Doriam Díaz. 25 enero
¿Confesión o grito? En una de las paredes del pabellón N.° 2 se observa este texto: “Madre soy culpable de muerte”. Fotografía: Jorge Albán/Museo de Arte Costarricense.
¿Confesión o grito? En una de las paredes del pabellón N.° 2 se observa este texto: “Madre soy culpable de muerte”. Fotografía: Jorge Albán/Museo de Arte Costarricense.

Del infierno nos quedan las ruinas. Aunque se están cayendo a pedazos y las estructuras que las soportan están cada vez más frágiles, las paredes de la antigua cárcel de San Lucas hablan: dibujos, pinturas, frases, poemas, canciones, desahogos y nombres cuentan las ansias de libertad, la nostalgia, el deseo, la desesperanza, los sueños, los amores y desamores de quienes estuvieron recluidos en “la isla de los hombres solos”.

Es la memoria que quedó escrita en las paredes y nos revelan 50 fotografías en San Lucas: Tiempo fragmentado, exposición que se exhibe en el Museo de Arte Costarricense, en el parque metropolitano La Sabana en San José, para recuperar el patrimonio histórico y artístico de aquel centro penal.

San Lucas, isla puntarenense de 462 hectáreas en el golfo de Nicoya, fue prisión de 1873 a 1991. Leyendas, historias verdaderas, mitos y verdades se reúnen dentro de esa porción de tierra. Durante décadas, fue un destierro al que enviaban a prisioneros temidos o peligrosos; de allí nació el célebre y doloroso libro La isla de los hombres solos, del escritor costarricense José León Sánchez (Premio Magón), quien sufrió la reclusión en esa cárcel.

La mujer con sombrilla el pabellón N. 8. Fotografía: Esteban Chinchilla/MAC/CPAC.
La mujer con sombrilla el pabellón N. 8. Fotografía: Esteban Chinchilla/MAC/CPAC.

Las fotografías no nos traen las historias más antiguas, sino las alojadas en sus celdas y pabellones durante sus últimas cuatro décadas de funcionamiento, cuando San Lucas era una colonia agrícola penal. “Acercan al espectador a una polifonía de testimonios sobre la vida cotidiana del presidio, hablan de elementos simbólicos de la cultura carcelaria y de la cultura popular de la época”, detalla el brochure de Tiempo fragmentado, exhibición a cargo de las curadoras María José Chavarría y Vivian Solano.

Como lo asegura su título, las imágenes construyen una narración a partir de fragmentos. A veces es un poema, como el que proclama que en ese lugar maldito reina la tristeza y no se castiga el delito, sino la pobreza; una confesión, el recordatorio de una frase célebre, la estrofa de una canción o los dibujos y pinturas de mujeres, personajes populares, cruces, barcos, venados, rosas de los vientos o un nombre y una fecha.

“Desde el estudio de las artes visuales, la imagen y la palabra son recursos que proporcionan valiosa información histórica. Dentro de esta línea, el ubicar, clasificar, registrar y analizar los dibujos, pinturas, textos e inscripciones de las paredes de los pabellones de esta Colonia Agrícola Penal permite poner en valor el patrimonio cultural de la isla”, explica la información sobre la muestra.

Una imagen del proceso de registro de las imágenes. Aquí, se identificaba un segmento de interés en el pabellón n.° 7 en que se lee:
Una imagen del proceso de registro de las imágenes. Aquí, se identificaba un segmento de interés en el pabellón n.° 7 en que se lee: "En este lugar maldito que reina la tristeza no se castiga el delito se castiga la pobreza". Fotografía: Jorge Albán/Museo de Arte Costarricense.

No se trata de ver a San Lucas de lejos, con una panorámica, sino observarla bien de cerca y ampliar la imagen, de ser necesario.

Encontramos de cuerpo entero a la infame “chica del bikini rojo”, sobre la cual se teje una espeluznante leyenda. Cuentan los guías y boteros que arriban a la isla que, en una ocasión, los presos de San Lucas provocaron disturbios para distraer a los policías y secuestrar a la enfermera que atendía el dispensario; la mujer fue ultrajada por decenas de hombres, quienes la asesinaron y le cortaron los pechos para colocarlos, ensangrentados y ponerle el color rojo a una pintura en una celda de mediana seguridad.

¿Es cierta tan cruel historia? En San Lucas, nunca se sabe; sin embargo, la historiadora Vivian Solano aseguró que se no se hallaron rastros de sangre al hacerle pruebas a la imagen en cuestión. Lo que sí se puede decir con certeza sobre “chica del bikini rojo” es que, al igual que la mujer con sombrilla y botas, un grupo teniendo sexo y una mujer trans en otros de los pabellones, están asociadas a representaciones del cuerpo, algunas ligadas al deseo y la fantasía y otras asociadas más bien a la agresión, la burla y hasta el desprecio. Hay toda una sección de la exposición dedicada a esta temática.

Esta es la
Esta es la "chica del bikini rojo" que está rodeada de una leyenda de horror. Foto: Jorge Albán/Museo de Arte Costarricense.

Otras fotografías exploran el viaje a la isla, el proceso, la cultura carcelaria, el contexto, la simbología, la cultura popular y la palabra.

Detrás de intervenciones más recientes, por ejemplo, se hallan textos políticos a favor de “Nicaragua libre, viva el FSLN” y hasta la estrofa de la canción de Tomás Borge y Carlos Mejía Godoy, que dice "Comandante Carlos, Carlos Fonseca, Tayacán, vencedor de la muerte, novio de la Patria roja y negra, Nicaragua entera te grita ”¡presente!”.

Hay otros escritos relacionados con la vida en el presidio, como “No se aceptan sapo ni ipocritas (sic)”, es decir, no se aceptan policías ni soplones. O también textos religiosos, relacionado con las ansias de libertad o con nunca doblegarse, entre ellos “La religión, opio del pueblo” o “De pie muerto, pero nunca de rodillas”.

Llaman la atención los personajes representados por los privados de libertad como el simpático Memín Pinguín, protagonista de una historieta mexicana creada por Yolanda Vargas Dulché y cuya primera muestra se publicó en 1962; el superhéroe Kalimán, nacido en un programa de radio mexicano e historieta, y el futbolista Pelé.

Uno de los personajes que residen en el antiguo penal es Memín Pinguín, protagonista de una popular historieta mexicana. Fotografía: Jorge Albán/Museo de Arte Costarricense.
Uno de los personajes que residen en el antiguo penal es Memín Pinguín, protagonista de una popular historieta mexicana. Fotografía: Jorge Albán/Museo de Arte Costarricense.

Embarcaciones de los más diferentes tipos, rosas de los vientos, venados y peces están allí como imágenes provenientes del entorno inmediato de los reclusos. No faltan tampoco símbolos como la cruz, los corazones atravesados con fechas y las rosas con espinas: de lo sublime a lo prosaico en el mismo imaginario.

Muestrario de la riqueza visual

Debido al mal estado de los edificios en la isla, la directora del Museo de Arte Costarricense (MAC), Sofía Soto-Maffioli, se dio a la tarea un proyecto para inventariar el patrimonio visual que guarda −y esconde− San Lucas. Desde el 2017, comenzaron una serie de visitas a la isla para registrar fotográficamente en alta resolución los principales detalles y evidencias. ¡Al rescate de la memoria visual en peligro!

“La gráfica mural contenida en las paredes de la antigua cárcel constituye una colección única –por su cantidad, temporalidad y circunstancia– de la expresión creativa popular. Si bien no se trata de una manifestación artística propia del canon oficial ni tampoco son arte naif, muchas de las pinturas y dibujos de estos muros están dotados de gran sensibilidad estética y conceptual. Estas expresiones, en su conjunto, nos aportan además valiosa información sobre la circunstancia de su creación, sobre las experiencias y expectativas de sus autores. Son, sin duda, un valioso fragmento del patrimonio artístico nacional”, explica Sofía Soto-Maffioli, directora del Museo de Arte Costarricense.

Como resultado del proyecto, se hicieron 350 imágenes dentro de los diferentes pabellones del presidio. Todas en altísima resolución; algunas son acercamientos de detalles importantes.

“Siempre se ve la iglesia, la Comandancia o el dispensario, pero no se le ponía mayor atención a lo que hay en el interior de las celdas. Revisamos las paredes y vimos capa por capa para separar lo de esas últimas décadas del centro penal de lo que han hecho visitantes luego. Esto arroja luz sobre esa última etapa de la prisión que es poco conocida por la gente”, comenta la curadora Vivian Solano.

Rendido jamás, a esto remite el mensaje: “De pie muerto pero nunca de rodillas” que está en el pabellón N.° 2. Fotografía: Jorge Albán/Museo de Arte Costarricense.
Rendido jamás, a esto remite el mensaje: “De pie muerto pero nunca de rodillas” que está en el pabellón N.° 2. Fotografía: Jorge Albán/Museo de Arte Costarricense.

En ese tiempo final del centro penitenciario, las autoridades se volvieron más permisivas y les permitía a los reos el uso de lápices de color, gubias y otras herramientas, con las cuales ellos hacían artesanías que luego les vendían a los turistas. Esos mismos instrumentos les servían para grabar diferentes mensajes en las paredes.

Los pabellones del antiguo centro penitenciario forman parte de un complejo que incluía la antigua Comandancia, que se perdió por completo en un incendio que hubo en noviembre del 2017; la Ermita de la Virgen de los Ángeles, remodelada en el 2014; el Dispensario, que está en malas condiciones; la biblioteca, que llegó a tener 6.000 volúmenes; las celdas de castigo, el barrio Las Jachas, el muelle y la calzada de ingreso al lugar.

Avanza en la Asamblea Legislativa un proyecto para convertir a Isla San Lucas en un parque nacional porque la isla es un refugio de vida silvestre y el penal está declarado como patrimonio histórico y arquitectónico de Costa Rica desde 1995. Se pretende que San Lucas se convierta en un atractivo turístico como Alcatraz en Estados Unidos para impulsar la economía de Puntarenas, proteger mejor el patrimonio y sacar la isla del rezago.

Los fragmentos que componen esta muestra pretenden que los costarricenses posen la mirada sobre aquel antiguo presidio, con toda la historia, riqueza natural y visual, leyendas y realidades que lo rodean.

Una de las celdas de la antigua cárcel de la Isla San Lucas. Foto: Álvaro Torres/MAC/CPAC.
Una de las celdas de la antigua cárcel de la Isla San Lucas. Foto: Álvaro Torres/MAC/CPAC.
Dos exposiciones: en Puntarenas y en San José

El Ministerio de Cultura mantiene abiertas dos exposiciones sobre la isla San Lucas en este momento. Una se encuentra en la Capitanía del Puerto de Puntarenas y se llama San Lucas: Historias y fragmentos, conjunto de fotografías documentales en que se explora y evidencia el pasado de San Lucas como Colonia Agrícola Penal y su patrimonio natural. Según un comunicado, se aspira a “poner en valor evidencias actuales de la isla con la intención de comunicar elementos de su pasado y su presente”. La exhibición, producida por el Centro de Producción Artística y Cultural (CPAC), estará abierta de lunes a viernes y los días de crucero de las 11 a. m. a las 3:30 p. m. hasta el 8 de abril.

La otra muestra está en San José y se trata de San Lucas: Tiempo fragmentado, que puede ser visitada en el Museo de Arte Costarricense (MAC) en La Sabana de martes a domingo, de 9 a. m a 4 p. m. La entrada es gratuita y también estará abierta hasta el 8 de abril. Esta exposición es organizada por el MAC en coproducción con el CPAC.