
El 6 de enero, tres días después de que Estados Unidos bombardeó Venezuela y capturó a Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, el secretario de Defensa norteamericano, Pete Hegseth, compartió una imagen del mandatario Donald Trump pisando América con sus piernas abiertas, de manera que abarca todo el continente, mientras sostiene un bate que dice “doctrina Donroe”, una evolución de la doctrina Monroe.
Tras la ofensiva militar estadounidense en Caracas, Trump afirmó en conferencia de prensa que la Doctrina Monroe fue relevante en su momento, pero que hoy está ampliamente superada y le llamó “doctrina Donroe”. Es un juego de palabras que hacen referencia a su nombre “Donald” con la terminación original.

¿Qué es la Doctrina Monroe y cómo se interpreta hoy?
Según explicó el politólogo, historiador y abogado Carlos Cascante Segura, la doctrina Monroe surgió a inicios del siglo XIX, en un contexto en el que Estados Unidos ya había logrado su independencia y las colonias españolas en América Latina estaban en proceso de emancipación.
La proclamó el presidente James Monroe en 1823, en un discurso ante el Congreso de la Unión.
“La doctrina Monroe fue emitida con la intención de evitar que potencias extranjeras europeas se metieran en los asuntos del continente, porque Estados Unidos consideraba que este espacio debía estar ajeno a las presiones europeas y reservado para su influencia”, explicó Cascante.
Aunque hoy se asocia a una política intervencionista, Cascante aclaró que, en su origen, la doctrina era prácticamente inaplicable. “A principios del siglo XIX, Estados Unidos era una potencia muy débil. Incluso fue invadido por Gran Bretaña en 1812 y Washington fue incendiada”, recordó.
La doctrina comenzó a tener efectos reales después de la Guerra de Secesión (1861-1865), cuando la expansión económica convirtió a Estados Unidos en una potencia a finales del siglo XIX. A partir de entonces, se inicia el imperialismo estadounidense en América Latina.
Un punto clave fue la guerra de 1898 contra España, que permitió a Estados Unidos ocupar territorios en el Caribe y el Pacífico. Posteriormente, surgió el llamado corolario Roosevelt, que creó para Estados Unidos la “justificación” para intervenir en países latinoamericanos bajo el argumento de “ordenarlos” y evitar la intervención de “potencias externas”.
De Monroe a Trump
Para Cascante, lo que hace Donald Trump no es inédito dentro de la tradición política estadounidense. “Los presidentes de Estados Unidos suelen hablar de su propia doctrina: existió la doctrina Reagan, la doctrina Clinton, la doctrina Bush. Es una forma de marcar su política exterior”, explicó.

En ese sentido, Trump impulsa lo que denomina el “corolario Trump”, planteado en la Estrategia de Seguridad Nacional publicada desde noviembre. En ese documento, según Cascante, se establece que Estados Unidos debe retomar su influencia en el hemisferio occidental, siguiendo una línea histórica que va desde la doctrina Monroe hasta la actualidad.
El experto describió la relación entre Estados Unidos y América Latina como pendular: períodos de alta intervención seguidos por etapas de menor interés.
“Estamos viviendo nuevamente un cambio de péndulo, donde Estados Unidos vuelve a ver hacia América Latina y muestra interés en intervenir”, indicó el profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA).
Cascante advirtió que, en esta lógica, el principio de soberanía nacional pierde peso. “Trump lo ha dejado muy claro: a él no lo detiene el derecho internacional. El principio de soberanía, que es base del derecho internacional, palidece frente al interés político de Estados Unidos”, afirmó.
En el caso de Venezuela, Trump justificó la intervención al decir que Estados Unidos sufrió en el país suramericano “el mayor robo en la historia”, en referencia a la industria petrolera que fue expropiada por el exmandatario Hugo Chávez.
Sin embargo, esa no fue la única justificación de Trump. Además de las acusaciones —posteriormente eliminadas por Estados Unidos— que señalaban a Nicolás Maduro como supuesto jefe del llamado cartel de los Soles, el presidente estadounidense afirmó que “el dominio de Estados Unidos en el hemisferio occidental jamás volverá a ser cuestionado”.
La Casa Blanca publicó una imagen en sus redes sociales que decía “Este es nuestro hemisferio”, con una imagen de Trump de fondo. Esta imagen valió la crítica del presidente izquierdista de Chile, Gabriel Boric, quien dijo que los líderes que le rinden pleitesía a Trump solo se humillan mientras el norteamericano vulnera el derecho internacional y la dignidad humana.
Los líderes que le rinden pleitesía y se muestran serviles al Presidente de EEUU Trump tratando de ganarse su favor sólo se humillan. Trump (y su administración) no solo vulnera permanentemente el Derecho Internacional, sino la misma dignidad humana. https://t.co/9GjkdvPFHo
— Gabriel Boric Font (@GabrielBoric) January 6, 2026
De América Latina a Dinamarca
El intervencionismo de Trump no se ha limitado a América Latina, sino que incluye un territorio ubicado en América, pero que pertenece a Dinamarca, un país de la Unión Europea (UE) y la OTAN: Groenlandia.

Para Cascante, este tipo de posturas refuerzan la idea de una política exterior más agresiva, en la que incluso aliados históricos de Estados Unidos pueden verse presionados cuando entran en juego intereses estratégicos, sin que el principio de soberanía sea un freno determinante.
“Cuando los Estados Unidos hicieron su operación en Irak, de los pocos europeos que los respaldaron fueron los daneses. Son un socio muy cercano históricamente”, dijo Cascante.
¿Riesgos para Costa Rica?
Consultado sobre una posible injerencia estadounidense en Costa Rica, a pocas semanas de las elecciones nacionales, Cascante fue cauto. Aseguró que, hasta el momento, no ha observado manifestaciones directas de Trump sobre el proceso electoral costarricense, como sí ocurrió en países como Honduras.
“No veo una intervención visible en Costa Rica”, afirmó. Sin embargo, señaló que los candidatos presidenciales han mostrado prudencia y una clara alineación con Estados Unidos, especialmente en el contexto de la competencia geopolítica con China.
“Los candidatos tienen claro que estamos en un momento de mucha presión de Estados Unidos en el continente”, concluyó.
Carlos Cascante Segura es licenciado en Derecho, máster en Diplomacia y doctor en Historia por la Universidad de Costa Rica (UCR). Actualmente, es profesor en la Escuela de Ciencias Políticas de la UCR y en la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional (UNA).
