
El Banco Central de Costa Rica (BCCR) estima que los primeros efectos del choque inflacionario ocasionado por el conflicto en Oriente Medio impactarán a Costa Rica a partir de mayo.
Róger Madrigal, presidente del Banco Central, aseguró que aún se desconoce cuál será la magnitud y la duración del golpe en costos, aunque destacó que, por la forma en que se ajustan los precios en el país, los primeros efectos notables se sentirán a partir de este mes de mayo.
“En marzo ya hay un efecto, sin que entre plenamente el choque. En abril no se espera mucho, por los retrasos que hay en el ajuste de precios. Con toda seguridad, en mayo”, afirmó Madrigal al ser consultado sobre cuándo podría darse el primer impacto fuerte en la inflación tras el conflicto.
En un comunicado sobre el Informe de Política Monetaria (IPM) de abril, el emisor dijo que, por el rezago en el ajuste de los precios locales del combustible, los datos a marzo no reflejan los efectos del incremento del precio internacional del petróleo.
Madrigal enfatizó que el choque golpeará, sobre todo, los precios de los combustibles y de los fertilizantes. No obstante, añadió que esto también impactará los costos de otros bienes y servicios.
“Por el momento, lo que hemos visto es un alto aumento en los precios de las materias primas, en particular del petróleo y los fertilizantes. Eso va a tener implicaciones, son presiones adicionales sobre otros bienes y servicios, costos en general”, agregó.
La Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) confirmó, este jueves 30 de abril, que aprobó un aumento en precios de los combustibles de hasta ¢152 por litro.
Mayo, mes de alzas
Rodrigo Cubero, expresidente del Banco Central, coincidió en que será en mayo cuando se notará un impacto más claro sobre el índice de precios al consumidor (IPC) por el choque inflacionario.
“Ya estamos notando desde marzo un incremento en el índice de precios de las materias primas importadas por Costa Rica, claramente relacionado con el conflicto en el Medio Oriente. Pero esto tarda un tiempo más en manifestarse en los bienes y servicios de consumo final para los hogares”, manifestó Cubero.
Marco Otoya, director del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible de la Universidad Nacional (Cinpe-UNA), coincidió en que será en estee mes cuando se comiencen a sentir con mayor fuerza los efectos, en particular el aumento en el costo de importación de los combustibles.
“El costo de movilizarse en vehículos particulares y el costo para movilizar mercancías será mayor. También este efecto se transmitirá en poco tiempo al costo del transporte público, como buses y taxis”, señaló.
Otoya agregó que otro efecto será un mayor costo de los bienes importados, ya que los costos logísticos y de los combustibles están aumentando.
“La presión podría aumentar más si este conflicto persiste. Entre más tiempo pase, la posibilidad de que se extiendan los efectos por varios meses en la economía nacional aumenta”, expresó Otoya.
Tanto el expresidente del Banco Central como el especialista del Cinpe-UNA señalaron el impacto en el precio de los fertilizantes. Cubero aseguró que esto se manifestará en un incremento, con rezago, en los precios de los alimentos.
Según la proyección del Banco, la inflación se mantendrá en terreno negativo durante el primer semestre e ingresaría al rango de tolerancia alrededor de la meta (entre 2% y 4%) en el cuarto trimestre de 2026, en lugar del segundo trimestre del 2027, como se previó en enero pasado.
La inflación se mantuvo en terreno negativo en marzo y se ubicó en -2,09%, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Sin embargo, tuvo un repunte respecto al -2,73% de febrero.
Similitudes y diferencias con 2022
Madrigal explicó que la inestabilidad en Oriente Medio tiene algunas similitudes con el choque inflacionario de 2022, provocado por la guerra entre Rusia y Ucrania, particularmente por el impacto en los precios de materias primas estratégicas, como el petróleo y los fertilizantes.
Sin embargo, el jerarca resaltó que también hay algunas diferencias, ya que en 2022 el mundo ya enfrentaba presiones inflacionarias alimentadas por la demanda derivados de políticas fiscales y monetarias expansivas, así como por la crisis de los contenedores y la escasez de ciertos productos.
Madrigal también destacó que en el actual conflicto hay una disrupción de largo plazo en los suministros, lo cual impactaría en los precios del petróleo hacia adelante.
“Se habla de que si la guerra parara hoy, se tardaría dos años en llegar a los niveles de producción que había en febrero”, subrayó el jerarca.
No obstante, enfatizó que todavía no estamos en un escenario como el de 2022, a pesar de las similitudes con lo sucedido en ese momento.
La entidad destacó que el inicio del enfrentamiento bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán, a finales de febrero, alteró de manera significativa el escenario global. Ante esto, la incertidumbre aumentó con fuerza.
Menos crecimiento
La previsión del BCCR es que la economía nacional crezca el 3,5% en 2026, menos que el 3,8% estimado en el IPM presentado a finales de enero. El ajuste a la baja se concentra mayormente en el régimen definitivo.
Madrigal destacó que la actualización del IPM está “muy marcada” por eventos externos, dado el conflicto bélico en Oriente Medio, que “nos hace crecer un poquito menos” en 2026.
La demanda interna continuaría como el principal motor de crecimiento, aunque con una moderación en su desempeño en relación con lo previsto en enero pasado, dado el menor dinamismo del consumo de los hogares y la inversión.

