Por: Irene Rodríguez.   14 marzo
El pan dulce y pan salado de harinas refinadas son parte de la canasta básica, pero los de harina integral no lo están.
El pan dulce y pan salado de harinas refinadas son parte de la canasta básica, pero los de harina integral no lo están.

Seis de cada diez de las calorías que conforman la Canasta Básica Alimentaria (CBA) de los costarricenses se componen de harinas refinadas (popularmente conocidas como "blancas"), azúcar, carnes rojas y embutidos; es decir, tienen poco valor nutricional y podrían favorecer el sobrepeso.

Esto, de acuerdo con un análisis elaborado por el Centro de Investigación e Innovación en Nutricional Traslacional y Salud (CIINT) de la Universidad Hispanoamericana.

De acuerdo con Hannia Campos, directora del CIINT y profesora e investigadora de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, la CBA del país está compuesta por un 34% de harinas refinadas (22 puntos porcentuales de estos son de arroz), el 16% son de azúcares y el 9,6% de carnes rojas y embutidos.

Además, en la canasta solo hay dos tipos de leguminosas (frijoles negros y rojos) y estos solo representan el 5,6% de los productos, que son rica fuente de antioxidantes, proteínas, vitaminas y minerales.

"Las harinas blancas 'llenan el estómago', pero no tienen toda la fibra y nutrientes que puede tener, por ejemplo el arroz integral", manifestó Campos durante el Congreso de Internacional de Nutrición Traslacional, que se realizó en Costa Rica durante el 8 y 9 de marzo.

"Con respecto a la carne se dice que es alta en proteína, pero también podría tener efectos nocivos, pues su exceso tiene implicaciones negativas para la salud, lo mismo sucede con los embutidos", añadió.

Infografía
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La CBA comprende el grupo de alimentos básicos que consumen los costarricenses, representa un mínimo alimentario para los hogares y se utiliza en una de las mediciones de pobreza.

Estos productos están exonerados de impuestos para que las personas puedan tener más acceso a ellos.

¿Qué alimentos están en la CBA y cómo se eligen?

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) es el encargado de fijar qué productos se incluyen y salen de la canasta.

Hay dos tipos de CBA, una para la zona urbana, con 52 alimentos y otra para la zona rural, con 44.

De acuerdo con Annia Chaves, coordinadora de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos del INEC, es precisamente esta encuesta la que determina cuáles productos entran y salen de la CBA.

Esta encuesta, que se realiza aproximadamente cada cinco o seis años, indaga durante todo un año qué es lo que más consumen las familias costarricenses.

Se toma en cuenta el patrón de consumo de las clases media y baja, pues la de la alta puede ser muy diferente y no representar las preferencias de quienes tienen menos poder adquisitivo.

La canasta actual se hizo con base en la última encuesta, realizada en el 2011.

Según Chaves, lo que está en la CBA se determina de acuerdo con tres criterios. El de universalidad, es decir, debe ser consumido por al menos el 10% de la población incluida para el análisis de la CBA.

El segundo criterio es el de consumo, cada producto debe representar al menos un 0,5% de la inversión promedio en alimentos.

Finalmente, el tercer criterio es el aporte calórico. Cada alimento debe representar al menos el 0,5% de las calorías que el promedio de la población consume en el día.

Sin embargo, este aporte calórico no analiza la fuente de las calorías. Es decir, no se valora si estas provienen de proteínas como las obtenidas con el pollo o el pescado, o de alguna verdura, o si vienen de la fibra de frutas o de granos integrales.

Tampoco ve si son calorías provenientes de grasas o azúcares.

De acuerdo con Chaves, hay, sin embargo, un producto que por sí mismo no tiene calorías, pero que por la ingesta tan alta que tiene entre los ticos no puede faltar en la CBA: el café.

La encuesta toma en cuenta el número de productos, así como la cantidad de estos que se consumen.

Por ejemplo, en el área urbana la CBA incluye 135 gramos de arroz blanco por persona por día, mientras que la CBA del área rural incluye 162 gramos.

En el caso del salchichón, se estiman nueve gramos por persona por día en zonas urbanas y 11 gramos por persona por día en zona rural. Y en cuanto la manteca vegetal, para zonas urbanas se calcula siete gramos, mientras que en las áreas rurales se calcula 16 gramos.

Por esta razón, la CBA urbana, aunque tiene ocho productos más, también posee menos calorías que la CBA rural. La CBA urbana reúne 2.184 calorías por persona por día, mientras que la rural incluye 2.258 calorías por persona por día.

"Es un asunto de lo que comen los ticos, no de lo que deberían comer. Es una fotografía del consumo y no de la nutrición", aclaró Chaves.

Campos explicó que sí hay forma de adecuar la canasta básica alimentaria para que el valor nutricional sea mayor.

"Si vamos sacando de allí productos que son dañinos y poniendo, por ejemplo, arroz y pasta integral en lugar de los refinados; si se incluyen más leguminosas, como las lentejas o los garbanzos, la gente tendría que ver precios más accesibles para consumirlos. No es tener más productos, es irlos sustituyendo por otros más saludables", aseveró Campos.

Mas esto no es tan fácil. Para el INEC, cambiar la canasta básica para hacerla más saludable, no significa, necesariamente, que la gente dejaría de consumir, por ejemplo, las harinas refinadas o la manteca para comprar harinas integrales y aceites vegetales. A las familias más pobres estas modificaciones podrían resultarles más caras.

"No podemos obviar lo que consumen los hogares. Si se hiciera solo de salud, probablemente nos dicen que tiene muchos carbohidratos, pero así es como come el costarricense que se ve beneficiado con la canasta", enfatizó Chaves.

No obstante, el Ministerio de Salud sí realiza un análisis antes de fijar los productos de la CBA para que esta tenga mayor variedad.

"No se trata de una canasta nutricional, es una canasta de consumo, pero sí se somete a evaluación del Ministerio de Salud. De los productos de más consumo, según la encuesta, quedaron muy pocas frutas y verduras, pero el Ministerio incluyó más para dar mayor variedad en la alimentación", señaló la funcionaria del INEC.

Preocupación de nutricionistas

Para Campos, la composición de la CBA sí puede afectar a largo plazo la salud de la población, pues el consumir calorías con poco valor nutricional conduce a mayor sobrepeso y obesidad, y con esto a más enfermedades crónicas.

Un estudio hecho con datos de una investigación publicada en la revista The Lancet indicó que la proporción de personas con obesidad en Costa Rica aumentó casi cuatro veces en los últimos 40 años; al pasar del 6,3% de la población en 1975 al 23,7% en el 2014.

También creció el número de ticos con sobrepeso y la cantidad de gente con peso normal disminuyó casi una tercera parte (32,1%).

"Existe una relación entre lo consumimos y las enfermedades crónicas que nos están costando dentro del sistema de salud. La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) gasta $745 (más de ¢425.000) por persona al mes para tratar los problemas relacionados con la obesidad", subrayó Campos en su ponencia durante el congreso de la semana pasada.

Dentro de estas enfermedades mencionadas por la investigadora están la hipertensión y la diabetes, las cuales, a su vez, son factores de riesgo para infartos o derrames cerebrales.

Datos difundidos por la CCSS señalan que el riesgo de sobrepeso sube la probabilidad de desarrollar hipertensión 1,6 veces (cerca de un 60%). En el caso de quienes tienen obesidad, las posibilidades de este mal se incrementan 2,3 veces.

El seguro social tiene bajo tratamiento médico a 1,2 millones de personas, que toman 16 presentaciones diferentes de 13 principios activos. Los fármacos representan, para esta institución, una inversión anual de ($5,1 millones).

En cuanto a la diabetes, la CCSS indicó en noviembre pasado que durante el 2016 se dieron 3.880 hospitalizaciones (cerca de 11 al día), 3.162 incapacidades y 442.470 consultas médicas relacionadas con esta enfermedad. Además, cada semana 10 personas, en promedio, sufrieron la amputación de una de sus piernas debido a complicaciones por este padecimiento.

Todas estas atenciones significaron ¢43.171 millones. De ellos, ¢20.000 millones fueron en internamientos y ¢383 millones en incapacidades.

Además, los infartos cerebrales, también llamados derrames o accidentes cerebrovasculares (ACV), constituyen un gran reto para los médicos en Costa Rica, pues producen 2.943 internamientos cada año solo en los hospitales públicos.

Los ACV también matan por año a 1.254 costarricenses, constituyéndose en la quinta causa de muerte a nivel nacional y la cuarta en mayores de 65 años.

A pesar de todo este panorama y la preocupación por lo que están consumiendo los ticos, los especialistas indican que el cambio en la canasta básica es importante, pero no es la única causa de los males crónicos. Tampoco es el único antídoto para mejorar la salud de las personas.

No fumar, realizar al menos 30 minutos de actividad física al día (o 150 minutos repartidos durante la semana), dormir bien y moderar el consumo de bebidas alcohólicas son hábitos necesarios para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.