Irene Rodríguez. 24 febrero
Trabajadores de la salud de Corea del Sur llevan a una persona con sospechas de COVID-19 hacia una ambulancia para luego ser hospitalizada. Fotografía: Lee Moo-ryul/ AP
Trabajadores de la salud de Corea del Sur llevan a una persona con sospechas de COVID-19 hacia una ambulancia para luego ser hospitalizada. Fotografía: Lee Moo-ryul/ AP

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), admitió este lunes que el nuevo coronavirus sí tiene todo el potencial para convertirse en una pandemia, pero aclaró que el COVID-19 todavía no alcanza tales proporciones.

“Hay mucha especulación de si los nuevos casos de enfermedad en más países hacen que esto sea una pandemia. Lo resumo: ¿Tiene el virus potencial pandémco? ¡Absolutamente! ¿Estamos ante una? Desde nuestro punto de vista, aún no", se contestó el jerarca en conferencia de prensa.

¿Qué características debe sumar una enfermedad para ser considerada una pandemia? La respuesta tiene que ver más con su capacidad de contagio y viralidad que con la agresividad o letalidad.

De acuerdo con criterios de la OMS, se requieren tres factores para que una enfermedad sea considerada pandemia.

1- Que tenga capacidad de expansión global y de llegada a todas las zonas del mundo. Este es el criterio principal.

2- La gravedad de quienes desarrollan los síntomas

3- Las consecuencias que pueda tener para la sociedad.

La última pandemia declarada por la OMS fue la de influenza AH1N1, la cual cumplió estas tres características en poco tiempo. Los primeros casos se dieron a mediados de marzo del 2009 en México, salió de este país antes de comenzar abril, y el 11 de junio ya era pandemia, pues estaba presente en todas las áreas del planeta.

La enfermedad alcanzó 119 naciones y se estima que una de cada cinco personas en el mundo fue afectada. Su mortalidad no fue tan grave como la esperada en un inicio, solo alcanzó el 0,02% de los enfermos.

(Video) ¿Cómo enfrentaría Costa Rica una eventual pandemia del nuevo coronavirus?

¿Y el nuevo coronavirus?

La situación actual del COVID-19 sí hace pensar que llegaremos a la declaratoria de pandemia, pero aún no. Las medidas que se han tomado para contener el virus no son para desaparecerlo, sino para retrasar su expansión, y eso sí ha funcionado.

El retrasar la llegada del patógeno a otros países le da tiempo a los sistemas de salud de prepararse para enfrentarlo y, a la ciencia, para buscar una cura.

“El aumento repentino de casos ciertamente es muy preocupante. Pero, por el momento, no estamos presenciando transmisión global insostenida y no estamos viendo gravedad o muerte a gran escala”, detalló Adhanom.

Y añadió: “Este es el momento para prepararnos para enfrentar una posible pandemia”.

Los últimos informes señalan que el 83% de los pacientes afectados por el nuevo coronavirus tienen síntomas leves y solo el 3% presentan una situación crítica.

La mortalidad en Wuhan, ciudad china considerada el epicentro de la enfermedad, ronda entre el 2% y el 4% de los casos. Sin embargo, fuera de esta localidad la tasa de letalidad es del 0,7%.

Según la OMS, en promedio los afectados duran dos semanas con síntomas y, los casos más serios, demoran de tres a seis meses con estos malestares.

¿Por qué será pandemia?
Esta es la imagen del nuevo coronavirus vista por un microscopio. Fotografía: NIAID
Esta es la imagen del nuevo coronavirus vista por un microscopio. Fotografía: NIAID

En declaraciones al medio vox.com, Michael Osterholm, director del Centro de Investigación y Políticas de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minesota, en Estados Unidos, y Anthony Fauci, director del Instituto de Enfermedades Infecciosas y Alergias de Estados Unidos (NAID, por sus siglas en inglés), señalan seis razones por las que sí habrá una pandemia de COVID-19.

Ambos señalan que ya pasó el tiempo para contener al virus, por lo que las medidas de cierre de fronteras, por ejemplo, comienzan a carecer de sentido.

“No creo que la respuesta sea ‘aislar’ al mundo para frenar al virus, ya se salió de las fronteras", enfatizó Osterholm.

Fauci complementa: “Cuando tantos países tienen transmisión sostenida, el que vaya a otros países es inevitable. No podemos simplemente ‘apagar al mundo’”.

Estas son las seis razones que dan los especialistas:

1- La expansión del virus ha sido rápida y las personas pueden contagiarlo aún sin presentar síntomas. Cada vez resulta más normal ver diagnósticos positivos en personas que no estuvieron en China; algunas se contagiaron de individuos que aún no registraban síntomas.

En ese sentido, la decisión de mantener en cuarentena a los pasajeros del crucero Diamond Princess, en Yokohama, Japón, más bien expuso a los pasajeros que estaban sanos a contagiarse de una enfermedad que es muy contagiosa.

"Fue encerrarlos en un frasco con el virus, las posiblidades de adquirirlo eran mayores para ellos” dijo David Fishman, epidemiólogo de la Universidad de Toronto en declaraciones a vox.com.

2- Los países siguen buscando potenciales pacientes solo en personas que estuvieron en China. La enfermedad ya sobrepasó ese país, pero podrían estarse dando casos de turistas que hubieran adquirido el virus en otro lugar.

3- Pronto llegará la temporada de influenza. Esto hará que se confundan los síntomas y que algunos pacientes con COVID-19 no sean detectados.

4- Si se levantan las restricciones de viaje a China, podrían verse nuevos casos. Aunque ya no tiene sentido mantener por mucho tiempo el aislamiento de viajes a China, los contagios sí pueden aumentar si se levanta la restricción porque este país sigue concentrando la mayoría de los casos.

5- Ya hay más países con capacidad diagnóstica. Esto aumenta la posibilidad de detectar casos en naciones en donde antes no se habían registrado enfermos.

6- Hay personas que registran síntomas digestivos antes de presentar males respiratorios. En estos casos, los pacientes primero sienten dolor abdominal y en algunos casos, gastritis.

Ni ellos ni los médicos sospechan, pues los síntomas respiratorios comienzan días después. Esto pudo aumentar la capacidad de contagio a otras personas.