Por: AFP.   Hace 4 días
Policías antimotines se enfrentaban este viernes 13 de julio del 2018 contra manifestantes opositores en el barrio Monimbó, en Masaya.
Policías antimotines se enfrentaban este viernes 13 de julio del 2018 contra manifestantes opositores en el barrio Monimbó, en Masaya.

Managua. Fuerzas del Gobierno nicaragüense atacaron este viernes una universidad de Managua y un barrio de la ciudad de Masaya, mientras el presidente Daniel Ortega abogaba por “la paz” durante una jornada de paro opositor, el segundo en tres meses de protestas que dejan unos 270 muertos.

“Vinieron todos con armas de fuego, vinieron a matar”, expresó a periodistas un joven en una iglesia en cercanías de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), donde se encuentran atrincherados estudiantes desde el inicio de las protestas contra el gobierno.

Más de un centenar de personas, la gran mayoría alumnos, se refugiaron en un templo próximo a la UNAN, rodeada por policías y paramilitares. Varias personas se encuentran heridas, precisó un médico en el lugar.

Según dijeron varios jóvenes, hubo ocho heridos, entre ellos un muchacho de 18 años que recibió un balazo en la pierna izquierda cuando los ocupantes de un vehículo pasaron disparando, informó el diario La Prensa.

“Por favor ayúdennos”, “Quedamos solos”, se escuchaba en varios videos que circulan en las redes sociales, en los que se oyen los disparos y se ve a muchachos agachados detrás de las trincheras. “Aquí morimos todos”, se escuchó decir a una joven.

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (opositora) aseveró que los estudiantes “eran atacados” mientras alistaban una carta para enviar a la comisión de seguridad y verificación del diálogo nacional “con la que se pretendía iniciar una negociación con el gobierno”.

“Los estudiantes (...) habían abierto una discusión días atrás para una desocupación espontánea y pacífica. La respuesta que reciben: un ataque inadmisible”, escribió en Twitter el secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Paulo Abrão.

Al mismo tiempo, fuerzas de Ortega, fuertemente armadas, dispararon en el aguerrido barrio de Monimbó, en el sur de la ciudad de Masaya, adonde no pudo llegar el presidente Daniel Ortega junto a una caravana de seguidores pues sus pobladores están atrincherados en resistencia al gobierno.

“En este momento se registran dos muertos, uno es un policía”, declaró Álvaro Leiva, representante de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH).

“Nos están hostigando, Monimbó está terriblemente bajo ataque”, aseguró un vecino, vía telefónica.

"Es urgente que cesen de inmediato los ataques que en este momento suceden en Monimbó, Masaya, contra estudiantes de la UNAN y la Iglesia de la Divina Misericordia", escribió en Twitter la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, pidió a las autoridades dejar entrar a la Universidad a expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

En la OEA, siete países presentaron el viernes un proyecto de resolución que exhorta al gobierno de Daniel Ortega a fortalecer las instituciones democráticas y apoyar elecciones anticipadas en acuerdo con la oposición.

El detonante de las manifestaciones fue una reforma al sistema de seguridad social, pero se ampliaron para demandar justicia por las muertes y la salida del poder de Ortega, a quien acusan de instaurar junto a su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, un gobierno autocrático.

Masiva protesta contra Ortega en Managua

Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Perú y Estados Unidos dieron a conocer la iniciativa durante una sesión del Consejo Permanente de la OEA, que reúne a los 34 países miembros activos del organismo. El texto, que se espera sea considerado en los próximos días, necesita 18 votos para ser aprobado.

Al menos 270 personas han muerto en los tres meses de manifestaciones, más de 1.500 han resultado heridas y cientos han sido detenidos de manera arbitraria por participar en las protestas contra el gobierno.

Paro de actividades

La oposición mantiene una presión constante sobre la administración de Ortega, en momentos en que el diálogo nacional entre las partes, con mediación de la Iglesia, está paralizado.

El país vivió este viernes un paro nacional de 24 horas, respaldado por la cúpula empresarial y convocado por la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, integrada por grupos de la sociedad civil.

Los opositores afirmaron que se cumplió en 90%, aunque medios oficialistas describieron normalidad en algunas áreas de comercio.

El paro, el segundo tras el del 14 de junio -que dejó cuatro fallecidos-, se realizó un día después de una gran marcha en Managua y manifestaciones en otras ciudades, con saldo de cuatro policías y un civil muertos en el municipio de Morrito, en el sureste del país.

"Si no trabajo no como. No se trata de no apoyar el paro, sino del sustento de nuestras familias. Necesitamos que esto termine para poder trabajar", expresó Néstor Larios, zapatero de 56 años.

Un vendedor del mercado Oriental, en Managua, esperó la llegada de clientes, este viernes 13 de julio del 2018.
Un vendedor del mercado Oriental, en Managua, esperó la llegada de clientes, este viernes 13 de julio del 2018.

“Estoy trabajando por necesidad. Pero el paro es un arma para presionar al gobierno, porque a esta situación no se le ve fin. Los pobres somos los que estamos muriendo”, manifestó Adolfo Díaz, limpiabotas de 67 años, en el mercado Roberto Huembes, en el este de Managua, que estaba desierto.

‘Veneno y odio’

Por su lado, el presidente Ortega se desplazó a Masaya donde acusó a la oposición de actuar con ‘veneno y odio’ y llamó a ‘recuperar la paz’.

Pidió asimismo deponer “la violencia, la confrontación, la muerte y que nos unamos todos para darle” paz a Nicaragua.

Ortega habló frente a la estación de policía de Masaya, 30 km al sur de la capital, donde llegó custodiado junto a una extensa caravana de vehículos de sus partidarios y policías para conmemorar el 39.° aniversario del “repliegue”, una decisión de la guerrilla que tuvo lugar antes del triunfo de la Revolución sandinista, en julio de 1979.

El presidente Daniel Ortega (al volante) y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, se unieron a sus seguidores en Managua para conmemorar 'el repliegue', este viernes 13 de julio del 2018.
El presidente Daniel Ortega (al volante) y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, se unieron a sus seguidores en Managua para conmemorar 'el repliegue', este viernes 13 de julio del 2018.

Masaya, la primera ciudad que se rebeló contra la pasada dictadura somocista (1936-1979), ha enfrentado violentas incursiones de las fuerzas de policía y paramilitares desde que iniciaron -el 18 de abril- las protestas contra el gobierno de Ortega.

El mandatario, un exguerrillero de 72 años que gobierna desde el 2007, no pudo llegar al aguerrido barrio de Monimbó, donde la población se mantiene en guardia con numerosas barricadas y exige la salida de Ortega del poder por la represión que ha ejercido contra los manifestantes.

"Hay un grupo de nicaragüenses que no quiere la reconciliación, que lleva por dentro el veneno del odio", dijo Ortega en alusión a los manifestantes.

Aseguró, sin embargo, que su gobierno “ha venido avanzando en recuperar la paz”, en referencia a los operativos que las fuerzas progubernamentales realizan desde inicios de julio para derribar las barricadas levantadas por los opositores en las carreteras del país.