Salud

En una sola cena navideña usted puede ingerir las calorías de dos días completos

Nutricionistas y médicos alertan que si la persona no tiene control sobre todo lo que come y toma, puede sobrepasar las 4.000 calorías en una actividad; un solo tamal equivale a un almuerzo completo

Cuando llega a una fiesta de Navidad o de fin de año, lo primero que le ofrecen es una copa de vino. Mientras se deleita con ella, usted comienza a “picar” dips y “boquitas”. No se conforma con ingerir una de cada una si no que repite constantemente, más si vienen acompañadas de una buena conversación con otros invitados.

Cuando llaman a la cena, “baña” su ensalada en aderezo o mayonesa y, según el menú, pueda que se sirva una piña de tamales o bien, dos porciones de pierna de cerdo con salsa gravy.

Nuevamente llena la copa de vino o bien opta por una bebida carbonatada y azucarada. Luego, ¡bienvenido el postre! que pueden ser dos rebanaditas de queque navideño con helado y topping de caramelo.

Mas aquí no termina el festín, la reunión continúa y mientras termina de hablar con amigos y seres queridos, es probable que siga “picando” e incluso, antes de marcharse haga “un zarpe” con un vasito de rompope.

¿Le resulta conocida la escena? En tres o cuatro horas de cada actividad navideña, las personas, sin percatarse, pueden consumir las calorías que deberían ingerir en casi dos días completos.

Si tomamos en cuenta que la dieta de un adulto debería andar entre las 1.800 y 2.000 calorías por día, todo lo que se comió la persona en la cena navideña suma entre las 3.600 y 4.000 calorías, dependiendo de las preparaciones de cada alimento y de cuantas “boquitas” finalmente consumió.

“Y no solo es un asunto de calorías, es un asunto de la clase de calorías que nos comemos. Por ejemplo, un tamal tiene entre 400 y 500 calorías, a veces más. Esas 400 o 500 son las mismas calorías que puede tener un almuerzo de pescado, ensalada, vegetales y puré de papa, pero ahí vas a nutrirte más, tener más salud y vas a sentir más saciedad”, explicó la nutricionista Carla Vanessa Retana.

A esto se le debe sumar que este tipo de reuniones ocurren varias veces durante diciembre y entonces, las personas podrían estar repitiendo el patrón una y otra vez, en cada fiesta. Es más, podría ser que en el fin de semana tenga hasta dos eventos de este tipo un mismo día, por la tarde y por la noche.

A tan “dramático cuadro” de consumo de calorías, hay otro factor que no ayuda para nada. En esta época, debido a tanto trajín y reuniones, ¿quién hace la misma cantidad de ejercicios? Aunque no debería ser así, el sedentarismo cobra fuerza.

“El tema es qué vemos como prioridad y qué no. ¿Vas a decir que no te dio tiempo para tener los 30 minutos de actividad física o vas a sacarlos a como sea?”, reflexionó Luis Peraza, jefe del programa de deporte y recreación de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Secuelas de los ‘atracones navideños’

El resultado de este comportamiento alimentario repetitivo durante las últimas semanas del año no solo es visible en el aumento de uno o dos kilos (que pueden tomar todo un año completo en bajarse). Nuestra salud también sufre. ¡Y mucho!

La endocrinóloga Gabriela Muñoz explicó que con estos atracones sometemos a nuestro cuerpo a un estrés para el que no está preparado. Hay consecuencias tanto a corto como a largo plazo.

“Es más cantidad de comida, más pesada y hacemos menos ‘tiempo de descanso’ entre una fuerte y otra”, aseveró la especialista.

Los primeros problemas que las personas pueden tener son males digestivos como gastritis, colitis o reflujo. Quienes ya sufren una enfermedad crónica como hipertensión o diabetes corren mayor riesgo de descompensaciones y de presentar crisis.

Si la persona ya tiene sobrepeso y gana unos kilos más, vendrán problemas mayores, como más riesgo de hipertensión, de diabetes, y con esto, mayores posibilidades de un infarto al miocardio o accidente cerebrovascular.

“Recomendaría prudencia y pensar un poco antes de comer sin límites y cuidar lo que llevan a sus hogares. El dicho ‘de algo hay que morirse’ es muy absurdo. El problema no es morirse, el problema es estar mal, sentirse mal o vivir una discapacidad que pudo evitarse”, expresó la especialista.

¿Cómo enfrentar esta época?

La tentación está presente casi todos los días del último mes del año, ¿cómo afrontarlo? La respuesta va más allá de la fuerza de voluntad.

“Nada hacemos con matarnos de hambre antes de la cena, porque vamos a llegar a ‘arrasar con todo’ a la fiesta. Coma siempre a las mismas horas, no olvide las meriendas y procure no llegar hambriento a la actividad para así no comer de más”, destacó Retana.

Otro consejo es tomar agua durante el día, pues muchas veces la sed y la deshidratación lo llevarán a interpretar esto como hambre y no solo no saciará la necesidad de líquido, también comerá más de lo que necesita.

La actividad física es imprescindible, pero no pretenda excederse, porque más bien podría causar daños a su salud.

“Es que si comemos muchísimo más de lo que necesitamos, ni aunque corramos 70 kilómetros más lo vamos a compensar. Esto no es un ‘peca y reza, empata’”, recalcó Peraza.

Y añadió: “tampoco se vale decir, ‘hoy y mañana no voy a hacer actividad física, pero pasado mañana hago dos horas’. No, esto es como tomarse un medicamento, si la dosis dice ‘todos los días’ usted cumple todos los días. Es media hora cada día”.

Tampoco es bueno ponerse la meta de reponer en enero los excesos de diciembre, pues en primer lugar el daño a la salud ya está hecho y en segundo lugar limitar mucho la alimentación y aumentar el nivel y frecuencia de ejercicio también pueden poner al cuerpo en otro estrés.

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