
Este domingo 8 de febrero, en el show de medio tiempo del Super Bowl, el cantante puertorriqueño Bad Bunny hizo historia al ofrecer la primera presentación completamente en español en este escenario. Pero no solo rompió barreras lingüísticas: dio una clase maestra de cómo el simbolismo, cuando se usa con inteligencia y pasión, puede ser más poderoso que cualquier discurso político.
Sin mencionar directamente a Donald Trump ni al ICE —como sí lo hizo en su discurso durante los Grammy el pasado 1.º de febrero—, el boricua comunicó mensajes contundentes que volaron por debajo del radar, difíciles de censurar o ignorar.
A continuación, desglosamos los símbolos más potentes de su presentación:
1. El mensaje de apertura
Con un enérgico “¡Qué rico es ser latino!”, el espectáculo dio inicio. Una frase simple, pero poderosa en un contexto donde, bajo las políticas antimigrantes de Trump, ser latino en Estados Unidos ha llegado a ser motivo de miedo. Esa exclamación fue un acto de orgullo y resistencia frente a un sistema que muchas veces discrimina por el color de piel o el acento.

2. El trabajo de los latinos
Luego del grito inicial, apareció un campo lleno de trabajadores latinos: puestos de cocos, bebidas, uñas, tacos, boxeadores, joyeros y constructores. Cada escena representó los oficios dignos que sostienen la economía estadounidense. Lejos de los estereotipos que vinculan a los migrantes con la criminalidad, Bad Bunny los retrató como protagonistas de esfuerzo, dignidad y autoempleo, pilares invisibles del país que los acoge.

3. El número 64
El artista vistió un atuendo completamente blanco con el número 64 en su camisa, un homenaje a su tío fallecido, quien usaba ese número en su uniforme de fútbol americano. Un gesto íntimo que mostró el orgullo familiar y la conexión de Benito con sus raíces.

4. La patada en la puerta
En medio del montaje apareció la icónica “Casita de Bad Bunny”. Con una patada a la puerta, al mejor estilo de una redada del ICE, salió a cantar Pa’ que se lo gocen, de Tego Calderón, uno de los himnos latinos por excelencia. Dentro de la casa estuvieron figuras como Cardi B, Karol G, Jessica Alba y Pedro Pascal: un recordatorio de la fuerza y diversidad del talento latino en la cultura global.

5. La boda y el niño dormido
El momento más tierno y simbólico llegó con una boda real entre una mujer latina y un estadounidense, celebrada en el escenario del Super Bowl. Según medios especializados, la pareja había invitado a Bad Bunny a su boda, y él les propuso realizarla ahí.
Incluso firmó como testigo en el certificado matrimonial. Con un pastel de varios pisos, música en vivo y un niño durmiendo en una silla —imagen común en toda celebración latina—, la boda se convirtió en una metáfora de la mezcla cultural y el amor sin fronteras. El coro del cantante, “Baila sin miedo, ama sin miedo”, resumió el espíritu del momento: vivir sin temor en un país donde muchos migrantes aún sienten miedo.


6. El mensaje de Ricky Martin
El invitado Ricky Martin apareció con un mensaje directo a Puerto Rico: “No quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái”. Una línea cargada de dolor y soberanía, aludiendo a la historia de colonización y pérdida de autonomía de ambos territorios.

7. El niño que recibe el Grammy
Luego, un niño —una versión joven de Bad Bunny— aparece junto a sus padres viendo al Bad Bunny adulto en los Grammy, recibiendo su propio premio. Fue un momento profundamente emotivo: un diálogo entre el pasado y el presente, un mensaje a todos los niños latinos que sueñan en grande. Era el artista diciéndose a sí mismo: “Lo logramos”... y diciéndoles a los demás: “Tú también puedes hacerlo”.

8. El Apagón
Durante su interpretación de El Apagón, Bad Bunny volvió a cantar sobre Puerto Rico, orgullo y denuncia en una sola pieza. La canción critica los constantes cortes de energía, la privatización del sistema eléctrico y la gentrificación que expulsa a los locales. “No somos un destino turístico; somos hogar”, pareció decirle al mundo.

9. América no es solo Estados Unidos
El cierre fue rotundo: un balón con la frase “Together we are America” (“Juntos somos América”). Luego, el cantante comenzó a nombrar país por país, desde Chile hasta Canadá.
Y cerró con un grito que resonó en todo el estadio: “¡Seguimos aquí!”, lanzando el balón contra el suelo, imitando la típica celebración de los jugadores de la NFL al celebrar un touchdown. No fue un grito de victoria, sino de resistencia, de permanencia, de orgullo. Porque América —como quiso recordarnos— somos todos.
