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Biden apuesta a recuperar la producción de semiconductores en Estados Unidos

La participación de Estados Unidos en la producción mundial de semiconductores ha caído del 37% al 12% en los últimos 30 años, lamentó la Casa Blanca

El presidente estadounidense, Joe Biden, busca responder a una de las emergencias económicas del momento asociándose este viernes 21 de enero al anuncio del gigante Intel de una inversión masiva de $20.000 millones para producir en Estados Unidos chips electrónicos, cuya escasez alimenta una creciente inflación.

Biden insiste en que la inflación galopante en Estados Unidos está directamente relacionada con los problemas de las cadenas de suministro globales e insta a los fabricantes a recuperar la producción nacional, en particular de semiconductores.

Estos chips informáticos son esenciales para una gran cantidad de sectores y productos, desde automóviles y teléfonos inteligentes hasta equipos médicos e incluso aspiradoras.

Intel dijo este viernes que comenzará la construcción de dos fábricas de semiconductores cerca de la capital del estado de Ohio, Columbus, a finales de año, con el objetivo de iniciar la producción de chips a partir de 2025.

"El anuncio de hoy es el último indicador de progreso en los esfuerzos de la administración Biden-Harris para acelerar la fabricación nacional de bienes críticos como los semiconductores, para abordar los cuellos de botella a corto plazo de la cadena de suministro, revitalizar nuestra base de fabricación y crear buenos empleos aquí en casa", dijo la Casa Blanca en un comunicado.

Intel planea contratar 3.000 nuevos empleados para estos sitios, cuya construcción involucrará a 7.000 trabajadores.

La explosión de la demanda durante la pandemia ha creado cuellos de botella que obligan a las empresas a reducir la producción en todo el mundo y fomentan la inflación.

Independencia industrial

“En otros tiempos, Estados Unidos lideraba la fabricación global de semiconductores. Pero en las últimas décadas, ha perdido su ventaja: nuestra participación en la producción mundial de semiconductores ha caído del 37% a solo el 12% en los últimos 30 años”, lamentó la Casa Blanca.

Los asesores económicos de Biden observan que el año pasado un tercio de los aumentos anuales de precios se debieron "solo a los altos precios de los automóviles", el sector donde la escasez de chips ha sido más severa.

Biden presionará al Congreso este viernes para que apruebe una legislación para fortalecer la investigación y el desarrollo, así como la fabricación en Estados Unidos para las cadenas de suministro críticas, en especial de semiconductores.

En junio pasado el Senado aprobó una ley sobre innovación y competencia.

"La administración está trabajando con la Cámara y el Senado para finalizar esta legislación", señaló la Casa Blanca.

El texto incluye fondos para la “Ley CHIPS for America”, que proporcionará $52.000 millones “para catalizar más inversiones del sector privado y mantener el liderazgo tecnológico estadounidense”, explicó la presidencia.

Poco efecto a corto plazo

En un contexto en el que la pandemia sacó a luz la dependencia industrial occidental respecto a Asia, los gobiernos de Estados Unidos y Europa se han preocupado por asegurar su suministro de semiconductores, cuya fabricación se ha desplazado hace años hacia los países asiáticos, que presentan menores costos.

Los chips se fabrican en gran parte en Taiwán.

Biden se reúne este viernes en la Casa Blanca con el jefe de Intel, Patrick Gelsinger, para discutir sobre el proyecto.

Desde principios de 2021, la industria de los semiconductores ha anunciado casi $80.000 millones en nuevas inversiones en Estados Unidos hasta 2025, según datos de la federación de la industria citados por la Casa Blanca.

"Estas inversiones crearán decenas de miles de empleos bien remunerados en Estados Unidos, respaldarán el liderazgo tecnológico estadounidense y promoverán la seguridad y la resiliencia de las cadenas mundiales de suministro de semiconductores", dijo la Casa Blanca.

Según la secretaria de Comercio, Gina Raimondo, "los consumidores estadounidenses pueden esperar precios más bajos a medida que llevemos a casa la producción de los semiconductores que impulsan nuestra economía".

Sin embargo, dados los retrasos en el inicio de la producción, tendrán poco efecto sobre la inflación en el corto plazo.