La confianza de los consumidores en Costa Rica se mantuvo estable durante el periodo comprendido entre junio y agosto, según la última medición del Índice de Confianza del Consumidor (ICC), elaborada por la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica (UCR).
En agosto, el indicador se ubicó en 55,9 puntos, un aumento de 1,1 puntos porcentuales (p. p.) respecto a mayo, cuando alcanzó 54,8. Aunque el resultado muestra una leve recuperación frente a la caída registrada en mayo, todavía se encuentra por debajo de los 60,7 puntos registrados en febrero, después del periodo electoral.
“Al comparar con la medición de tres meses atrás (mayo de 2026), se obtiene que el ICC se mantiene estable. Este resultado señala una relativa estabilización de la confianza hacia la economía nacional después de la baja observada en mayo y, posterior al pico observado durante el período electoral en febrero de 2026″, detalla el informe.
Con esta medición, la Escuela de Estadística concluyó que el incremento registrado durante el periodo electoral correspondió a una distorsión típica de ese contexto, mientras que los resultados posteriores muestran una tendencia y un comportamiento más habituales.
Las personas entrevistadas se clasificaron en tres grupos, según sus expectativas sobre la economía nacional: pesimistas, ambivalentes y optimistas. De acuerdo con el informe, la distribución se mantuvo sin cambios en agosto respecto a mayo.
Los consumidores ambivalentes representan el 48,0% del total, mientras que los pesimistas concentran el 13,3% y los optimistas, el 39,0%.
Para este estudio, la UCR entrevistó a 1.204 personas mayores de 18 años, costarricenses y extranjeras, usuarias de telefonía celular dentro del territorio nacional. La muestra es representativa de aproximadamente el 97% de la población del país y cuenta con un nivel de confianza del 95%.
Percepción actual y futura de los consumidores
El ICC se compone de dos mediciones que permiten distinguir entre la percepción sobre la situación económica actual y las expectativas para los próximos meses. Por una parte, el Índice de Condiciones Económicas Actuales (ICEA) refleja cómo valoran los consumidores el momento presente, mientras que el Índice de Expectativas Económicas (IEE) mide su percepción sobre el futuro económico del país.
En agosto, el ICEA aumentó 5,2 puntos, hasta alcanzar los 55,7 puntos. Este resultado estuvo relacionado con una disminución de las opiniones negativas sobre la economía de los hogares y las condiciones para adquirir artículos de gran tamaño.
En concreto, se observó una disminución de 23,1% a 18,1% en la proporción de personas que considera que su situación económica actual es peor que hace un año. Asimismo, bajó de 42,7% a 32,0% la cantidad de consumidores que considera que son malos tiempos para comprar artículos grandes para el hogar.
En cuanto a las expectativas, el IEE se mantuvo prácticamente sin cambios respecto a mayo y se ubicó en 56,0 puntos. No obstante, algunos de sus componentes reflejaron una percepción más favorable en el corto plazo. La proporción de personas que espera que su familia esté mejor económicamente dentro de 12 meses aumentó a 47,0%, mientras que la que prevé mejores condiciones para las empresas del país llegó a 24,9%.
Esta perspectiva más favorable para el próximo año contrasta con una mayor preocupación por el largo plazo. La proporción de consumidores que espera periodos de crisis económica en los próximos cinco años aumentó 5,9 puntos porcentuales, hasta alcanzar el 42,8%.
A esto se suma que, respecto a mayo, se mantiene elevada la expectativa de aumentos en los precios de la gasolina y el diésel. Un 60,3% de los consumidores prevé que los combustibles se encarezcan en los próximos meses, una percepción que podría estar relacionada con el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ya supera los seis meses.
