
El periodista deportivo costarricense Kevin Barrantes encendió motores para una nueva misión en su vida: regresar a Costa Rica tras nueve años viviendo en España. La noticia, inesperada para muchos, marca el cierre de una etapa que, como un largo viaje espacial, estuvo llena de descubrimientos, retos y logros.
Barrantes emprendió su travesía hacia Madrid hace casi una década junto a su esposa, la también periodista Gabriela Durán, con el objetivo de abrirse camino como comunicadores independientes.
En ese tiempo, no solo construyeron una carrera sólida, sino también una vida plena. En territorio español nació su hija Victoria, en diciembre del 2025, convirtiéndose en el mayor tesoro de esta aventura.
“Hay decisiones que emocionan, pero al mismo tiempo rompen un poquito el corazón. Hace 9 años llegué a Madrid persiguiendo sueños, pero terminé encontrando mucho más que eso. Encontré una ciudad perfecta para vivir con el amor de mi vida”, mencionó Barrantes.
Durante su estancia, el comunicador asegura que echó raíces profundas: amistades que evolucionaron a familia, una conexión espiritual fortalecida y metas profesionales alcanzadas que, en su momento, parecían tan lejanas como las estrellas.
“Pero lo más importante: aquí nació Victoria, nuestro regalo más grande. Han sido 9 años que nos marcaron a fuego con muchas pruebas en el camino”, destacó.
Ahora, como toda nave que debe cambiar de rumbo, Barrantes reconoce que, aunque la decisión duele, también se siente correcta. El regreso responde a un llamado más grande: el de sus raíces, su familia y su fe.
“Volvemos a nuestras familias que tanto extrañamos, a nuestra tierra querida, que con sus altos y bajos, sigue siendo un país maravilloso”, mencionó.
El periodista afirmó que este retorno no es casualidad, sino parte de un plan mayor, guiado por lo que siente en su corazón y su relación con Dios.
“Es inevitable ver atrás y darnos cuenta de que nos vamos con una versión de nosotros que nos llena de orgullo, pero ante todo de agradecimiento”, mencionó.
Aunque el futuro aún no tiene un mapa definido, Barrantes y su familia avanzan con la certeza de que no viajan a la deriva, sino bajo una guía clara.
“Tomar una decisión así no fue fácil, pero desde que lo hicimos sentimos una paz y tranquilidad que sobrepasa todo nuestro entendimiento. En el fondo, sabemos que es la decisión correcta”, mencionó.
Lejos de ser un aterrizaje final, este regreso representa el inicio de una nueva misión. Una etapa que, como todo gran viaje, comienza con ilusión, incertidumbre y esperanza.
“No se imaginan las ganas que tengo ya de estar en mi querida Costa Rica. Pura vida”, concluyó.
