
Erguido en la sobretarima más alta, al centro del escenario, se alzaba la figura de Miguel Bosé en contraluz, anticipando una ovación que no demoró en llegar apenas los focos lo iluminaron de frente. El cantante español, vestido de rojo, con una capa interminable, era la encarnación del garbo y de la celebración musical.
Esa escena en medio de un concierto que incluyó 23 hits fue una de las tantas que encendieron Parque Viva en un show que celebra su retorno a los escenarios. No es en vano que la gira lleva por nombre “Importante Tour”, relevante porque marcó un regreso tras varios años de silencio del cantante que perdió la voz un prolongado periodo, tras la afectación de sus cuerdas vocales.
La relevancia no era solo para el artista, ya recuperado en cierta medida, sino para su audiencia, deseosa de verlo de vuelta cantando éxitos como Nena, Como un lobo, Sevilla y un sinfín de temas altamente reconocidos.
Como recompensa por esa espera anhelada, Bosé ofreció una presentación impecable en cada detalle lumínico, además de la puesta en escena. Mostró diversos vestuarios atractivos pasando por el blanco, el rojo y el amarillo encendido.
Hubo prestancia en las transiciones entre canciones, así como con el rendimiento de una banda de ocho integrantes que se percibe más como parte de un elenco. Los músicos y coristas se movieron por las sobre tarimas en función de desplazamientos coreografiados, de acentuación de momentos cumbre y, por supuesto, de girar alrededor de la figura de la noche.
El sonido favoreció la experiencia que incluyó reversiones de un repertorio altamente conocido con arreglos renovados que jugaron a su favor. Hubo sonidos de teclado que revivían el sonido característico de los años ochenta, la batería potente sirvió para acentuar la fuerza de ciertas canciones y la prestancia de Bosé contribuyó para darle el peso narrativo que caracteriza a temas como El hijo del capitán trueno o Morena mía.
Cuando el español habló entre canciones, el anfiteatro calló. Sus intervenciones estuvieron enfocadas en compartir reflexiones en tono de agradecimiento o del significado de sus canciones. Por fortuna, no aludió a ninguna de sus posturas conspiranoicas o negacionistas que caracterizaron sus apariciones durante la pandemia y que dejó a muchos de sus fans con el corazón-corazón malherido.

En Parque Viva Miguel no provocó polémica. Eso sí, su voz resultó ser muy diferente en las intervenciones habladas que cuando cantaba. El timbre ronco y débil no se percibía del todo en las melodías, donde más bien sonaba con una potencia envidiable y una afinación sólida. No sería de extrañar el uso de playback, dados los antecedentes de salud vocal. De una u otra forma, las medidas tomadas contribuyeron a asegurar un espectáculo intachable, fortalecido por la elección de más temas entrañables como la sublime Amiga, la remozada Creo en ti y la emotiva Olvídame tú.
Hacia el final del concierto se quedaron Bandido, Te amaré, Don Diablo y Por ti, que lograron un intenso magnetismo entre el músico y la audiencia. Se sintió como una prueba viva de una frase sabia que dijo Bosé en uno de sus intercambios: “La música tiene una memoria inmensa cuando suena; atrapa todo lo que tiene alrededor”.
El concierto
Artista: Miguel Bosé.
Fecha: 25 de abril, 2026.
Lugar: Anfiteatro Imperial, Parque Viva.
Producción: Magflow.
