El Mundo

La promesa de amor de un migrante venezolano quedó truncada en la cárcel de Bukele

Andry Hernández dejó Venezuela y atravesó la peligrosa selva del Darién para reunirse con su pareja en Estados Unidos, pero terminó cuatro meses preso en la cárcel de máxima seguridad Cecot en El Salvador

Tras su liberación, Andry Hernández regresó a Venezuela y planea abrir un salón de belleza en su natal Capacho mientras piensa en su futuro.
Tras su liberación, Andry Hernández regresó a Venezuela y planea abrir un salón de belleza en su natal Capacho mientras piensa en su futuro. FEDERICO PARRA
Tras su liberación, Andry Hernández regresó a Venezuela y planea abrir un salón de belleza en su natal Capacho mientras piensa en su futuro.
Tras su liberación, Andry Hernández regresó a Venezuela y planea abrir un salón de belleza en su natal Capacho mientras piensa en su futuro. (FEDERICO PARRA/AFP)

Capacho, Venezuela. Por amor, Andry Hernández dejó su natal Venezuela para cruzar la peligrosa selva del Darién entre Colombia y Panamá y tratar de reunirse con Paul Díaz en Estados Unidos: su sueño quedó encerrado en una cárcel de máxima seguridad de El Salvador.

Después de cuatro meses preso en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), a donde había sido enviado por las autoridades estadounidenses, fue liberado junto a sus 251 compañeros de infortunio y ahora está de regreso en su país.

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