El ministro de Hacienda, Nogui Acosta, indicó, en conferencia de prensa, este 28 de julio, que la fecha límite para aprobar en la Asamblea Legislativa el plan de eurobonos es a mediados de agosto del 2022, para que les de tiempo de llevar la colocación al mercado internacional antes de enfrentar el pago de fuertes vencimientos de deuda.
Los eurobonos son títulos de deuda externa denominados en una moneda que no es nativa del país que los emite. La urgencia del Gobierno es que el próximo 26 de enero el Gobierno tendrá que pagar $1.000 millones del capital de un título que vence en el mercado internacional.
Acosta insistió en que el objetivo de la emisión es evitar presiones sobre las tasas de interés internas lo cual golpearía a quienes tienen préstamos. Argumentó que en los siguientes cuatro años el Gobierno tiene vencimientos importantes de la deuda y una parte muy relevante son en dólares.
“Para los próximos cuatro años, se deben recoger $14.000 millones que son vencimientos que hay que pagar, que si no se recogen en el mercado internacional, se debe hacer en el mercado local, que es muy pequeño”, manifestó Acosta. Lo anterior, dejaría muy poco espacio para financiar proyectos productivos en el medio local, añadió el ministro.
Acosta indicó que hay gente que dice que mejor no salir al mercado internacional y expresó que si bien hay condiciones difíciles, sino se realiza la colocación las condiciones serían más difíciles para los costarricenses.
El economista Carlos Palma les dijo el miércoles pasado a los diputados, en la Comisión de Asuntos Económicos del Congreso, que “este es el peor momento” para colocar eurobonos en el exterior, debido a las altas tasas de interés que los inversionistas le cobrarían a Costa Rica por prestarle dinero.
En la conferencia de prensa se le insistió a Acosta sobre las medidas del Gobierno para contener el gasto público, que es una de las principales preocupaciones de analistas y diputados.
Acosta respondió que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) lo obliga a tener una contracción del gasto, de manera importante. “Este año debo tener un superávit primario de 0,7% (del producto interno bruto) y el siguiente año es de 1,3%”, indicó.
El 25 de julio pasado el presidente de la República, Rodrigo Chaves, pidió a los diputados aprobar esta ley de eurobonos. El proyecto al cual se refiere el mandatario es el expediente 23.036, donde se autoriza al Gobierno la emisión de deuda en el mercado internacional por un monto de hasta $6.000 millones o su equivalente en cualquier otra moneda, un máximo de $1.500 millones del 2023 al 2027.
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Además, en la propuesta se solicita permiso de endeudamiento por otros $6.000 millones para pagar los primeros bonos, cuando estos venzan.
¿Otras vías de financiamiento?
El ministro de Hacienda indicó que no hay “plan b”, por lo que si no se captan los recursos en el exterior habría que hacerlo por la vía interna.
Melvin Garita, gerente de BN Valores, comentó que es posible acceder al ahorro externo por otros mecanismos, pues la legislación lo permite; sin embargo, no necesariamente podría ser lo más eficiente en términos de montos y costos.
El economista José Luis Arce, director de Análisis y Estrategia de FCS Capital, opinó de forma similar.
“Refinanciar la colocación mediante otras vías puede ser más costoso pues se debe recurrir al mercado local y probablemente empaquetar deuda doméstica en formatos atractivos para inversores externos, como sucedió en el caso de los contratos de colocación o mecanismos similares en 2018. Eso generalmente es más costoso desde el punto de vista financiero”, dijo Arce.
Posibles escenarios
Para Garita, de no lograrse acceder al ahorro externo y limitarse el financiamiento únicamente al mercado local, es muy probable que se presenten presiones adicionales, e innecesarias, en las tasas de interés en colones y dólares de nuestro país, dado que la Tesorería Nacional tendría que competir por la captación de esos recursos adicionales.
“Si dentro de los esfuerzos de captación el mix de fondeo se presenta con una composición importante de recursos captados en colones, es probable que esos recursos tengan que ser pasados a dólares, lo que presionaría al alza el tipo de cambio y eventualmente a la baja las reservas monetarias internacionales”, explicó.
“Lo que sucede es que conforme se aproxime el vencimiento de enero de 2023, si no se tiene clara la fuente de la refinanciación de la amortización, los mercados van a ponerse más inquietos”, consideró Arce.
Para Arce lo mejor es asegurar pronto una autorización para emitir lo suficiente para pagar ese vencimiento con el fin de poder estar listos para salir al mercado a realizar la colocación, aunque dicha colocación no es fácil en este momento por las condiciones de volatilidad y cambio en los mercados de capitales internacionales.
No obstante, el director aclaró, que eso no significa que deba aprobarse el proyecto de varias emisiones como pretende el Ejecutivo.
“Con un gobierno nuevo del que no se sabe su orientación fiscal y presupuestaria darle esa serie de emisiones de manera automática me parece es un cheque en blanco político y presupuestario demasiado grande”, comentó Arce.

