Salud

EE. UU. permite a vacunados andar sin mascarilla. ¿Es eso científicamente adecuado?

Autoridades dicen que probabilidades de infección entre inmunizados son ínfimas; médicos y científicos de diversas ramas están preocupados por comportamiento social y riesgos a futuro

El Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) anunció que personas que estén con su inmunización completa contra covid-19 podrían retomar actividades que realizaban previamente a la pandemia.

Una de ellas es removerse sus mascarillas incluso en espacios cerrados cuando se reúnen con gente que también está inmunizada, según la información revelada el jueves último.

Tales espacios, sin embargo, incluyen aviones y aeropuertos, centros de salud, centros educativos, transporte público y comercios locales. En caso de los sitios de trabajo, las personas deben mantener las reglas dadas por el empleador.

Luego del anuncio, varios estados y ciudades han alivianado sus medidas para esa población.

Profesionales en salud y en otras ramas de la ciencia, sin embargo, recibieron la noticia con muchas reservas y aún más preocupación.

La Nación explora el tema de la mano de los textos de la CDC y de especialistas en enfermedades infecciosas, epidemiología y comportamiento.

¿A quiénes está dirigida esta recomendación y qué cubre?

Las recomendaciones son para las personas consideradas como “completamente inmunizadas”.

Esto se da en quienes tienen al menos dos semanas de haber recibido su segunda dosis (en las vacunas de Pfizer y Moderna) o su única dosis (en el fármaco de Johnson & Johnson).

Quienes tienen el esquema incompleto o que aún no han pasado las dos semanas, aún deberán seguir cuidándose como si no estuvieran vacunados.

Esta lista de “actividades seguras para los inmunizados” son:

- Si tienen reuniones sociales con otras personas ya vacunadas, tanto en espacios abiertos como cerrados, pueden quitarse las mascarillas.

- Pueden estar sin mascarillas en servicios religiosos o ensayos de coro sin mascarilla siempre y cuando las reglas internas de la congregación o grupo musical lo permitan.

- Pueden estar sin cubrebocas en restaurantes, cines, bares, centros comerciales y establecimientos si los reglamentos del lugar lo permiten.

- No necesitan hacer cuarentena después de viajar fuera del país o ciudad.

- No necesitan una prueba diagnóstica negativa al viajar fuera del país, a no ser que el otro país lo requiera.

- Si estuvieron en contacto con una persona positiva de covid-19 y no desarrollan síntomas no deben someterse a una prueba diagnóstica.

Estas actividades no son recomendables para las personas que no están completamente inmunizadas, las cuales deberán seguir utilizando mascarilla y sometiéndose a pruebas diagnósticas.

¿Por qué se giran estos ‘permisos’?

Rochelle Walensky, directora del CDC, dio cinco razones para habilitar estas recomendaciones.

1- Las vacunas han mostrado tener niveles de efectividad “en la vida real” superiores al 90%.

2- Las personas completamente inmunizadas tienen un riesgo menor de transmitir el virus.

3- Estos fármacos han demostrado ser eficaces contra las variantes potencialmente más transmisibles y letales del virus.

4- Hay mucha disponibilidad de dosis para quienes quieran ser inoculados.

5- La cantidad de casos de covid-19 en el país ha venido bajando.

Esta, además, es una forma de incentivar a que las personas que no se han vacunado busquen hacerlo.

Especialistas en diferentes ramas concuerdan en que la efectividad de las vacunas es real, funciona y que sí ha servido para mantener bajos los contagios. Empero, tienen varias preocupaciones, que pueden ser divididas en cinco principales.

1- ¿En serio hay dosis disponibles para todos?

La epidemióloga estadounidense especialista en enfermedades infecciosas Tara C. Smith indicó que el cuarto punto señalado por Walensky no es del todo cierto.

Sí, hay adultos que tienen acceso a la vacuna casi de inmediato, pero eso no es así en todos los rincones del país, hay algunas zonas rurales o alejadas en donde esto no es así.

Además, los menores de 12 años no tienen acceso a la vacuna y los adolescentes adquirieron autorización hace poco.

“¿Por qué no esperar al menos un mes para que esta población tuviera suficiente acceso a inyectarse y crear protección?”, manifestó Smith en un foro realizado con periodistas.

Para su colega, Celine Gounder, la determinación del CDC no tomó en cuenta las diferencias a niveles locales, pues cada región tiene una dinámica de contagios muy diferente.

“El CDC debió recomendar a las personas vacunadas no usar mascarillas en lugares donde la transmisión es baja y la vacunación es alta”, declaró a la prensa estadounidense.

La Asociación Estadounidense de Enfermedades Infecciosas (IDSA, por sus siglas en inglés), emitió un comunicado en el que también denota preocupación por la decisión del CDC.

“Las medidas de mitigación deben mantenerse con base en la evidencia. Cuando la transmisión es baja y la vacunación alta, las medidas pueden ser menos fuertes. Las nuevas recomendaciones urgen que se acelere la vacunación en muchas zonas”, cita el comunicado.

Para el médico costarricense Enrique San Gil, máster en enfermedades infecciosas y Virología, la cantidad de vacunados no es suficiente.

“En Estados Unidos si acaso se ha vacunado a la tercera parte de la población. Y las poblaciones son dinámicas. Esto da una falsa sensación de decir ‘no existe riesgo’. Y el riesgo sigue, y más en una población que se mueve tanto”.

2- ¿Las personas serán sinceras?

Para Tara Haelle, quien ha escrito e investigado sobre personas con reticencia a la vacunación y movimientos antivacunas, dejar esto a la voluntad de las personas es peligroso pues, muchas personas no vacunadas pueden decir que sí lo están.

En otras palabras, esto, lejos de motivar a la gente a vacunarse, la motivará a mentir.

“Muchas personas sin vacunar y que no tienen intenciones de hacerlo simplemente mentirán y pondrán en peligro a los niños y a las personas con sistemas inmunitarios comprometidos”, dijo a La Nación.

“Si ya estás vacunada y entras a una reunión donde en un espacio cerrado donde no conoces a todas las personas, ¿qué te garantiza que todas ellas realmente están vacunadas y que ninguna miente?”, añadió.

Smith coincide: “nadie te pide ningún tipo de documento donde se pueda comprobar que estás vacunado”.

3- Preocupación por quienes tienen problemas inmunitarios

Hay personas, en específico, que preocupan a los especialistas. Por ejemplo, quienes tienen problemas inmunitarios muy graves y no pueden recibir la vacuna. O quienes tienen problemas inmunitarios no tan graves, pueden vacunarse, pero este fármaco no tendrá una protección tan eficiente como en la mayoría de las personas.

“Pienso en todas las personas que son médicamente vulnerables o quienes viven con ellas. ¿Qué pasa con las personas que viven con otras que están dramáticamente enfermas y no pueden ser vacunadas? ¿Se sentirán seguras de andar una mascarilla en un lugar donde nadie las usa? ¿No tendrán temor de llevar el virus a casa?”, reflexionó la epidemióloga Eddie Murray, en una conversación con varios colegas en la red social Twitter.

Para San Gil, también debe tomarse en cuenta que las personas con factores crónicos pueden no alcanzar el mismo nivel de protección.

“Y hay otras variables, si la persona es obesa, hipertensa, o tiene problemas por alguna enfermedad, es más susceptible de enfermar. Especialmente quienes tienen problemas de inmunosupresión o problemas en el sistema inmunitario”.

4- Duración de la inmunidad no es eterna

Para San Gil, las condiciones de inmunidad que provee la vacuna y de la efectividad de esta no son ni eternas ni perfectas.

“La vacuna puede disminuir las probabilidades de que usted se infecte, y de que se enferme, y, si se enferma, tener menos riesgo de complicarse y morir. Pero estas no funcionan en absolutamente todas las personas, un 95% de eficacia siempre dice que hay un 5% de probabilidades de enfermar”, manifestó el especialista.

“También debe tomarse en cuenta la cadena de frío o las características de cada persona. Siempre habrá factores en una persona que hacen que no reaccione tan bien a la vacuna y no genere tanta respuesta inmunitaria”, añadió.

Otro aspecto es cuánto dura la inmunidad conferida por las vacunas. En este momento Pfizer habla de seis meses, pero esta farmacéutica y otras ya desarrollan pruebas para una tercera dosis de refuerzo 12 meses después de la segunda.

La IDSA teme que esto provoque un resurgimiento del virus: “la vacunación continua y el apego a las medidas es esencial para evitar el resurgimiento del virus en Estados Unidos”.

5- Los cambios en el virus y nuevas variantes

Finalmente, los entrevistados están preocupados porque estas medidas no toman en cuenta los cambios, mutaciones y variantes en el virus y cuánto podría afectar a la vacunación.

“Los virus pueden mutar mucho. Y los virus ARN como este, pueden mutar más, podrían surgir variantes que ‘se escapen’ de la acción de las vacunas. Entre menos nos cuidemos del virus más probabilidades hay de variantes”, recalcó San Gil.

La IDSA es de la misma opinión: “si la vacunación no aumenta de forma sustancial, las variantes más peligrosas continuarán esparciéndose, la transmisión puede aumentar y al final necesitaremos de nuevo medidas más estrictas de uso de mascarillas y de distanciamiento físico”.

Irene Rodríguez

Irene Rodríguez

Periodista en la sección El País. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit 2013-2014, el premio Health Systems Global 2018 y la mención honorífica al Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2017-2018.

LE RECOMENDAMOS

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.