La Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) discutió sobre el escenario fiscal previsto para el país en los próximos años, el cual contempla una reducción de los ingresos tributarios y un aumento de la deuda respecto al producto interno bruto (PIB).
En el acta 6320-2026, del pasado martes 28 de abril, los directivos y economistas de la División Económica del ente emisor conocieron el panorama fiscal basado en las últimas proyecciones del Ministerio de Hacienda, incluidas en el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2026-2031.
Guillermo Picado, funcionario de la División Económica del BCCR, explicó durante la sesión que los principales tributos bajarían en el 2026 y que en el 2027 habría una recuperación, pero con tasas de crecimiento inferiores al 1%.
“Básicamente, lo que el documento nos muestra es una caída en los principales rubros, tanto en renta, como IVA, como el impuesto único (combustibles). Presentan caídas de alrededor de un 4% o 5% (...). Para el 2027, ellos esperan una ligera recuperación, pero sus tasas de crecimiento estarían por debajo del 1%”, afirmó Picado.
El funcionario de la División Económica destacó que la carga tributaria bajaría hasta 11,4% del PIB en el 2026, lo cual constituye “una de las más bajas que se ha visto en los últimos 15 o 20 años”. La proyección de Hacienda es que el indicador caiga hasta el 10% para el 2031.
Max Soto, quien en ese entonces fungía como directivo del BCCR, manifestó preocupación por la trayectoria esperada de los ingresos tributarios en comparación con la producción y enfatizó que es “bastante preocupante” que esa relación caiga por debajo del 13%.
“Me parece que son preocupantes, porque se da una caída que no es transitoria. No se restringe al 2025, sino que sigue, se traslada al 2026 y al 2027, con un signo negativo. Es decir, como lo señalaban, la carga tributaria, de lo que yo recuerdo, hay que ir muy atrás para ver cargas tributarias inferiores al 13%”, aseguró Soto.
El exdirectivo, cuyo nombramiento en el máximo órgano del BCCR venció a inicios de mayo, afirmó que esta tendencia resulta relevante debido a que Costa Rica ha experimentado varios años de restricciones fiscales, lo que ha impactado la inversión pública y social.
“Sé que no le corresponde directamente al Banco (Central), es un asunto más de Hacienda, pero no deja de preocupar la estabilidad macro global, porque la parte fiscal ha sido un punto importante en la recuperación de la confianza en el país y de la estabilidad macroeconómica. Entonces, nada más creo que todo esto apunta a que habrá que trabajar en algún momento el lado de los ingresos”, comentó Soto.
Alonso Alfaro, economista jefe del Banco Central, señaló que este fenómeno responde a que, aunque la producción nacional crece con fuerza, la carga tributaria es relativamente baja en el segmento de la economía con mejor desempeño.
Por su parte, el directivo Juan Robalino consultó si esta tendencia en las cifras fiscales estaba vinculada con el tipo de cambio del dólar respecto al colón, que este año ha tocado mínimos históricos.
Róger Madrigal, presidente del Banco Central, negó que esto tuviera relación con el tipo de cambio, al señalar que las empresas que perciben ingresos en dólares son, principalmente, las de zonas francas, por lo que no pagan impuesto sobre la renta.
Previamente, tras una breve introducción a las proyecciones fiscales realizada por Alfaro, el presidente del BCCR afirmó: “Ni modo, eso son los datos. No sé cómo lo van a explicar, pero esos son los datos”.
Consecuencias
Ante una consulta de La Nación, Madrigal afirmó que el equilibrio fiscal es fundamental para la estabilidad macroeconómica de Costa Rica.
“Me separo de decir que preocupa, pero sí es un elemento fundamental para la estabilidad macroeconómica del país que haya disciplina fiscal”, agregó.
El presidente del ente emisor explicó que, de materializarse un deterioro fiscal, en el que los ingresos sean muy inferiores a los gastos, esto implicaría un mayor endeudamiento por parte del Gobierno para cubrir el faltante de recursos.
Madrigal manifestó que esto obligaría a acudir al mercado en busca de financiamiento, lo que presionaría las tasas de interés al alza. Según Hacienda, la trayectoria esperada de la deuda en relación con el PIB es creciente.
Madrigal indicó que, si la deuda aumenta más que el PIB nominal, la relación entre la deuda y la producción se alejaría del 60%, lo que implicaría condiciones más restrictivas para el gasto social y la inversión, al aplicarse el escenario más estricto de la regla fiscal.
