
Después de seis años de ausencia en giras fuera del país, la Banda Municipal de Acosta empaca maletas para su regreso a los escenarios internacionales. El destino es México, donde participará en el prestigioso Desfile Bolo Fest.
El Bolo Fest se llevará efectuará el 29 de noviembre, donde los ticos desfilarán desde el Ángel de la Independencia hasta el Monumento a la Revolución, en Ciudad de México.
El Bolo Fest se realiza desde hace 15 años y este 2025 será la primera vez que una banda internacional se presente junto a otras 10 agrupaciones mexicanas. Este festival es organizado para hacer la apertura oficial de la Navidad en el centro del país y está a cargo de la marca Liverpool, la cual busca simular de alguna manera el Macy’s Parade, que es el Día de Acción de Gracias en Nueva York.
“Tienen más de 10 globos de helio, como los que se ven en Estados Unidos, de diversas figuras. También carros alegóricos de Lego, Disney, entre otros, y por supuesto las bandas mexicanas”, explicó José Manuel Mora Corrales, uno de los directores de la banda.
En esta ocasión viajarán 220 participantes en la delegación nacional, conformada por músicos, bailarines, integrantes de Color Guard (elementos visuales) y personal de apoyo.
La banda, dirigida también por Julio César López Zeledón, tocará una serie de canciones que combinan lo costarricense con la música mexicana más representativa. Por ejemplo, habrá un mix criollo (Amores de Laco, Ticas Lindas, Caballito Nicoyano, Tambito), Swing Pura Vida (Pájaro Catador y Soy Tico) y Pájaro Carpintero, de la cantautora costarricense María Mayela Padilla.
Adicionalmente, interpretarán el Ticomex, una combinación de piezas Costa Rica y mexicanas.
“Llevamos música costarricense y navideña. Pero también un arreglo musical por el compositor Francisco Cisneros, donde él hizo un mix entre música costarricense y música mexicana, que contiene obras como la Patriótica Costarricense, de parte de Costa Rica, y en la parte de México piezas como Cielito Lindo, El Aventurero y La Bikina”, afirmó López.

La última vez que la Banda Municipal de Acosta se presentó en un escenario internacional fue en el Desfile de las Rosas en Pasadena, California, en el año 2019, por ello buscaron un nuevo desfile que fuera más accesible para sus músicos. En este caso, el costo de los pasajes corre por ellos mismos, pero del transporte interno se hace cargo la organización mexicana y de los hospedajes la marca Coopealianza.
“Cada familia ha tenido que hacer esfuerzos y trabajar un poquito más para poder recaudar los fondos. Lo hemos hecho a punta de rifas, a pura venta de tamales y cosas así para obtener el dinero“, agregó López.
La gira, denominada Acosta es de todos, busca celebrar la fauna emblemática costarricense, representada por el oso perezoso, la danta, la rana y el tucán. Por su parte, los integrantes de la banda tica portarán un uniforme que incorpora en su diseño la Guaria Morada, la flor nacional costarricense.
Además, la gráfica que llevarán, tendrá diseños inspirados en los alebrijes, expresión de la cultura artesanal mexicana, para adaptar las dos culturas del festival.
De la música y sus historias
La banda de Acosta se fundó en el año 2008 y en medio de sus acordes e instrumentos han surgido historias de persistencia y amor.
La Nación conoció dos historias que han marcado a esta banda. La primera tiene que ver con su director, José Manuel Mora, quien encontró al gran amor de su vida en la banda.
“Hace 17 años cuando se fundó la banda, yo como director estaba realizando las audiciones, paso el proceso y como al finalizar el año conocí a la persona que hoy es mi esposa. Ya tenemos 15 años de compartir como matrimonio y se ha transformado más que en solamente ser parte de la banda, es parte de lo que fundamenta también nuestra misión no solamente como matrimonio, sino como una misión social hacia las demás personas”, dio a conocer Mora.
Su esposa, Yessica Mora, continúa como trombonista en la banda con el pasar de los años y también imparte lecciones.

Una segunda historia que se lleva a cabo en simultáneo es la de Valentina Mora Durán, quien tiene una discapacidad visual llamada retinosis pigmentaria, lo que significa que su visión es limitada, aún más cuando se trata de leer o ver cuando ya no hay luz natural.
“En la banda le dan un tiempito más, tal vez un día recibe la clase solo Vale, porque como ella no puede seguir las partituras, entonces los profes lo que hacen es como que le cantan las notas para que ella se las vaya aprendiendo porque nunca ha podido ver las partituras. Hay que decir que ella tiene un oído maravilloso”, explicó Mariana Durán, madre de la joven de 13 años.
Valentina toca saxofón con la banda de Acosta y recibe ayuda no solo de sus profesores, sino que sus compañeros se convirtieron en amigos durante las presentaciones.
“Hay algunos chicos que durante el desfile dejan de tocar o no participan, pues sirven como lazarillo y guía para que ella pueda desfilar, sobrellevar todo este asunto de movilidad y el asunto artístico”, explicó el director.
La joven hoy cumple un sueño y llena de orgullo a familia, compañeros y amigos.
“Ella ha tenido que aprender a independizarse y es una bendición. Uno como mamá tiene miedo, pero la banda ha sido un apoyo, una enseñanza y un descubrimiento”, finalizó la madre.
