El déficit primario en las finanzas del Gobierno –que surge del exceso de gastos (sin pago de intereses) sobre los ingresos totales– sigue elevado e incluso crece, pero a un menor ritmo.

En los últimos 12 meses, con cierre a enero pasado, el déficit primario sumó ¢860.000 millones, esto es un 3% de la producción esperada para este año.
Esta cantidad es 17% mayor al resultado registrado en enero del año anterior y, sin embargo, es una tasa más baja si se compara con el 45% que subió el acumulado entre el primer mes del 2013 y el del 2014.
Antes de junio del 2009, los ingresos generados por impuestos superaban los gastos que no eran intereses del Gobierno, así, el remanente se podía utilizar para pagar los intereses de las deudas anteriores.
Pero, desde ese entonces, las autoridades gubernamentales deben pedir prestado no solo para cubrir sus gastos básicos, sino también para pagar los intereses, lo cual generará nuevas cargas por intereses en el futuro.
Por esto, el déficit primario representa una amenaza para el endeudamiento del país y podría causar secuelas mayores.

Riesgos. “Al igual que en un hogar o en una empresa, el creciente endeudamiento puede llevar al Gobierno a enfrentar dificultades para pagar sus obligaciones, particularmente si la deuda se utiliza para pagar gasto ordinario; es decir, no se usa para inversión”, explicó la economista y exviceministra de Hacienda, Edna Camacho.
Además, comentó que hay posibles consecuencias en el corto plazo, como la menor disponibilidad de crédito para el sector privado, dado que el Gobierno absorbe un monto creciente de los ahorros financieros y, eventualmente, esto presiona para que aumenten las tasas de interés.
Para el economista Alberto Franco, dado el nivel de deuda que tiene acumulado el país y el lento crecimiento proyectado para la economía, lo deseable sería apuntar a eliminar el déficit primario, o incluso acumular un excedente o superávit que permita empezar a corregir el deterioro de los indicadores de la deuda en los años recientes.
Resultados de enero. Durante el primer mes de este año, el déficit primario llegó a cerca de ¢160.000 millones, lo cual significó un 0,6% de la producción.
Mientras tanto, el déficit financiero (los ingresos totales menos los gastos totales, incluidos los intereses), alcanzó unos ¢222.000 millones; es decir, un 0,8% de la producción.
La estimación de las autoridades para todo el 2015 es cerrar con un déficit del Gobierno Central que representaría 5,7% de la producción del país.
El año anterior, ese déficit financiero en enero abarcó un 0,7% de la producción, y para todo el 2014 fue del 5,7% de la producción interna bruta.
