
El gasto tributario en Costa Rica pasó de ¢1,99 billones en 2023 a ¢2,01 billones en 2024, lo que representa un crecimiento interanual de 1,11%, según el informe más reciente del Ministerio de Hacienda.
“Si bien el aumento en términos absolutos puede indicar mayor utilización de incentivos, la reducción relativa respecto al PIB plantea interrogantes sobre su impacto en la recaudación y la sostenibilidad fiscal”, apunta el documento.
Aunque el monto aumentó en términos absolutos, su peso dentro de la economía se redujo. La participación de estos beneficios fiscales en el producto interno bruto (PIB) pasó de 4,23% a 4,10%, entre el 2023 y 2024.
El gasto tributario corresponde a los ingresos que el Gobierno deja de percibir, al otorgar un tratamiento impositivo distinto al que se aplica de carácter general. Su objetivo es beneficiar o dinamizar ciertos sectores económicos, regiones o grupos de contribuyentes.
Según el estudio de Hacienda, más del 90% del gasto tributario total se concentró en dos tributos durante 2024: en el impuesto sobre la renta (51,69% del total) y el impuesto al valor agregado (41,53%).
“Esta distribución confirma que más del 90% del gasto tributario se concentra en el impuesto sobre la renta e impuesto sobre el valor agregado (IVA), lo que subraya la importancia de estos grupos de impuestos en la política fiscal y la necesidad de evaluar la eficiencia de los beneficios fiscales asociados a estos componentes tributarios”, señala el informe.
Pero, ¿cuáles fueron las principales exoneraciones? A continuación, detallamos.
⇒ Gasto tributario en el impuesto sobre la renta
Dentro del impuesto sobre la renta, el régimen de zonas francas concentró la mayor parte de los incentivos fiscales.
En 2024, la exención del impuesto sobre las utilidades para las empresas de este régimen alcanzó los ¢704.950 millones, un 6,67% más que los ¢660.874 millones registrados en 2023.
Dicho monto equivale al 35% de los ¢2,01 billones estimados como gasto tributario total durante el 2024. Actualmente, las utilidades de las compañías acogidas al régimen de zona franca están exentas del pago del impuesto sobre la renta.
Después de las zonas francas, el aguinaldo figuró como la segunda mayor exoneración de este tributo, con ¢117.831 millones, seguido por el salario escolar, con un monto de ¢45.694 millones, según el informe.
Precisamente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) instó a gravar las bonificaciones y el decimocuarto salario —conocido como salario escolar— que reciben los empleados públicos y que actualmente no están sujetos al pago de impuestos. De acuerdo con el organismo, el ajuste equivaldría al 0,3% del PIB.
Pese a esa recomendación, el pasado 4 de junio el viceministro de Ingresos del Ministerio de Hacienda, Víctor Julio Carvajal, aseguró que el gobierno no contempla crear nuevos impuestos ni aumentar los existentes.
“Tomaremos en cuenta algunas recomendaciones que el Fondo Monetario Internacional nos hizo, como cualquier otro organismo, pero es el Gobierno de la República el que toma las decisiones y en este momento no estamos pensando, bajo ninguna circunstancia, subir impuestos ni tener nuevos impuestos”, agregó Carvajal.
⇒ Gasto tributario del IVA
En el caso del IVA, el beneficio fiscal más fuerte se aplica sobre la canasta básica tributaria (CBT). Durante el 2024, el beneficio asociado a este rubro ascendió a ¢504.776 millones, equivalente al 60,40% de todas las exoneraciones vinculadas a este impuesto.
“Este dato refleja que la tarifa reducida aplicada a los productos esenciales sigue siendo el principal componente del GT, lo que responde a una política orientada a proteger el consumo básico”, señala el informe.
Al comparar esta cifra con el gasto tributario total del país, se observa que la canasta básica representó una cuarta parte (25%) de dicho monto.
La relevancia de este beneficio fiscal cobra especial importancia luego de que el FMI sugiriera elevar del 1% al 13% la tarifa del IVA para los productos de la canasta básica tributaria.
Según el organismo, esta medida permitiría aumentar la recaudación en un monto equivalente al 1% del PIB y sería la propuesta con mayor impacto en la generación de ingresos.
Sin embargo, el Observatorio Económico y Social (OES), de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA), advirtió de que un cambio de esta naturaleza incrementaría la carga tributaria de los hogares de menores ingresos, los cuales destinan una mayor proporción de sus recursos al consumo de bienes esenciales.
“Por esta razón, cualquier modificación en esta dirección debería acompañarse de mecanismos de compensación adecuados (...). Resulta pertinente valorar la devolución del IVA pagado por los hogares en condición de pobreza y vulnerabilidad económica. Este mecanismo, conocido en el ámbito internacional como ‘IVA personalizado’, permitiría mitigar los efectos regresivos del impuesto y fortalecer la progresividad del sistema tributario, al tiempo que se preservan los objetivos de recaudación fiscal”, indicó el OES-UNA a inicios de junio.
No obstante, desde el Ministerio de Hacienda se reiteró que no se contempla aumentar impuestos.
Después de la canasta básica, los servicios de salud constituyeron el segundo componente más importante del gasto tributario asociado al IVA. En el 2024, las exenciones aplicadas fueron de ¢124.119 millones.
Otras exoneraciones relevantes del IVA en 2024 fueron las aplicadas en alquileres (¢82.288 millones) y medicamentos (¢42.145 millones), “lo que confirma que los beneficios fiscales se concentran en bienes y servicios considerados esenciales para la población”.
