la Comisión de Vicerrectores de Docencia de las universidades públicas, sostienen que es necesario impulsar acciones de fondo para lograr una mejora real en el sistema educativo.
Las estrategias del ministro de Educación
Leonardo Sánchez, quien asumió el cargo en febrero del 2025 y fue nombrado en mayo para permanecer cuatro años más, explicó que el avance en los aprendizajes se medirá mediante las Pruebas Nacionales Estandarizadas, las cuales fueron modificadas para este 2026 y se aplican a estudiantes del último año de primaria y secundaria.
Los exámenes diagnósticos ya fueron realizados y, según el ministro, sus resultados permitirán identificar áreas de mejora.
Además de las pruebas nacionales, el MEP pretende medir el estado de los estudiantes de otros niveles mediante las microevaluaciones que realizan los docentes en el aula.
Para Sánchez, los resultados que obtengan los alumnos al finalizar la primaria o la secundaria reflejarán el efecto de las mejoras implementadas durante los próximos cuatro años.
“Y al final de cuentas, el resultado que obtengan los estudiantes en sexto año o en quinto del colegio, es el resultado de esas mejoras que se van a dar durante esos cuatro años. Pero bueno, ese es un tema que para mí es importante y va a ser de mediano plazo. Yo esperaría que al 2030 tengamos una mejora importante en todas las áreas incluido Inglés”, explicó .
En cuanto al inglés, recordó que también hay una prueba estandarizada y que ahora la banda de aprobación pasó de A1 a A2.
Para Jennyfer León, investigadora del Estado de la Educación, el reto no es solo medir los aprendizajes, sino hacerlo con instrumentos de calidad que permitan conocer con precisión el estado de los estudiantes.
La académica señaló que aún desconoce los cambios introducidos en las nuevas pruebas nacionales que se aplicarán este año. Recordó, además, que el Estado de la Educación concluyó, tras analizar los exámenes del 2023, que estos tenían una baja calidad técnica y no ofrecían información suficiente para orientar procesos de nivelación.
Otra de las apuestas del MEP para atender los rezagos consiste en replantear el Proyecto de Recuperación Integral de Niños y Niñas (PRIN). Según Sánchez, el programa destina cerca de $10 millones al año para pagar recargos a docentes que brindan apoyo personalizado a estudiantes con dificultades de aprendizaje; sin embargo, reconoció que no existen mediciones sobre los resultados de esa inversión.
La intención ahora es utilizar esos recursos para contratar, también mediante recargos, a docentes y a jóvenes próximos a graduarse que acompañen a estudiantes con vacíos de aprendizaje.
La intención del jerarca del Ministerio de Educación Pública es que los estudiantes que lo requieran -pues aseveró que el rezago no es generalizado- lleguen a recibir acompañamiento por seis meses. Además se tabajaría con una métrica de control para “garantizar que los alumnos con vacíos alcancen los niveles esperados de aprendizaje”.
Sánchez reconoció que los recursos disponibles son limitados, por lo que el programa deberá implementarse de forma gradual. “No digo que el primer año vamos a abordar todos”, añadió.
Para León, el tiempo de acompañamiento dependerá de la situación particular de cada estudiante pues los procesos de aprendizaje, especialmente en lectoescritura, se desarrollan por etapas y requieren continuidad desde preescolar hasta la secundaria.
Entre las propuestas del Estado de la Educación figura incorporar ejercicios de escritura creativa que, además de fortalecer la ortografía y la puntuación, permitan a los estudiantes desarrollar su capacidad de expresión. Este año, el MEP retomó la prueba de escritura.
Eso sí, León afirmó que sin importar el grado o año en el que esté el estudiante siempre se puede hacer algo, aunque aseguró que el tiempo de apoyo que requerirá cada uno dependerá del nivel en el que se encuentre ese estudiante. Recordó que quizá hay alumnos que necesiten más refuerzo (que seis meses), pues muchos no cuentan con ayuda en sus casas.
La investigadora señaló que la realidad en las aulas para los docentes también debe mejorar, pues el informe del Estado de la Educación recogió testimonios de profesores que reconocen lo difícil que es impartir lecciones en las aulas porque lidian con diferentes situaciones, entre ellas administrativas, que impiden avanzar con la materia.
“Hay que pensar cómo va a suceder esta nivelación porque tenemos al cuerpo docente saturado”, dijo León.
Añadió que otro reto es fortalecer la mediación pedagógica, pues el informe ha evidenciado que esta todavía está lejos de lo planteado en los programas de estudio y de las buenas prácticas de enseñanza.
También se requeriría una mayor capacitación del docente, especialmente en didácticas específicas, una necesidad que, aseguró León, ha sido señalada por los propios educadores.
Además, resaltó la importancia de brindar acompañamiento permanente a los maestros, quienes en muchas ocasiones deben enfrentar solos los desafíos del aula.
Otro punto en las medidas que impulsa el Ministerio de Educación también figura un préstamo por $350 millones con bancos internacionales, cuya aprobación depende de la Asamblea Legislativa.
Parte de esos recursos se destinaría al reforzamiento académico de estudiantes con rezagos. Según Sánchez, el MEP ya realizó un plan piloto en el que docentes pensionados y noveles acompañaron a alumnos con dificultades y obtuvieron resultados positivos en lectoescritura en un plazo de tres meses.

Brechas educativas en el sistema público
La brecha entre los aprendizajes esperados y los que realmente reciben los estudiantes no es el único desafío que deberá atender Sánchez.
Dentro del sistema educativo público los estudiantes egresan con diferencias de aprendizajes porque no todos aprenden lo mismo: en 1.178 escuelas no se imparten todas las materias complementarias.
Además, expertos y docentes de secundaria han revelado que no les da tiempo de impartir todo el programa de Matemáticas y no hay suficientes docentes para ofrecer el programa de formación tecnológica en todos los centros educativos, lo que excluye a unos 325.000 alumnos de aprender sobre programación, robótica, entre otros.
Tras este cuestionamiento, el ministro Sánchez afirmó que hay acciones que se ejecutarían en el contexto de recuperación de los aprendizajes. Una de ellas es la expansión de colegios técnicos, aspira a que en los próximos cuatro años 100.000 estudiantes más tengan acceso a este tipo de formación.
“Porque una forma de disminuir las brechas es que más estudiantes accedan a una oferta educativa que está más que garantizada, no solo aquí en Costa Rica, sino a nivel internacional y que genera una serie de competencias en el estudiante”, dijo.
Consultado sobre cómo ampliar el acceso a estos centros educativos, que actualmente cuentan con procesos de admisión, explicó que el MEP contempla dos modalidades: la tradicional, con ingreso en décimo año, y otra en la que la formación técnica iniciará desde sétimo.
Otra de las metas de la administración es otorgar 20.000 propiedades a docentes durante el actual cuatrienio.
“Está bien que asignen estas plazas, pero hay un trasfondo que necesita mejorar el perfil con el que están saliendo los docentes de las universidades”, comentó Jeannette Valverde.

Trabajo conjunto
Para Jeannette Valverde Chaves, coordinadora de la Comisión de Vicerrectores de Docencia de las universidades públicas, mejorar la educación requerirá una estrategia conjunta entre el MEP y las universidades.
“Si bien la propuesta de asignar plazas al personal docente de primaria y secundaria me parece estupendo desde el punto de vista de la estabilidad del personal, eso no nos resuelve el rezago educativo, eso no resuelve el apagón educativo y eso no resuelve el tema también de gobernanza que ha tenido el MEP y que ya el Estado de la Educación nos lo venía advirtiendo”, señaló Valverde.
La académica planteó que las universidades públicas pueden contribuir, por ejemplo, revisando la formación inicial de los docentes para determinar si es necesario actualizar los planes de estudio o si, por el contrario, es el currículo del MEP el que requiere ajustes para responder a las necesidades actuales.
También consideró prioritario fortalecer el pensamiento crítico de los estudiantes y capacitar a los docentes en primeros auxilios psicológicos y autocuidado.
Recordó que muchos alumnos no solo llegan a las aulas con rezagos académicos, sino también con una baja tolerancia a la frustración, una realidad que, a su juicio, debe ser atendida como parte de cualquier estrategia para mejorar la educación.
