Después de varios años de investigación, en LUX Rosalía le rinde homenaje a santas católicas como Juana de Arco y Teresa. Foto: Cortesía Sony Music (Shut/Cortesía Sony Music)
La Nación participó en una sesión exclusiva de escucha del álbum, previo a que fuera estrenado en el mundo. El listening fue íntimo, pero las canciones de LUX se encargaron de llevar las emociones al límite, de jugar con la energía de quienes vivimos esta tormenta de sonidos, letras y fusiones.
El cuarto disco de estudio de la artista vio la luz este viernes 7 de noviembre. Hubo filtraciones en días previos pese al hermetismo que se manejó en su lanzamiento, pero eso no le quitó todo el misticismo que al final envuelve a esta singular producción, que en 18 canciones conjuga lo divino con lo humano, lo espectacular de la música con la fe, la feminidad y la historia.
Rosalía es la arquitecta de esta torre. Es la guía espiritual de voces tan diversas como las de Björk, Yves Tumor, Carminho, Estrella Morente, Silvia Pérez Cruz y Yahritza; quienes trabajan en una comunidad que habla lenguas distintas, pero que comparten una misma oración: la de lo femenino como fuerza mística y creadora.
En varias entrevistas, la artista manifestó que este disco es fruto de una larga investigación sobre santas de distintos lugares del mundo; esas figuras femeninas que desafiaron los límites de su tiempo y transformaron su fe en arte o resistencia. Ellas fueron, sin duda, la inspiración perfecta para una mujer que, a través de su pluma, voz y talento, hace lo mismo ahora, mostrando en LUX que tiene una relación espiritual con Dios muy intensa.
El disco LUX está dividido en cuatro movimientos que reflejan la pureza y la pérdida, la relación con el mundo, la gracia y la amistad con Dios y al cierre la despedida y el regreso. Si se nos permite la analogía, LUX mantiene una forma casi litúrgica, como si cada parte correspondiera a una estación del alma, de la vida.
A través del disco, Rosalía explora la inocencia y la revelación, se presenta vulnerable ante el ruido y el deseo. También va más allá y busca la fe como diálogo para al final despedirse de todo lo que fue, sin amargura y con aceptación.
Su talento interpretativo lo explota con esa voz que cambia de color según el idioma que se le presente. La artista canta en castellano, ucraniano, japonés, hebreo, francés, alemán, mandarín, portugués, inglés, catalán, latín, italiano y árabe. Con estas lenguas honra a santas como Sun Bu’er. Miriam, Olga de Kiev, Teresa, Juana de Arco o Rosa de Lima.
De hecho, en una reciente entrevista con la revista Billboard, Rosalía compartió que cada canción de LUX está inspirada en la vida de una santa. “Leí muchas hagiografías, las vidas de las santas, y eso me ayudó a comprender mejor la santidad. Como mi familia es católica, lo entiendo desde esa perspectiva. Pero luego te das cuenta de que en otras culturas y contextos religiosos es diferente”.
Las 13 lenguas en el disco remiten a la Torre de Babel. Allí donde el lenguaje se fragmentó y los hombres dejaron de entenderse, Rosalía propone lo contrario: comunión. En LUX los idiomas se entrelazan para acercar. La artista afirmó en una entrevista que le faltaron todos los demás idiomas en su disco, que de ser por ella, habría cantado todos, porque su intención es que cualquiera pueda sentirse bienvenido en su música.
Lista de canciones de LUX
Sexo, Violencia y Llantas
Reliquia
Divinize
Porcelana
Mio Cristo
Berghain
La perla
Mundo nuevo
De madrugá
Dios es un stalker
La yugular
Focu ‘ranni
Sauvignon Blanc
Jeanne
Novia robot
La rumba del perdón
Memoria
Magnolias
Hablando de música, LUX es de esos discos que no lo dejan a uno descansar. Es una obra maestra de sonidos, instrumentos, ejecución y mezcla que va desde la solemnidad de las cuerdas hasta los destellos de la electrónica,la salsa y flamenco. Es una ópera contemporánea donde lo sagrado convive con lo terrenal.
Al final, LUX fue para Rosalía una manera de entenderse a sí misma, con la meta de entender a los demás. Esa dualidad viaja entre luces y sombras, en una paradoja que sostiene al disco.
SiBabel confundió las lenguas, Rosalía las funde. Donde las santas entregaban su vida a lo divino, la artista española entrega su voz, su cuerpo y su mente a la música. Y lo hace con una convicción que trasciende la fe tradicional: su espiritualidad está en el acto mismo de crear, de escuchar, de unir.
En la porada de 'LUX', Rosalía usa un hábito. Escogió esta imagen para emular el compromiso espiritual que tienen las monjas con el suyo por la música. (rosalia.com)