
Las fuerzas especiales estadounidenses mataron “a sangre fría” a los escoltas de Nicolás Maduro, aseguró este domingo en Caracas el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López.
Los militares reconocen a Delcy Rodríguez como presidenta encargada, añadió.
Aunque Trump indicó que Delcy Rodríguez estaba dispuesta a colaborar con Washington, horas después de la incursión militar la presidenta encargada de Venezuela dijo que Maduro sigue siendo el líder del país, unas declaraciones que sembraron la incertidumbre sobre el futuro venezolano.
El ambiente en Caracas era de el de una ciudad fantasma este domingo, con algunas farmacias y supermercados abiertos pero una mayoría de tiendas con las persianas bajas. Policías vestidos de negro, enmascarados y armados con rifles largos patrullan las calles.
Las huellas de los bombardeos en zonas cercanas al puerto y el aeropuerto de Caracas provocan angustia e incredulidad entre sus habitantes.
“Llega a caer un misil de estos para acá, bueno, no queda nada”, explicó a la AFP Alpidio, de 47 años, un vecino del barrio Bolívar de La Guaira que no quiso dar su apellido.
El Consejo de Seguridad de la ONU debatirá de urgencia el caso este lunes.
Países aliados como Rusia, China, Irán y Cuba rechazaron los ataques, así como los gobiernos izquierdistas de Brasil, Chile, Colombia y México.
Moscú y Pekín exigieron la “liberación inmediata” de Maduro.
Esposado y con los ojos tapados
Con esta operación militar Washington puso fin al tercer mandato del líder venezolano (2025-2031), con el que hubiera acumulado 18 años en el poder.
El líder izquierdista llegó esposado y con los ojos tapados a Estados Unidos. Fue trasladado en helicóptero al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, a la espera de ser presentado ante el juez. La lectura de cargos podría suceder este lunes.
Las explosiones y sobrevuelos que sacudieron Caracas el sábado fueron el clímax de cuatro meses de presión militar contra Maduro. Desde septiembre, Estados Unidos llevó a cabo una serie de bombardeos contra lanchas que supuestamente transportaban drogas en el Caribe, con un saldo de más de un centenar de muertos.
Estados Unidos ha ido ampliando con los años las investigaciones y las acusaciones contra la cúpula venezolana, a la que que acusa principalmente de narcotráfico, terrorismo y contrabando de armas.

Desde 2020 Maduro es considerado por Estados Unidos como el jefe del denominado “cártel de los Soles”.
En total son seis personas del régimen chavista las acusadas en la actualidad, entre ellas la propia esposa de Maduro, Cilia Flores, y el ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, considerado uno de los hombres clave del régimen.
Maduro amaneció el domingo en una cárcel de Nueva York tras ser capturado en la madrugada del sábado en Caracas por fuerzas especiales estadounidenses y extraído del país en medio de intensos bombardeos.
El incierto futuro
Venezuela es un país agotado por la crisis económica y sometido ahora al acoso militar de Washington.
Trump apartó de los cálculos políticos a la líder opositora y Premio Nobel de Paz, María Corina Machado, al decir que “le sería muy difícil estar al frente del país”.
El excandidato presidencial Edmundo González, quien asegura que Maduro le robó la presidencia en las elecciones del 28 de julio de 2024, es quien “debe asumir de inmediato” el poder, asegura Machado.
De acuerdo a la Constitución venezolana, la ausencia de Maduro obligaría a convocar elecciones en los próximos 30 días, pero al delegar el poder de forma temporal en Rodríguez, esa posibilidad está en el aire.
La mira en el petróleo
Lo que sí dejó muy en claro Trump fue su intención de incentivar a las petroleras estadounidenses para que regresen a Venezuela.
“Vamos a hacer que nuestras compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes en cualquier parte del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura gravemente deteriorada, la infraestructura petrolera, y comiencen a generar dinero”, dijo.
Venezuela, bajo sanciones petroleras estadounidenses desde 2019, produce alrededor de un millón de barriles de crudo al día y vende la mayor parte en el mercado negro con grandes descuentos.
La compañía petrolera estadounidense Chevron ya opera actualmente en el país caribeño gracias a una autorización especial.
