
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, definió una nueva estrategia de seguridad hemisférica en el continente que llamó la “Gran América del Norte”. Esta iniciativa incluye a Costa Rica, ya que se extiende desde Groenlandia hasta Ecuador y desde Alaska hasta Guyana.
Así lo dio a conocer el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien explicó que todos estos países “no forman parte del sur global”, y que ahora transformarán las relaciones y la seguridad en todo el hemisferio. “Es nuestro perímetro de seguridad inmediato”, añadió.
Según el secretario de Defensa, el alcance estratégico se extiende desde Groenlandia hasta el Golfo de América y el Canal de Panamá. “Cuando los adversarios realizan incursiones en este hemisferio frente a las costas de un estado estadounidense, Alaska, o frente a las costa de Groenlandia, o en el golfo de América o el Caribe, eso constituye una amenaza directa al territorio nacional de los Estados Unidos”, explicó Hegseth.

El “sur global” es un término con origen en debates académicos que se refiere a los países no pertenecientes a las antiguas esferas del mundo capitalista y el socialista, y que reemplaza la noción de “países subdesarrollados” o de “Tercer Mundo”.
Es, además, el término que utiliza China para referirse a esta región, así como a los países de África y el sudeste asiático con los que han reforzado sus relaciones políticas y comerciales.
“Buscan reemplazar la histórica relación norte-sur que siempre hemos compartido”, dijo el secretario de Defensa. “Nuestra fortaleza está en nuestro propósito compartido, en el entrenamiento que realizamos juntos, en las capacidades que tenemos y que podemos desarrollar juntos”.

La doctrina “Donroe”
En diciembre del año pasado, Donald Trump definió su estrategia de seguridad, conocida como “Corolario Trump” o “Doctrina Donroe”, con la que retomó la Doctrina Monroe del siglo XIX que aseguró la hegemonía estadounidense en Latinoamérica. En ese momento era considerado como “patio trasero” de Estados Unidos.
La política de defensa de Trump busca contrarrestar la influencia de China y Rusia, controlar la migración ilegal y combatir cárteles de la droga mediante una relación transaccional y la posibilidad de intervención directa.
Como parte de esta política, la administración Trump ha puesto especial presión al gobierno panameño por la presencia china en el Canal de Panamá, y creó un momento de tensión con el gobierno del ahora expresidente izquierdista Gabriel Boric por un proyecto para instalar cable submarino chino que se plantaba conectara a Sudamérica con Hong Kong.
Además, a inicios de este año se ejecutó la acción en Venezuela, que terminó con la captura del mandatario de ese país, Nicolás Maduro. Desde entonces, Washington ha tomado el control de ese país, con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, como encargada de colaborar con Estados Unidos.
Antes, Estados Unidos lanzó una polémica propuesta de cambiar el nombre del golfo de México por el golfo de América, y reiteradamente ha lanzado amenazas de tomar el control de Groenlandia.

Costa Rica en el “Escudo de las Américas”
A inicios de marzo, Trump reunió a varios mandatarios latinoamericanos, incluyendo al presidente costarricense, Rodrigo Chaves, y quien lo sucederá en el gobierno, Laura Fernández, para lanzar una iniciativa de cooperación en seguridad denominada “Escudo de las Américas”.
En ese primer encuentro, Trump anunció una nueva “coalición militar” continental contra los carteles de droga. Algunos de estos han sido designados terroristas por Washington.
Días después, Costa Rica ejecutó su primera deportación masiva aérea, en la que 33 migrantes fueron enviados a sus respectivos países. No es el primer acuerdo de este tipo con Estados Unidos. En enero de 2025, 200 migrantes -unos 80 de ellos niños- de Afganistán, Irán, Rusia y otros países asiáticos fueron recibidos en el país.
Según las autoridades, la relación seguirá estrecha para colaborar en deportaciones y extradiciones futuras.
Recientemente, el Gobierno de Costa Rica firmó un acuerdo con Estados Unidos que permitirá deportar hasta 25 personas por semana a suelo costarricense.
Se trata de un memorando de entendimiento bilateral sobre flujos migratorios, mediante el cual se trasladará a personas extranjeras que no son estadounidenses y que están ilegales en EE. UU.
Así lo anunció el gobierno costarricense tras la visita de la enviada especial del Escudo de las Américas, Kristi Noem.
Noem dijo estar “muy orgullosa” de contar con “socios” como Costa Rica y el presidente Chaves: “Trabajan con nosotros para garantizar que las personas que están en nuestro país (Estados Unidos) ilegalmente, tengan la oportunidad de regresar a sus países de origen”.
Noem dijo que cree que “Costa Rica será un socio fundamental y líder de este escudo”.
