En junio del 2025, cuatro meses después de que Leonardo Sánchez Hernández asumiera como jerarca del Ministerio de Educación Pública (MEP), el economista y especialista en neurociencias aplicadas presentó su estrategia de trabajo.
Ese fue el primer plan de trabajo del MEP que conoció Costa Rica tras dos años y ocho meses de la administración de Rodrigo Chaves Robles, pues la anterior ministra, Anna Katharina Müller, nunca lo hizo público, “porque no le dio la gana”.
Hoy, luego de 14 meses como máxima figura en Educación y en el contexto de un país que arrastra una crisis educativa, mucho se ha divulgado de los cambios implementados por Leonardo Sánchez; sin embargo, ¿ya se conocen resultados derivados de sus decisiones?
El próximo 5 de mayo la presidenta electa, Laura Fernández Delgado, revelará los nombres de los ministros que la acompañarán durante su administración y ahí se sabrá si Leonardo Sánchez continúa en el cargo.
Días antes, en entrevista con La Nación, se le solicitó al jerarca realizar un balance realista de su gestión y, de inmediato, en una de sus primeras respuestas, alegó que los cambios que ha implementado se reflejarán, probablemente, hasta el 2027 o en los años siguientes. “Estoy totalmente convencido de que van a ser positivos”, agregó.
De esta manera se desmarcó de los eventuales resultados de las pruebas Pisa (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE), que se conocerán este 2026, pues dice que estos exámenes miden “el pasado”.
Los cambios que considera que impactarán la educación próximamente
Para Sánchez, una de las acciones que traería consigo resultados positivos es el cambio de la macroevaluación. Para este 2026, los estudiantes de último año de primaria y secundaria realizarán nuevas pruebas nacionales sumativas que sustituirán las implementadas en el 2023 por la exministra Anna Katharina Müller Castro y que tenían efecto componsatorio: las materias eran evaluadas como un todo. Este año, los exámenes tendrán una nota por asignatura.
Los resultados de las pruebas permitirían, dice Sánchez, tener información robusta sobre los conocimientos de los estudiantes y a partir de ahí tomar decisiones en pro de mejoras en la educación.
Para el jerarca, la aplicación de la prueba de escritura en los estudiantes también traería beneficios, pues reconoce que, al igual que en matemáticas, los estudiantes arrastran grandes vacíos.
“Uno se puede haber tentado a decir que en el rezago en lectoescritura y matemáticas no se está haciendo nada, porque uno quiere ver los resultados inmediatos. Cuando yo ingresé en febrero aplicamos una estrategia de recuperación de los aprendizajes en matemáticas y en lectoescritura (...) y se aplicó durante todo el año”, dijo el ministro.
Entre esas acciones estuvo un plan piloto en el que estudiantes avanzados en docencia, provenientes de universidades públicas, acudieron a centros educativos para reforzar la lectoescritura en los estudiantes. Un proyecto de ley, para obtener un crédito de $350 millones, permitiría que esta iniciativa se ejecute a gran escala; no obstante, esta discusión quedará para el próximo Congreso.
Otra de las medidas mencionadas es el trabajo conjunto entre el MEP y una fundación de amigos de la lectura, que apoyó en lectoescritura a los alumnos de centros educativos en dos direcciones regionales en Guanacaste y San José.
Según Sánchez, las pruebas diagnósticas aplicadas en marzo, la microevalaución, que son los exámenes que los docentes realizan en las aulas, podrán empezar a revelar resultados de los efectos de este trabajo de fortalecimiento de los aprendizajes.
Otro de los cambios que podrían traer resultados próximamente es la prohibición de celulares en las aulas y el endurecimiento en el rebajo de puntos tras la comisión de faltas. Sánchez asegura que cuando hay mayor disciplina, el docente puede enseñar mejor.
También alegó que infraestructura nueva o remozada podría influir positivamente en el aprendizaje y, por eso, hizo referencia a “cientos de centros educativos” fueron intervenidos. No obstante, el curso lectivo 2025 cerró con 872 órdenes sanitarias, 101 de ellas requerían atención urgente por la condición ruinosa de las instalaciones que, en su mayoría, impiden que los alumnos estudien allí.
“Los resultados de convivir y de aprender en infraestructuras más modernas y nuevas los voy a ver el próximo año o a finales de este año. En eso la educación es un poco injusta para con los ministros, porque yo puedo ser el ministro que más invierte en infraestructura, pero son otros ministros los que van a ver los resultados de eso”, aseveró.
