
La agencia Fitch Ratings puso la calificación soberana de las emisiones de Costa Rica en observación negativa, debido a los problemas de financiamiento del Gobierno para hacer frente a sus compromisos presupuestarios y pago de la deuda en lo que resta del 2018.
La nota crediticia del país, actualmente en BB, será revisada en los próximos tres meses a la luz del resultado legislativo sobre la reforma fiscal, detalló la calificadora estadounidense en un comunicado de prensa, este jueves 15 de noviembre.
La revisión es para las emisiones de largo plazo tanto en moneda local como extranjera.
“La calificación se mantiene en BB porque esperaremos el desenlace de la reforma fiscal y el pago de la deuda al final de año. Pero (el comunicado) es para indicar que hay una mayor probabilidad de la degradación”, manifestó a La Nación, Carlos Morales, director del grupo de Soberanos de América Latina de Fitch. Lea entrevista abajo.
En el comunicado, la agencia enfatiza en que las necesidades de financiamiento del Gobierno se han vuelto cada vez más onerosas. Hacia final de año, estima el calificador, las necesidades de financiación bruta soberana totalizarán 5,2% del PIB, incluyendo 1.8% del PIB para financiar el déficit financiero $1.900 millones (3,3% del PIB) en vencimientos programados de deuda.
“La falta de aprobación del Congreso para una emisión externa de bonos ha llevado al gobierno a pedir prestado fuertemente del mercado de capitales local. La confianza en el financiamiento del mercado local ha ejercido una gran presión sobre los costos de endeudamiento e impulsó a la Tesorería a recurrir a una estrategia de financiamiento poco ortodoxa”, explica la calificador, refiriéndose a las letras del Tesoro por casi ¢500.000 millones que el Ministerio de Hacienda suscribió con el Banco Central, en setiembre pasado.
A esta evidencia de las dificultades de financiamiento, el calificador suma otros episodios recientes. En primero lugar, la baja participación que logró el Gobierno con el “megacanje” de bonos de deuda convocado a finales de octubre.
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Sobre esto, Fitch recalcó que la Tesorería logró intercambiar el 16% del total ofertado, por debajo del 25% que las autoridades tenían previsto canjear; y adicionalmente, recordó que solo se lograron transar vencimientos para el 2019 y 2020, lo que dejaba intactas las presiones sobre el flujo de caja del Gobierno hacia el cierre del 2018.
En segundo lugar, cuestionó el plan de Hacienda de captar por medio del contrato de colocación, que intenta vender bonos de deuda interna por $800 millones, entre inversionistas extranjeros.
“Sin embargo, este plan podría enfrentar riesgos por el incierto apetito de los inversores, dada la naturaleza no convencional de la operación y la preocupación por la situación fiscal que podría persistir independientemente del destino de la reforma fiscal pendiente”, enfatizó la agencia.
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En el último mes, Fitch es la segunda calificadora que coloca la calidad crediticia de Costa Rica en la mira para una reducción. El pasado 18 de octubre, también Moody’s ubicó las calificaciones de emisor de largo plazo del Gobierno de Costa Rica en revisión para una eventual rebaja.
Cuando una agencia evaluadora de crédito pone en observación la nota de las emisiones de un país significa que existe un alta probabilidad de un cambio de calificación en la dirección “positiva”, indicando que podría permanecer en su nivel actual o en “negativo”, cuando indica que la calificación podría permanecer en su nivel actual o, posiblemente, ser degradada.
Entrevista con Carlos Morales
Analista de Fitch: “Hay mayor probabilidad de degradación”
Carlos Morales, director del grupo de Soberanos de América Latina de Fitch, explicó a La Nación que en un plazo de tres meses tomarán una decisión sobre la nota de calificación de Costa Rica.
El especialista recalcó que la probabilidad de degradar la nota del país, actualmente e BB, depende del desenlace de la reforma fiscal y el pago de deuda a final de año.
– ¿Qué significa poner en observación negativa la calificación de Costa Rica?
– Esta revisión es por un periodo más corto y para enfocarse en eventos más específicos. Es decir, estimamos concluir la revisión en un periodo de tres meses, y estamos en especial énfasis con los eventos de fin de año: qué pasa con la aprobación de la reforma fiscal y el repago de la deuda con el Banco Central, así como las fuentes de financiamiento del Gobierno para hacer frente a este año y el próximo.
– ¿Hay posibilidad de que haya una degradación de uno o dos escalones en la nota del país?
– Exacto. Queremos decir que estaremos revisando esos eventos y en base al resultado decidiremos si el resultado se puede bajar uno o si el deterioro es tal, se discutirá la posibilidad de más degradación para indicar que la situación se ha deteriorado significativamente.
– ¿Cuáles fueron los detonantes de la decisión para poner la calificación del país ante el escenario de la degradación?
– Primero, la incertidumbre, lo que pasará y el aumento de los riesgos que vemos en cuanto la liquidez del Gobierno y las presiones fiscales debido a los altos déficits y la tendencia al alza de la deuda del Gobierno.
“También las dudas que se mantienen sobre las fuentes de financiamiento del Gobierno y las presiones sobre la tasa de interés.
“Por eso, damos tres meses para esperar lo que sucede con la reforma y la deuda. Además si es necesaria la degradación de la calificación.
“La calificación se mantiene en BB porque esperaremos el desenlace de la reforma fiscal y el pago de la deuda al final de año. Pero (el comunicado) es para indicar que hay una mayor probabilidad de la degradación”.
– El comunicado indica que se esperará la decisión sobre la reforma fiscal y el pago de deuda. ¿La decisión de Fitch depende del resultado de las dos variables o solo de una?
– Depende de la resolución de estas variables. Puede ser en conjunto o independiente. Si la reforma fiscal no pasa, se toma una decisión. Si se mantiene la incertidumbre sobre las fuentes de financiamiento del Gobierno, también tomaríamos una decisión hacia la baja.
“Si, en el peor de los escenarios, no hay reforma fiscal que pueda detener la deuda y se mantienen las presiones podría llevar a una mayor degradación”.
– ¿El deterioro en las finanzas públicas es la principal razón que tiene al país ante el escenario de degradación?
– Se ve que gradualmente se ha deteriorado la situación fiscal. La deuda ha mantenido en alza por años consecutivos y hemos visto mucha incapacidad política para implementar una reforma que detenga el deterioro.
“Ahora vemos que esa presión sobre el financiamiento del Gobierno se ha acelerado en los últimos meses. Si bien ya vimos un deterioro gradual y presiones sobre la calificación, ahora aumenta de velocidad”.

