
El Picnic Festival se ha consolidado como el evento musical más imponente de Centroamérica, no solo por su capacidad de convocar a decenas de miles de personas, sino por su rol de termómetro definitivo del talento emergente nacional e internacional.
Más que un concierto masivo, el popular festival, cuya primera fecha será este sábado 14 de marzo en Pedregal, funciona como una plataforma de validación: para un artista nacional, ver su nombre en ese cartel es la señal de que ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad.
En esta edición 2026, el relevo generacional del género urbano costarricense reclama su espacio con dos nombres que han sabido traducir los algoritmos de las redes sociales en una conexión real con el público: Joi y 4bes.
Joel David Rojas Carvajal, conocido artísticamente como Joi, es a sus 19 años un ejemplo de disciplina. Su show, programado para la segunda fecha el 21 de marzo, es uno de los más esperados por la comunidad joven que lo ha seguido desde sus primeros videos virales en el colegio.
Joi no es un extraño para las grandes audiencias; el año pasado ya dio un golpe de autoridad al abrir el concierto del astro argentino Paulo Londra, en Parque Viva.
En la otra acera del género se encuentra Evansson Forbes Unfried, el joven de 21 años que, bajo el nombre de 4bes, se ha apoderado de las listas de reproducción en Costa Rica. Su cita con el festival será en la fecha inaugural, este 14 de marzo.
Él llega en su mejor momento: con dos canciones posicionadas en el Top 50 viral de Spotify y una reputación de explosividad que lo ha convertido en uno de los favoritos de las fiestas juveniles. Aunque sus orígenes y procesos creativos tienen matices distintos, ambos convergen en una misma ilusión.
El ‘click’ inicial
Joi, cantante oriundo de Alajuela, no pensaba mucho en la música cuando era un niño; él solo deseaba ponerse sus guantes y salir a las canchas a jugar, incluso, tenía claro en quién quería convertirse. “Lo primero que me apasionó fue el deporte: ser portero, cuando salió Keylor Navas; eso era lo que yo quería, yo quería ser Keylor Navas”, afirmó.
Y ¿cómo no?, si cuando el halcón costarricense “mataba gigantes” en Brasil 2014 y era contratado por el Real Madrid, este pequeño talentoso tenía apenas siete años. Navas era su ídolo, simplemente, pero, sin imaginarlo, sus sueños infantiles estaban a punto de dar un giro.
“Como a los 12 o 13 años encontré el ambiente del freestyle gracias a mi hermano y, literalmente, dejé el fútbol botado; me empezó a apasionar el rapear, la composición y luego grabar mi propia música”, afirmó el artista de temas como Muñekytta y Sin rencores.
Incluso, su primera canción, titulada Girl, la escribió a los 12 años y fue a los 15 cuando la grabó y sacó al público.
Por otro lado, 4bes, quien en el escenario se muestra totalmente enérgico, en la vida real roza lo tímido. Eso sí, ama hablar de música y hasta le ha llegado a interesar el modelaje.
Aunque es oriundo de la capital, sus inicios fueron marcados por el amor al baile y presentaciones en Guanacaste. Cuando aún estaba en el colegio, para él fue fácil saber que la música era lo suyo.
“En sétimo año ya estaba viendo más o menos cómo empezar; no sabía nada al respecto, ni cómo hacer una canción desde cero. Empecé haciendo canciones con el celular. Después fui aprendiendo más e informándome en YouTube. Conseguí una computadora de esas que son una ‘cafetera’, un micrófono USB y empecé a grabarme en mi casa”, afirmó.
Sus videos en YouTube tuvieron buena aceptación con apenas 14 años y así fue como consiguió un mánager que lo llevó a presentaciones fuera de la capital. “Me iba los fines de semana y me quedaba; fue un entrenamiento para mejorar mi performance, cómo hablo y cómo actúo en un show”, dijo.
Con el tiempo, tanto 4bes como Joi cayeron en cuenta de que la vida les podía sonreír gracias a la música, pero no sin antes pasar una serie de desafíos, acompañamiento y decisiones importantes.
Un proyecto familiar y una dura decisión
Joi es conocido no solo por su música, sino por el séquito que camina detrás de él, empezando por su madre, doña Yerlin, quien lo impulsa, lo apoya y hasta lo corrige su camino profesional. Curiosamente, al iniciar esta entrevista, detrás de cámaras su progenitora le gritó: “¡Joi, la postura!”; él de inmediato le hizo caso a quien llama “su todo”.
“Yo no sé qué hubiera pasado —gracias a Dios ni lo voy a saber— si tal vez me hubiera tocado una familia diferente, con otra mentalidad, en la que escuchan a su hijo decir ‘quiero ser artista’ y tal vez no le dan el mismo apoyo ,porque no les cabe en la cabeza... soy muy afortunado de tener esta familia”, explicó el joven artista.
De hecho, su familia estuvo presente en su primera grabación y, desde ese momento, su carrera se convirtió en un proyecto conjunto: “Mi hermano es mi mánager, el que se encarga de contratos, marcas, shows y el booking; él busca los shows o lo contactan a él para contratarnos. June, que es mi hermanito, es mi DJ, y mi hermana es la que me apoya mucho con el estilo, la ropa y los outfits”, explicó.
Juntos construyen el sueño del joven Joi, quien creció como la espuma con esfuerzo y trabajo.
Las palabras esfuerzo y trabajo también las comprende bien 4bes; quien tuvo que pasar por varios empleos antes de definir cuál era el camino que deseaba para su vida. Incluso, tuvo que convencer a sus abuelos de que la música podía darle de comer.
“A ellos (mis abuelos) tal vez no les gustaba tanto porque no entendían; nunca lo vieron como algo palpable o real. Me preguntaban cómo iba a ganar plata con eso o que tenía que estudiar algo. Al principio les peleaba y les decía: ‘Vean a tal cantante millonario’, pero luego dejé de discutir y solo dije: ‘Voy a enseñarles los resultados y ahí se van a dar cuenta’”.
Para que esos resultados llegaran, pasó por empleos en una fábrica y un call center; a este último renunció el año pasado. Arriesgando todo, le apostó a la música y se ganó la confianza total y el orgullo de su familia.
“A uno le da miedo pensar: ‘¿Y si después no hay shows? ¿Y si es solo una canción?’. Pero son los puntos donde hay que arriesgarse. Era mandarme al vacío; si salía mal, podía buscar otro trabajo”, explicó el artista, quien ahora tiene la canción Todo el día Remix y El que sabe, sabe como infaltables en las fiestas juveniles de los ticos.
“Siempre me he sentido ‘atrasado’; me hubiera gustado pegar una canción a los 18, pero la vida me hizo pasar por esos trabajos para darme cuenta de que esto no es solo tirar una canción y ya, sino que hay un gran ‘brete’ por detrás”, dijo un 4bes, de 21 años, con una seriedad cargada de madurez.
Ambos artistas coinciden en que hubo un momento en el que su vida cambió; para 4bes fue justamente animarse a renunciar, mientras que para Joi fue la invitación de Paulo Londra a su concierto.
Tras publicar un video expresando su deseo de conocer al artista argentino, debido a las constantes comparaciones entre ambos, la oportunidad llegó de la forma más inesperada: mediante una llamada sorpresa del propio Paulo Londra.
El encuentro no se quedó en una pantalla; la conexión fue tal que el mismo Londra pidió a su equipo que Joi fuera el encargado de abrir su espectáculo, situación que se convirtió en una oportunidad para lo que llegaría.
Energía, control y el momento para brillar
Picnic se ha convertido en una plataforma; bien lo pueden decir artistas de renombre internacional como Karol G, Beéle y Ryan Castro. Por tal motivo, Joi y 4bes comparten juntos la alegría de estar en el lineup oficial del evento y con ilusión se preparan para el gran día.
En el caso de 4bes, ya se ha presentado en un gran evento; lo hizo el año pasado en el Hip Hop Nation ante unas 3.000 personas y no fue su mejor experiencia.
“Por dentro fue nefasto para mí: en la primera canción empecé a brincar tanto que para la segunda ya me quería bajar porque estaba agotado”, explicó.
Pero con la lección aprendida de “concentrarse en cantar”, ahora subirá al escenario a entregarlo todo. “Llegar a Picnic es mi máximo hasta el momento. Estoy feliz y listo”.
Joi coincide y recuerda que su último gran escenario fue Parque Viva; allí lo recibieron unas 10.000 personas, en una experiencia que vivió entre muchos nervios y que finalizó con lágrimas de emoción. En Picnic, sin embargo, tiene el reto de conquistar a un público más grande.
A pesar de sus caminos distintos, ambos coinciden en el punto más importante: la convicción de que el artista costarricense ya no está para “ver qué pasa”, sino para competir al más alto nivel.
El Picnic Festival 2026 no será simplemente una presentación más en sus agendas; será el escenario donde Joi y 4bes demostrarán que las metas tachadas en sus listas de deseos eran solo el principio.
