
El presidente del Banco Central de Costa Rica (BCCR), Róger Madrigal, reconoció durante una reunión de la Junta Directiva del ente emisor que hay “señales de deterioro” y “fragilidad” en las finanzas públicas.
Los comentarios de Madrigal surgen en medio de un panorama fiscal retador proyectado por el Ministerio de Hacienda para los próximos años: una menor recaudación fiscal prevista para 2026 y una tendencia decreciente en la carga tributaria del país hasta 2031.
Durante el análisis del Informe Mensual de Coyuntura Económica para mayo, en la sesión 6325-2026 del 13 de mayo, el jerarca de BCCR refutó un comentario de un funcionario de la División Económica de la institución, quien manifestó que las finanzas públicas mostraban un “desempeño relativamente favorable”, aunque con señales de una menor holgura fiscal.
Madrigal cuestionó el uso de la palabra “favorable” y argumentó que, si bien se mantiene el superávit primario (ingresos menos gastos, sin intereses), las finanzas públicas muestran “señales de fragilidad”.
“Yo sí le cambiaría el tono a esto, sin ser dramático, pero sí hay señales de deterioro en las finanzas públicas. Tenemos un aumento en gasto por intereses, el superávit primario que se reduce (...) , las finanzas públicas muestran señales de fragilidad, si bien hay un superávit primario, tanto el pago de intereses como el interés financiero no muestran mejoras“, afirmó Madrigal.
El jerarca bancario consideró necesario revisar el mensaje que se quería transmitir sobre el desempeño de las cuentas públicas para comunicar lo que “objetivamente” muestran las cifras.
“Es algo más objetivo, porque qué quiere decir ‘favorable’, no sé lo que quiere decir. Nada más ahí, para que lo revisen, el mensaje (...). Yo no quiero que lo juzguen por mi opinión, sino objetivamente con las cifras, qué es lo que se observa (...). Si algo es favorable sigamos como estamos, porque es favorable. Yo creo que, en términos de finanzas públicas, sí hay que hacer ajustes, por lo menos que lo adviertan”, manifestó Madrigal.
Esta es la segunda ocasión en que el alto funcionario hace referencia al panorama fiscal del país. Según consta en el acta 6320-2026, de la sesión del pasado 28 de abril, mientras analizaban el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2026-2031, aseguró: “Ni modo, eso son los datos. No sé cómo lo van a explicar, pero esos son los datos”.
Panorama fiscal
En términos absolutos, Hacienda prevé que la recaudación tributaria alcance los ¢6.395.000 millones en 2026, es decir, ¢228.000 millones menos que los ¢6.623.000 millones percibidos año pasado.
La baja nominal más significativa se daría en el impuesto sobre la renta, el cual se reduciría en ¢98.000 millones. En el caso del impuesto al valor agregado (IVA), la reducción prevista es de ¢87.000 millones para 2026. Estos dos tributos son los que tienen mayor peso en la recaudación.
El Ministerio explicó que la reducción proyectada en la recaudación de los principales tributos para este 2026 responde a una combinación de factores cíclicos y estructurales, así como a cambios en el marco normativo que inciden directamente sobre los ingresos, entre los que figuran “medidas que reducen la carga tributaria en algunos sectores”.
“Es importante señalar que muchas de estas decisiones fueron aprobadas durante la anterior Asamblea Legislativa, a pesar de las advertencias reiteradas del Ministerio de Hacienda sobre su impacto fiscal, y sus efectos se reflejan ahora en la trayectoria de los ingresos dentro del Marco Fiscal de Mediano Plazo”, indicó Hacienda.
La cartera señaló entre esas decisiones del pasado Congreso las reducciones en el impuesto a la propiedad de vehículos, exoneraciones a micro, pequeñas y medianas empresas, así como las modificaciones en el tratamiento del impuesto a las utilidades para trabajadores independientes.
“Este cúmulo de leyes genera una reducción en la carga tributaria que se refleja en las proyecciones”, afirmó Hacienda.
Rodrigo Cubero, expresidente del Banco Central, afirmó que también incide el hecho de que el grueso de la recaudación proviene del régimen definitivo, que crece a tasas más bajas que el régimen especial, exento del pago de renta, bajo el cual operan las zonas francas.
“El bajo crecimiento de la economía doméstica ha sido un factor importante, particularmente el comercio, donde uno lo puede ver en el IVA (...). El IVA interno, que es buen termómetro de las ventas internas, ha estado creciendo a tasas negativas”, expresó Cubero.
Por su parte, Pablo González, economista de Mercado de Valores, comentó que también ha incidido la denominada “fatiga tributaria” posterior a la reforma fiscal del 2018, fenómeno mediante el cual el impacto inicial de los nuevos tributos y ajustes fiscales pierde fuerza con el paso del tiempo.
“Las proyecciones fiscales muestran que el país enfrenta un escenario más desafiante para sostener la trayectoria de mejora observada en los últimos años”, explicó el economista de Mercado de Valores.
El expresidente del BCCR añadió que la apreciación del colón frente al dólar también ha incidido en la recaudación, pues ha afectado a sectores relevantes del aparato productivo, como el turismo y las exportaciones.
La recaudación fiscal representaría el equivalente al 11,9% del producto interno bruto (PIB) en 2026, con lo cual se reduciría en 0,9 puntos porcentuales (p. p.) respecto al año pasado, cuando fue de 12,8%.
La proyección es que esa relación continúe disminuyendo hasta alcanzar el 10% del PIB en 2031, según el escenario base de Hacienda, pese a que se proyecta una recuperación gradual de los ingresos tributarios nominales a partir del 2027.
Hacienda informó de que impulsará proyectos de ley para mejorar la eficiencia del gasto y la recaudación de impuestos actuales, y mantendrá las medidas de contención en el gasto.
Además, descartó una nueva reforma fiscal para incrementar la carga tributaria y señaló que reforzará la lucha contra la evasión.
Superávits se moderan
Para el 2026 se proyecta un superávit primario de 0,34% del PIB en el escenario base, menos que el 0,94% del 2025. La previsión es que en el 2027 el superávit casi desaparezca, pues se estima en 0,02%, para luego recuperarse en los años siguientes, aunque sin alcanzar el nivel de 2025.
Hacienda reconoció que, si bien el Gobierno mantiene superávits primarios positivos, estos son “relativamente moderados”, por lo que no logran compensar por completo el peso del pago de intereses, que se ubica en niveles cercanos al 5% del PIB.
“Esto significa que, aun con disciplina, persiste un déficit fiscal que obliga a continuar financiando al Estado mediante endeudamiento. Esto explica la tendencia al alza de la deuda hacia niveles cercanos al 67,2% del PIB en el mediano plazo”, dijo el Ministerio.
Ante esto, Hacienda proyecta que la relación entre la deuda y el PIB continúe por encima del 60%, al menos, entre 2026 y 2031. Las estimaciones prevén una tendencia creciente en el endeudamiento, hasta llegar al 67,2% en 2031.
González dijo que este escenario abre la discusión sobre la necesidad de mantener la disciplina fiscal y fortalecer el manejo de las finanzas públicas, en un contexto donde la deuda pública se mantendría por encima del 60% del PIB.
Lo anteroior mantendría al Gobierno dentro del tramo más restrictivo de la regla fiscal, con menores márgenes para la inversión social y en infraestructura.
El balance financiero continuaría deficitario en -4,43% del PIB en 2026, superior al -3,41% del año previo. En 2027 esa relación llegaría a -4,71% y, posteriormente, se reduciría, aunque sin retornar al nivel observado en 2025.
