Irene Rodríguez. 16 septiembre
En la dieta de un adolescente o un adulto deben consumirse 1.800 calorías nutricionales al día, que incluyan, entre otras fuentes, frutas, granos y grasas saludables.
En la dieta de un adolescente o un adulto deben consumirse 1.800 calorías nutricionales al día, que incluyan, entre otras fuentes, frutas, granos y grasas saludables.

De lógica se sabe que su hijo o sobrino de cinco años no deben comer la misma cantidad de lo que consume un adolescente, o usted. Sin embargo, ¿cómo tener una idea más clara de cuánto y qué debe consumirse en cada una de las edades?

Para ayudar a responder esa pregunta, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un documento en donde se brindan consejos no solo para los hogares, también para los centros de salud que deben atender necesidades nutricionales de personas de diferentes grupos etarios.

Esto es algo tan importante que, según la autoridad mundial en salud, si la alimentación en los centros hospitalarios tuviera un enfoque más fuerte, se podrían salvar 3,7 millones de vidas de hoy al año 2025.

“Si queremos cobertura universal en salud, la nutrición debe ser uno de los pilares de todo paquete de servicios de salud. Además, los países deben tener mejores ofertas de comida que les permitan a las personas consumir dietas más saludables en sus hogares”, dijo al presentar el informe Naoko Yamamoto, directora general adjunta de la OMS.

La guía no tiene nada diferente a lo ya dicho anteriormente por especialistas, pero sí reúne en un solo lugar recomendaciones de lo que deberían consumir personas saludables según el momento de la vida en el que se encuentren.

Dicho esto, los autores hacen la salvedad de que hay quienes podrían tener una alimentación diferente a la del documento, tal es el caso de personas con necesidades muy particulares de alimentación, quienes tienen alguna enfermedad (especialmente del sistema digestivo) o alergia, o quienes, con la asesoría de un profesional en nutrición, determinaron un plan alimentario para lograr objetivos determinados.

Este tema es particularmente relevante cuando un reporte difundido en julio pasado señaló que, en los últimos tres años, el hambre en el mundo no ha bajado y, mientras tanto, la obesidad continúa en aumento.

Cuidar los nutrientes desde antes del nacimiento

Para lograr un buen estado nutricional se debe comenzar a trabajar desde el vientre materno. El ofrecer suplementos de hierro y ácido fólico a las embarazadas dará al bebé los nutrientes necesarios para desarrollarse antes de nacer.

Posteriormente, vienen recomendaciones que deben tomarse en cuenta incluso desde el momento de nacimiento, como el mantener el cordón umbilical (vía por la cual el bebé recibe sus nutrientes) durante el primer minuto de vida del recién nacido. La única contraindicación es si el bebé está por asfixiarse con el cordón.

De acuerdo con el documento, cortar el cordón umbilical en los primeros 60 segundos está relacionado, en el caso de niños nacidos a término, con mayor riesgo de deficiencia de hierro en el primer semestre de vida. En los prematuros, este corte temprano está ligado a hemorragias y necesidad de transfusiones de sangre.

También se hace énfasis en que la primera dosis de leche materna debe recibirse en la primera hora de vida. Investigaciones anteriores han señalado que la lactancia materna en los primeros 60 minutos baja en un 22% el riesgo de enfermedades en los recién nacidos.

FUENTE: Acciones Esenciales en Nutrición, Organización Mundial de la Salud. DISEÑO/LA NACIÓN.

Al crecer, las necesidades cambian

El documento es enfático en que la leche materna es vital durante los dos primeros años de vida (el primer semestre, de forma exclusiva y posteriormente de forma complementaria con otros alimentos). ¿Pero qué sucede cuando el ser humano llega a su segundo cumpleaños?

Según los especialistas hay dos claves: la variedad en los alimentos y el no servirle al menor las porciones de un adulto: ellos tienen necesidades diferentes a las nuestras, por lo que, darles la misma cantidad de comida es, en la gran mayoría de los casos, sobrealimentarlos.

Es también en esta época cuando las familias deben batallar más para que los niños coman, pues su apetito es cambiante.

“Los niños en edad preescolar tienen períodos de crecimiento abrupto y su apetito viene y va. A veces vemos que un día se comen todo y al día siguiente no comen casi nada. Esto es normal, y mientras les ofrezca una selección saludable, obtendrán lo que necesitan”, aclaró la profesional.

Conforme los menores van creciendo, así deben crecer las porciones de comida que se les suministran.

FUENTE: Acciones Esenciales en Nutrición, Organización Mundial de la Salud. DISEÑO/LA NACIÓN.

De la adolescencia a más adelante

A pesar del énfasis que muchas veces se da a la alimentación durante los primeros años de vida, los adolescentes y adultos no pueden descuidarse, dado que es en esta época donde afloran problemas de alimentación que van desde sobrepeso y obesidad, hasta trastornos de la conducta alimentaria como anorexia o bulimia.

“Comemos todos los días, y por eso debemos estar sumamente pendientes de esta práctica. Debemos de cuidarnos de comer bien, variado y sin excesos, buscando que lo que comemos sea lo más natural posible”, dijo Segura.

FUENTE: Acciones Esenciales en Nutrición, Organización Mundial de la Salud. DISEÑO/LA NACIÓN.

En la tercera edad

Aunque el envejecer no necesariamente es sinónimo de enfermedades (ni debe ser así), sí es más frecuente que, a mayor edad de la persona, sean más comunes las enfermedades crónicas.

En este sentido, el documento de la OMS indica que, en términos generales, los mayores de 65 años que gozan de buena salud pueden tener una alimentación muy similar a la que tenían años atrás. Sin embargo, si usted tiene enfermedades crónicas, sobrepeso u obesidad, sí debería tener una alimentación guiada por un profesional.

En esta etapa de la vida también es bueno consultar por suplementos de vitaminas y minerales para mantenerse con todos los nutrientes necesarios.

FUENTE: Acciones Esenciales en Nutrición, Organización Mundial de la Salud. DISEÑO/LA NACIÓN.