
La abundancia de dólares en la economía de Costa Rica registra una fuerte tendencia al alza en los últimos años, lo cual ha empujado el tipo de cambio a mínimos históricos.
La cantidad de divisas que se negociaron el año pasado alcanzó una cifra récord de $72.814 millones en el mercado cambiario costarricense; mientras que en el 2020, fueron $39.073 millones, según una estimación realizada por el Banco Central de Costa Rica (BCCR), en enero pasado.
El exceso de divisas en la economía nacional tiene diferentes explicaciones.
El BCCR lo atribuyó al éxito del modelo exportador de Costa Rica que generó un proceso virtuoso de ascenso en la instalación de nuevas empresas, en especial en zona franca, junto con el incremento de la inversión extranjera directa (IED).
El crecimiento de sectores como dispositivos médicos y servicios empresariales conllevó a un ascenso del empleo y la necesidad de más dólares para el pago de planillas y servicios.
También influye el endeudamiento en moneda extrajera del Gobierno Central.
Sin embargo, también existe la percepción de si en medio de la abundancia de divisas en la economía hay dinero ilícito vinculado al narcotráfico.

Róger Madrigal, presidente del BCCR, afirmó que los dólares que llegan al Mercado de Monedas Extranjeras (Monex) pasan por dos filtros de seguridad.
El primero de ellos está en las Oficialías de Cumplimiento de la banca comercial y, en un segundo nivel, en la del Banco Central. Añadió que, si identifican irregularidades, emiten las alertas correspondientes.
“Si tuviésemos evidencia, inmediatamente intervenimos con las autoridades. Todo dinero que llega (a Monex) ya ha pasado por los bancos. Hay dos capas de seguridad (...) Si en Monex viéramos algo irregular, inmediatamente hacemos la consulta”, señaló el jerarca.
De hecho, el Banco Central ya ha emitido alertas de Reportes de Operaciones Sospechosas (ROS) de usuarios de sus plataformas financieras en compraventa de dólares por presunto lavado de dinero.
En un informe conocido por la Junta Directiva del BCCR, en agosto del 2025, que tenían registradas más de 600 alertas de operaciones sospechosas.
Incluso, la Oficilía de Cumplimiento de la institución detectó un caso de una persona que llegó a hacer operaciones y, tras una debida diligencia, se enteraron de que era investigada por trata de personas.
