
La escalada de Donald Trump en el conflicto contra Venezuela atraviesa el ámbito judicial, económico y militar. La intervención tiene una implicación directa en América Latina. Este sábado por la madruga, Estados Unidos bombardeó Caracas y sustrajo al líder venezolano Nicolás Maduro, en circunstancias que aún deben aclararse.
Estas son las cinco claves del conflicto entre Estados Unidos y Venezuela desde que Trump llegó al poder: desde la vinculación de Nicolás Maduro con el narcotráfico hasta el bloqueo petrolero total.
Cambio de enfoque
Desde que regresó a la Casa Blanca, Trump viró su forma de actuar con respecto al régimen de Nicolás Maduro, quien fue reelegido presidente de Venezuela en unas elecciones seriamente cuestionadas por opositores y organismos internacionales.
Así, para Trump, Venezuela pasó de ser “un problema de derechos humanos” a “una amenaza directa” para la seguridad nacional de Estados Unidos. Sobre este tema pesa la opinión del secretario de Estado, Marco Rubio, quien ha manifestado su preocupación por el tema en reiteradas ocasiones.
Nicolás Maduro empezó a ser vinculado con el narcotráfico, el crimen organizado y la migración irregular, lo que preparó el terreno para ejecutar medidas agresivas. A finales de noviembre, EE. UU. también designó al Cártel de los Soles como una organización terrorista a la que Washington vincula con Maduro.
“El Cártel de los Soles, junto con otras FTO (organizaciones terroristas) designadas, incluyendo Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa, son responsables de la violencia terrorista en todo nuestro hemisferio, así como del tráfico de drogas hacia Estados Unidos y Europa”, declaró Marco Rubio en diciembre.
Narcoterrorismo
El gobierno estadounidense ha consolidado el pilar jurídico para señalar al régimen de Maduro por “narcoterrorismo”. Los funcionarios del gobierno de Donald Trump citan la acusación federal presentada en 2020 contra Maduro, durante el primer mandato del presidente Trump.
El mandatario de Estados Unidos acusa a Maduro de una conspiración de narcoterrorismo y tráfico internacional de cocaína de varias décadas de duración, y lo acusa de dirigir un violento cártel de la droga mientras ascendía hasta gobernar la nación sudamericana.
La decisión de imputar a un supuesto jefe de Estado es inusual, porque se califica a Maduro como un “fugitivo de la justicia estadounidense”, lo que recalca los esfuerzos de Estados Unidos por derrocarlo y apresarlo como haría con cualquier delincuente que huye de la ley.
La imputación, de 28 páginas, dice que Maduro, quien fue conductor de autobús y dirigente sindical de transporte, llegó a dirigir el Cártel de los Soles, una organización de narcotráfico.
Distintos expertos afirman que el Cártel de los Soles no es un grupo delictivo en el sentido convencional, sino la forma corta para referirse a un sistema de patrocinio en el que las élites militares y políticas se benefician del contrabando de drogas y otros negocios ilícitos.

Recompensa por Maduro
En agosto, la confrontación adquirió un símbolo claro: Estados Unidos anunció que aumentó la recompensa ofrecida por información que lleve a la captura de Nicolás Maduro hasta $50 millones. La cifra duplicó los montos anteriores (durante su primer mandato, Trump estableció una recompensa de $15 millones) y supera lo habitual para líderes de cárteles, situando al presidente venezolano como un objetivo claro de Washington.
La secretaria de Justicia, Pam Bondi, acusó a Maduro de utilizar a miembros de cárteles para traer “drogas mortales y violencia a nuestro país”.
“Bajo el liderazgo del presidente Trump, Maduro no escapará de la justicia y será responsabilizado por sus crímenes despreciables”, continuó Bondi.
Para Maduro, se trata de un complot para el magnicidio. “Esta infamia constituye una violación flagrante del derecho internacional, un atentado contra nuestra soberanía y una grosera intromisión en los asuntos internos de un Estado soberano”, dijo el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab.
Este sábado, Reuters informó de que la salida de Maduro había sido “negociada”, pero se conocerán más detalles hasta la conferencia de Trump anunciada para las 10 a. m. (costa este). El ministro de Interior venezolano, Diosdado Cabello, afirmó que su país “vencerá” en el conflicto.

Despliegue militar en el Caribe
Desde agosto, el presidente Trump desplegó unidades militares en el mar Caribe, frente a las costas de Venezuela. Dijo que el objetivo era combatir el narcotráfico y poner coto a los cargamentos de drogas que llegan a Estados Unidos.
Estas incluyen destructores de misiles guiados, cazas F-35B, drones MQ-9 Reaper, un grupo de asalto anfibio (con 4.500 efectivos, incluidos cerca de 2.220 infantes de Marina), un submarino de propulsión nuclear y un buque de apoyo de guerra especial. Esto representa el 8% de su flota global total de buques de guerra.
Desde entonces, el ejército estadounidense ha desplegado ataques letales contra barcos civiles en el mar Caribe que, según el gobierno de Trump, traficaban drogas para las bandas venezolanas, y las fuerzas armadas también han estado planificando operaciones contra presuntos traficantes dentro de la propia Venezuela. En septiembre se convirtió en una de las flotas más grandes jamás vistas en la región.
Maduro anunció entonces que movilizaría a unos 4,5 millones de milicianos de todo el país, aunque observadores independientes estiman que la cifra real no supera los 300.000.
Hasta el momento, el despliegue militar ha dejado más de 100 muertos y varias figuras del Congreso estadounidense han exigido explicaciones más detalladas.

“Bloqueo total” a los petroleros
A inicios de diciembre, Estados Unidos incautó petróleo en las costas de Venezuela. Las estimaciones hablan de entre 1 y 2 millones de barriles de crudo a bordo, que Estados Unidos se quedó junto con el buque.
Además de ese cargamento, se calcula que más de 11 millones de barriles de crudo venezolano están actualmente inmovilizados en varios buques por el temor a nuevas incautaciones y al bloqueo, pero eso incluye petróleo detenido, no necesariamente ya decomisado por EE. UU.
En respuesta a esto, el gobierno venezolano dijo que denunciará ante la ONU “esta grave violación del derecho internacional contra Venezuela”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó en diciembre un bloqueo “total y completo” de todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela. Estados Unidos tomó al menos dos embarcaciones con esta justificación.
En una publicación en Truth Social, acusó a Venezuela de robar activos estadounidenses, como petróleo y tierras, y de “terrorismo, narcotráfico y trata de personas”.
