Laura Ávila. 28 agosto, 2019
Personal del IMAS, INA, MTSS y MEP comenzaron a evaluar los candidatos para ayudas sociales por el desempleo en Limón. Uno de los principales problemas económicos que enfrenta el país es la desocupación, que en el segundo trimestre de este año alcanzó al 11,9% de la fuerza de trabajo. Foto: Cortesía MTSS/Archivo
Personal del IMAS, INA, MTSS y MEP comenzaron a evaluar los candidatos para ayudas sociales por el desempleo en Limón. Uno de los principales problemas económicos que enfrenta el país es la desocupación, que en el segundo trimestre de este año alcanzó al 11,9% de la fuerza de trabajo. Foto: Cortesía MTSS/Archivo

La confianza de los consumidores se deterioró durante los últimos seis meses y en agosto llegó hasta los 28,5 puntos de 100 posibles, con lo cual el indicador retrocedió 6,3 puntos respecto a la primera medición del 2019, que fue de 34,8 puntos.

En la segunda encuesta del 2019, la de mayo, el resultado fue de 32,9 puntos.

Así lo reveló la Encuesta de Confianza del Consumidor de la Escuela de Economía de la Universidad de Costa Rica (UCR). El índice actual está entre los más bajos de los últimos 17 años, junto al de noviembre del 2018, cuando fue de 28,2.

“Puede ser que la entrada en vigencia del IVA, que ya empezó a recaudar, fomente este grado de pesimismo. Los consumidores no ven medidas efectivas de corto plazo que tiendan a cambiar la situación del país, eso disminuye el consumo, se va a disminuir la producción, aumenta el desempleo y todas las secuelas en términos de pobreza”, indicó Johnny Madrigal, investigador de la UCR.

Los consumidores pesimistas se incrementaron drásticamente a criterio de Madrigal; actualmente estos alcanzan una cifra del 52,2% del total respecto al 8% de consumidores optimistas. Esto significa que por cada consumidor optimista existen seis pesimistas.

La confianza cayó en todos los niveles y esto incluye a hombres y mujeres de diferentes grupos de edad y niveles educativos. El pesimismo se da, incluso, en los que tienen ingresos mayores a los ¢500.000, como a los que tienen menos.

El 60% de los encuestados espera aumentos en la tasa de interés para los próximos 12 meses, una percepción que el investigador considera “interesante” pues meses atrás se anunciaron disminuciones.

“De alguna manera las medidas sí están llegando pero hay gente muy negativa, que haya gente que piense así cuando las tasa están a la baja, se percibe que las medidas no son suficientes”, agregó.

En cuanto a los ingresos familiares, el 40% considera que en el próximo año serán mayores, el 27% opina que serán iguales y el 31% que serán menores.

Sobre la capacidad de compra, el 43% cree que el ingreso familiar crecerá menos respecto al alza de los precios, el 42% considera que será igual y solo el 15% manifiesta que los ingresos serán mayores.

En el caso de la evaluación de la política social, que mide el desempeño del Gobierno, los indicadores no son positivos. El 71% percibe que se está haciendo un trabajo pobre, el 19% dice que se hace lo necesario y el 8,1% afirma que es bueno.

Bienes de uso extendido

Si se trata de la percepción acerca de la compra de bienes duraderos (electrodomésticos grandes o vivienda, por ejemplo), el 78% considera que es un mal momento para adquirir casa versus 12% que opina lo contrario. Mientras que, en cuanto a la compra de carro, el pesimismo también persiste, ya que el 83% cree que son malos tiempos y el 8,5% piensa de manera positiva.

La poca demanda que realizan los hogares se debe a un proceso de desaceleración sostenida durante muchos meses acumulados, comentó Alonso Elizondo, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Costa Rica.

“El pesimismo que se vive en el país repercute sobre la compra de electrodomésticos, todo lo que es línea blanca. Estos consumos se postergan porque los consumidores buscan mejores condiciones, esta es una de las conclusiones y es una medición que veníamos viendo desde hace meses”, manifestó Elizondo.

El Director Ejecutivo de la Cámara también indicó que este comportamiento se refleja en la compra de bienes duraderos, como casa o vehículo. Esta situación se debe a que el ingreso disponible que les queda a las familias después de honrar deudas –la hipoteca de la casa, la prenda del carro, las tarjetas de crédito– cada vez es menor, lo que impacta de manera negativa al comercio.

Este comportamiento se da, incluso, con la reducción en las tasas de interés, ya que las familias no reaccionan a la medida implementada meses atrás, porque el dinero que les queda disponible es cada vez menor.