Áncora

Hayao Miyazaki nos pregunta cómo vivir en ‘El niño y la garza’, una despedida a su modo

Studio Ghibli transformó el mundo de la mano de Hayao Miyazaki, pero, ¿qué queda después de esta obra? En ‘El niño y la garza’, el maestro del anime se lo pregunta y nos cuestiona

hayao Miyazaki, emblema de Studio Ghibli, vuelve a la acción con la que podría ser su último filme. Foto: Cine Magaly
Hayao Miyazaki, emblema de Studio Ghibli, vuelve a la acción con el que podría ser su último filme. Foto: Cine Magaly

En el cine de Hayao Miyazaki siempre ha latido el deseo de un mundo mejor. Eso sí: el deseo, no la convicción de que llegará. Sus películas se preguntan si seremos algún día más libres para vivir nuestra infancia y para coexistir con lo que nos rodea. ¿Respetaremos la fuerza, los deseos y los sueños de las niñas, en especial, y de los chicos? ¿Aprenderemos a convivir con la naturaleza?

En El niño y la garza, su más reciente largometraje, todas esas preguntas nos sumergen en una fantasía como acostumbra el maestro: un sueño, una pesadilla, tal vez un testamento. Ya sabemos qué esperar de una película de Studio Ghibli: alegría, ternura y fantasía desbordadas; extrañeza y terror; violencia y madurez. Pero una vez más, todo parece nuevo, como si estuviéramos descubriendo otra realidad, otra forma de hacer cine y de hacer animación. Es una de las películas más bellas y abrumadoras que ha hecho Miyazaki.

El niño y la garza (The Boy and the Heron) es el título internacional de How Do You Live? (¿Cómo vives?), la novela japonesa que inspira este relato, ya en salas de Costa Rica: Cine Magaly y Cinépolis. Es un nuevo triunfo de Miyazaki: se estrenó en Japón sin más publicidad que un afiche y debutó al tope de la taquilla en cines de Norteamérica; ganó el Globo de Oro al mejor largometraje animado y ha recaudado más de $144 millones.

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