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Ladrones de madera usan fosas, bodegas de piñeras y camuflaje para esconder botín

El año pasado se reportaron casi 2.000 denuncias por tala ilegal en el país, de las cuales, la gran mayoría (1.219) se localizaban en Alajuela

Cuando se habla de tala ilegal de madera, pocos supondrían el extremo al que llegan los delincuentes para hacerse del botín: cavan fosas para ocultar árboles completos, esconden en bodegas de piñeras camiones con especies vedadas para corta o incluso las camuflan entre otras cargas.

Algunos de estos árboles crecieron a lo largo de 100 años encumbrados hacia las nubes hasta que, en cuestión de minutos, una motosierra los tumba en el suelo quedándose así el planeta sin un emisor natural de oxígeno y hogar de otras especies también en extinción.

Así empieza la transformación de árboles, cuya tala está prohibida, en pisos, muebles, adornos o formaleta para construcción, como el caso de la especie Manú (Minquartia guianensis).

Uno de los más apetecidos, confirman las autoridades, es el almendro de montaña (Dipteryx oleifera), reconocido por su alta capacidad de captar dióxido de carbono y también proporcionar refugio y alimento a la lapa verde (Ara ambiguus), también en riesgo de desaparecer.

La pandemia agravó la tala ilegal en el 2020 cuando se recibieron 5.722 denuncias (9,3% más que el 2019) en el Sistema Integrado de Trámite y Atención de Denuncias Ambientales (Sitada).

De ellas, el 34% (1.945) fueron por tala ilegal, la gran mayoría, 1.219, se reportaron en los cantones norteños de Alajuela.

“Tenemos un problema de tala de maderas sin sacar permisos; las toman para hacer postes en cercas o formaleta en construcción”, reconoció Mariana Jiménez Arce, directora del Área de Conservación Arenal Huetar Norte del Sistema de Áreas de Conservación (Sinac).

Según explicó, en los cantones de San Carlos y Los Chiles es donde más se tramitan permisos de aprovechamiento forestal para talar algunos árboles.

No obstante, el problema ocurre porque hay propietarios de la madera, con permiso legal para explotarla, que cortan más de lo autorizado, o transportistas de esa madera, quienes esconden en sus cargas maderas finas como almendro y manú cuya corta está vedada.

“Ellos creen que no vamos a darnos cuenta pero sí lo hacemos. Otro problema que topamos son los grupos organizados, bandas en realidad, quienes tiene mucho poder económico y maquinaria y roban trozas; troncos completos sin la raíz y corona del árbol”, explicó Jiménez.

Apenas en mayo anterior, en fincas del regidor de San Carlos, Aléxander Vargas Porras, del Partido Liberación Nacional, las autoridades realizaron el mayor decomiso de madera ilegal de los últimos diez años.

En total, se decomisaron, en Cutris, de San Carlos, 182 trozas de diferentes especies maderables, entre ellas, caobilla, níspero y botarrama. El valor de las piezas incautadas ascendió a los ¢18 millones.

La madera se halló en las propiedades de la sociedad anónima Inversiones Chale S. A. y Rusa Logística S. A., cuyo representante legal y presidente, para ambas, era el regidor Vargas Porras, informó entonces La Nación.

“Cuando tuvimos ese episodio, nos pasó que dos compañeros las detectaron un viernes de forma que decidimos prepararnos mejor y llegar al día siguiente a decomisar. Cual sería la sorpresa que las habían movilizado en tiempo récord a otro sitio”, explicó Jiménez.

Sin embargo, los delincuentes desconocían que el personal del Minae usa drones y lograron dar con la madera.

En algunos aserraderos en la zona norte, agregó Jiménez, personal del Sinac ha descubierto trozas completas de almendro enterradas en un intento por evitar a las autoridades en los operativos de control.

“¿Se imagina? Estas personas pagan el uso de maquinaria pesada y todo para hacer esas excavaciones y esconder la madera. El año pasado nos topamos con esto dos o tres veces, principalmente en los sectores de Aguas Zarcas y Sarapiquí”, agregó.

La funcionaria agregó que incluso han descubierto camiones cargados de maderas de árboles prohibidos para corta escondidos en bodegas de plantaciones piñeras.

“En esta época de enero a abril es cuando más ocurren robos de madera y otras infracciones por ser época seca cuando los caminos son más transitables. Pedimos ayuda a la población para que denuncien si ven irregularidades a la línea telefónica 1192 y que por favor no hagan quemas”, clamó Jiménez.

Otras irregularidades

De hecho, otra infracción vinculada a piñeras es la tala de bosques para expandir los límites de siembra de la fruta; una actividad ilegal en la cual también se cavan fosas dentro de las propiedades para enterrar las trozas y otra vegetación y no dejar rastro de la alteración de límites.

Esto se detectó en varias ocasiones en plantaciones de piña localizadas en sectores al norte y al este del cantón de San Carlos, en Alajuela.

“Aparte de este problema, nos topamos a menudo con invasión de las áreas de protección de los ríos donde personas cortan árboles en franja para construir ranchos, bares, casas y siembras. Esto es lo segundo más frecuente en la zona norte”, mencionó.

Otra ofensa frecuente es contra la vida silvestre. Por ejemplo, la tenencia ilegal de pericos, venados, mapaches, o bien, la pesca ilegal en sectores cercanos al Refugio de Vida Silvestre de Caño Negro donde se usan artes de pesca prohibidas como tarrayas y chinchorros; así como extracciones ilegales de especies como ranas, orquídeas, arañas y serpientes.

Juan Fernando Lara Salas

Juan Fernando Lara S.

Redactor en la sección Sociedad y Servicios. Periodista graduado en la Universidad de Costa Rica. Ganó el premio Redactor del año de La Nación (2012). Escribe sobre servicios públicos, infraestructura, energía y telecomunicaciones.

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