
Aida Faingezicht Waisleder (conocida como Aida Fishman), miembro del Consejo Directivo del Teatro Nacional de Costa Rica, aseguró que “no le pasó nada” a las puertas centenarias del inmueble que viajaron amarradas en un pick-up hacia un taller de restauración.
Su declaración ante la Comisión de Ingreso y Gasto de la Asamblea Legislativa contradice el informe que emitió al Dirección de Patrimonio Cultural (DPC) el 20 de diciembre de 2025, en el que su director, José Fernando Madrigal, indicó que las puertas sufrieron un "daño irreversible, en el sentido que se debe nuevamente lijar todas las puertas y quitar los excedentes pudiendo dañar el tejido histórico de las puertas”.
La información fue reportada primero por Revista Dominical en febrero, tras dos recursos de amparo interpuestos por ciudadanos. En el expediente de la Sala Constitucional correspondiente al recurso de Diego Meléndez, exdirector de Patrimonio, se incluyó dicha valoración de los daños expuesta en detalle por la Dirección de Patrimonio, ente a cargo de la materia en el país.
Durante la Comisión de Ingreso y Gasto Público de este jueves 19 de marzo, la exministra de Cultura (1990-1994) y exdiputada (2002-2006) dijo que “las palabras a veces suenan demasiado profundas, demasiado intensas”.
“Nosotros no tenemos ninguna evidencia ni del experto que solicitamos España que está por venir (...) ni de los las personas más calificadas que hay en el país en mantenimiento, restauración y patrimonio con su experiencia que nos digan que esto es irreversible (...). No les pasó nada las puertas”, afirmó Faingezicht.
Al ser consultados por la diputada Vanessa Castro, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), los miembros del Consejo Directivo indicaron que el proyecto de restauración del Teatro Nacional fue elevado al cuerpo por Guillermo Madriz, director de la institución.
“Estamos hablando de quién es el responsable. No podemos esquivar como Junta Directiva que los técnicos son los que se equivocaron (...). El control debe ser antes de que ocurran cosas como estas, cuando estamos hablando de un bien público con un patrimonio histórico”, aseveró Castro.
“Me preocupa mucho que esta sea la forma en que se maneja el Teatro Nacional. Si tenemos a una (institución) experta en restauración, ¿como es posible que ni siquiera la palabra restauración casi se mencione en los términos de referencia de la compra?” añadió la diputada independiente Kattia Cambronero, al referirse a los pliegos de condiciones de la contratación otorgada a la empresa Reyco.
Este pliego de condiciones establece que el equipo técnico responsable debía incluir un profesional “con experiencia en al menos un proyecto de intervención de edificios patrimoniales”. Tres expertos consultados por La Nación dijeron que este requisito resulta insuficiente para un proyecto de restauración como el aplicado al Teatro Nacional.

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