
El evento climático El Niño se instalará en Costa Rica en los próximos meses, confirmó el Instituto Meteorológico Nacional (IMN). Entre sus efectos, el Banco Central prevé un aumento en los precios de la economía.
El Niño es una de las tres fases del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), junto con La Niña y la fase neutra.
Durante esta fase se elevan las temperaturas del océano y se genera, principalmente, un déficit de lluvias, así como un aumento en las temperaturas del ambiente.
El evento incidirá en forma directa en la economía. Así lo advirtió Róger Madrigal López, presidente del Banco Central de Costa Rica (BCCR), quien indicó a La Nación que el país percibirá un choque inflacionario a inicios del 2027 debido al fenómeno.
“Hay algo que no lo vamos a ver este año, pero lo vamos a ver en 10 o 12 meses. Este es un año de lo que llaman El Niño. Se espera que haya menos lluvias al final del año y hará que los embalses tengan menos agua a principios del año entrante, la época más seca. Entonces, eso puede llevar a problemas de oferta energética”, señaló el jerarca.
En este contexto, el país deberá comprar más combustible para la generación térmica ante un eventual déficit de energía hidroeléctrica. Madrigal apuntó que la factura petrolera aumentará debido al conflicto geopolítico en Oriente Medio y al alza en los precios del crudo.
Madrigal calificó la situación como un “choque externo compuesto”.
“Tenemos que comprar esos combustibles. Si la guerra no ha terminado, los vamos a comprar más caros. Entonces eso lo vamos a sufrir todos los costarricenses, ya no solamente en el precio de los combustibles, sino también en la energía eléctrica”, aseguró.
La inflación interanual —medida por la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC)— cerró en -2,09% en marzo, con lo que acumula 35 meses en terreno negativo y se mantiene alejada del rango de tolerancia del Banco Central, que oscila entre 2% y 4%. La meta central del emisor es del 3%.
Economistas estiman alza de la inflación
El economista Alberto Franco planteó que, si se instala El Niño, aumentarán los costos de generación eléctrica, así como las facturas para empresas y consumidores.
También advirtió sobre posibles mermas en la productividad de ciertas actividades agrícolas, lo que impactaría los costos de producción y elevaría los precios finales.
Sin embargo, Franco se distanció de las proyecciones del Banco Central.
“Hablar de un potencial choque inflacionario por ese impacto me parece aventurado en este momento, como también lo sería darle un peso excesivo a ese escenario en las decisiones de la política monetaria futura de nuestro Banco Central”, aseveró.
Pero, sin duda, estos eventos en conjunto elevan los costos de producción, transporte y otras materias primas e impulsan la inflación general al alza, comentó Rigoberto Torres, docente de la Escuela de Economía de la Universidad Latina.
Además, señaló que el aumento en el precio de estas materias primas deteriora los términos de intercambio, reducen el ingreso nacional disponible y conducen a contracciones en el consumo por parte de los agentes económicos locales.
“En definitiva, son eventos que conllevan presiones inflacionarias y una ralentización del crecimiento económico del país”, consideró Torres.
Por su parte, el economista agrícola Víctor Umaña estimó que El Niño generará dos tipos de presiones inflacionarias: por productos importados afectados por el fenómeno y por la producción doméstica , cuya oferta disminuiría.
“Bajo la mayoría de los escenarios es predecible un aumento de la inflación vinculada con El Niño”, destacó Umaña.
Efecto en la oferta de alimentos
La reducción en la oferta de alimentos preocupa a los productores. Óscar Arias Moreira, presidente de la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria (CNAA), señaló que el evento climático pone en serios apuros al sector ante la escasez de lluvias y el estrés por altas temperaturas.
Además de los cultivos, el sector mantiene la alerta por los efectos de El Niño en la ganadería debido a la menor disponibilidad de alimentos para los animales. “Son proyecciones muy negativas, pues afecta a la mayor cantidad de cultivos y la producción animal. Estamos muy preocupados”, afirmó Arias.
El sector ganadero está claro de estos efectos y ya trabaja en medidas de contingencia, principalmente en las regiones norte y sur, explicó Luis Diego Obando, director ejecutivo de la Corporación Ganadera (Corfoga).
El hato bovino de Costa Rica se estima en 1,47 millones de cabezas, según la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) con datos actualizados al 2024.
Otra actividad en alerta es la pesca. Mauricio González, director ejecutivo del Sector Palangrero Nacional, explicó que el incremento de la temperatura del océano reducirá la producción, ya que las especies migran hacia otras regiones o áreas de mayor profundidad en busca de condiciones idóneas.
La pesca con palangre utiliza líneas de anzuelos sostenidas por boyas en la superficie y se enfoca en especies pelágicas como sardina, atún y pez espada. En el país, unas 350 embarcaciones realizan esta actividad, estimó González.
La Nación solicitó la posición del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG); al cierre de esta nota, no había respuesta.
¿Cuándo se instalará El Niño en Costa Rica?
El Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI), en su análisis más reciente del 19 de marzo, estima en 80% la probabilidad de que El Niño se desarrolle a nivel global entre junio y agosto.
El modelo IRI se basa en datos estadísticos para estimar las probabilidades de ocurrencia del ENOS.
En Costa Rica, el IMN prevé que el fenómeno se instale a partir de junio. Karina Hernández Espinoza, coordinadora de Pronósticos Climáticos Estacionales del IMN, explicó que sus efectos se extenderán hasta inicios del 2027.
Sobre la intensidad, señaló que existe alta incertidumbre. Algunos escenarios plantean un evento climático de gran magnitud, al que han llamado El Niño Godzilla o Súper Niño, mientras otras fuentes científicas no respaldan esas proyecciones.
“Lo más importante es que sí o sí viene El Niño, hay bastante consistencia en las fuentes de pronóstico”, destacó la especialista.
Los efectos de El Niño
El principal impacto será el déficit de lluvias, estimado entre -10% y -30%, según la región y la época del año.
Las afectaciones serán a nivel nacional. Aunque en el Caribe se esperan lluvias más intensas, esta región ya enfrenta sequía meteorológica, a lo que se sumarían los efectos del fenómeno.
Además, se prevé un aumento de la temperatura en el país de entre 0,5 y 1,5 grados Celsius (ºC), según las zonas del país, con mayor intensidad en el Pacífico norte.
También, se espera una reducción en los eventos durante la temporada de huracanes.
Anteriormente, El Niño se instaló en el país a mediados del 2023 hasta inicios del 2024.
El Niño Godzilla
Algunos sectores científicos advierten sobre una posible alta intensidad del fenómeno, al que han denominado El Niño Godzilla, en referencia a eventos extremos registrados hace una década a nivel global.
Raquel Ramírez, especialista en meteorología de la Universidad de Costa Rica (UCR), consideró exagerado ese término y explicó que la categoría más intensa se conoce como Súper Niño, definida por el aumento de la temperatura del océano.
Coincidió en que el fenómeno podría instalarse entre junio y julio. “Existen probabilidades del Súper Niño y eso tiene consecuencias en cómo se comportará la atmósfera producto del calentamiento de los océanos, pero también puede que no se presente”, resaltó.
Las escalas de aumento de temperatura del océano son:
- Niño débil: aumento de 0,5 °C a 1 °C.
- Niño moderado: entre 1 °C y 1,5 °C.
- Niño fuerte: entre 1,5 °C y 2 °C.
- Niño muy fuerte o Súper Niño: más de 2 °C.
La última vez que Costa Rica enfrentó un fenómeno de esta categoría fue hace una década, recordó Ramírez, también docente de la Escuela de Agronomía de la UCR.
