
Muchos lo recuerdan por La cuchara tica, La excursión y Quéjese. Durante 19 años, el periodista William Bonilla fue uno de los rostros más reconocidos de Las historias, de Repretel. Sin embargo, su vida cambió el pasado 19 de diciembre, cuando, a las 10:20 a. m., lo citaron a una reunión para comunicarle que estaba despedido. La noticia le cayó como un balde de agua fría.
En entrevista con La Nación, Bonilla reconoció que veía venir la salida desde la de su exjefe Frederick Fallas, en agosto de 2025. “El nuevo gerente y el nuevo departamento de mercadeo tienen otra visión de mundo diferente a lo que se venía dando con un programa que fue exitoso por tantos años”, explicó.
Aun así, afirmó: “No puedo ser malagradecido con la gente que me dio de comer por 19 años”.
La pérdida de una mística y el contacto con la gente
Para Bonilla, lo que se estaba perdiendo no era solo un espacio televisivo, sino una manera de hacer televisión que conectaba con las comunidades.
“Esa época dorada del programa ya pasó, cuando hacíamos retos, especiales por aniversarios, cubrir tradiciones como la Guerra de los tomates en Sarchí, la Carrera de botas en Grecia, la Feria del pejibaye en Tucurrique, la Feria de las frutas en Orotina...”, rememoró.
Según él, las decisiones internas dejaron de involucrarse en esas actividades e “hicieron pasar la época dorada”.
Esa distancia con el público le dolió profundamente. “Quiero enfatizar que tengo paz, porque de una o de otra manera se venían presentando cosas (...) Había cambios con la nueva gerencia con los que no estaba de acuerdo. Además, la esencia del programa se estaba perdiendo”, afirmó.
Y añadió: “El duelo sigue, yo no lo he superado, porque con William Bonilla siempre estaba ese personaje que pasaba inadvertido en muchos lugares. Que ahora los compañeros no pueden hacerlo, ir a esos rincones tan bonitos del país; se ha perdido esa mística”.
Bonilla contó que, tras su despedida, no volvió a ver el programa. Su decisión de decir adiós a la audiencia fue, según él, una responsabilidad: “Considero que el éxito de uno como comunicador es ser auténtico, no fingir nada. Cuando uno hace el trabajo con amor, no por un salario, sino por una pasión, era justo y responsable despedirme de tanta gente que me ha apreciado”, mencionó.

Reinventarse con fe y trabajo cotidiano
Desde ese 19 de diciembre, su rutina cambió: no tiene un salario fijo, pero la “comida lo persigue”. Desde mayo colabora los fines de semana con la Plaza Gastronómica Fraterna, donde produce videos y contenido.
También realiza trabajos para empresas que lo contratan, es maestro de ceremonias y acepta encargos puntuales. “Me ha costado mucho acostumbrarme a grabar vertical, a las redes, a esa inmediatez... Claro que es diferente, hasta me siento vago porque yo manejo mi tiempo”, contó entre risas.
Bonilla asegura que tuvo que reinventarse: “He revolucionado, he emprendido y estoy en una etapa de la vida en la que no dependo de un horario o salario fijo, sino que voy al día a día”.
No obstante, confesó que la televisión lo “quema” por volver: “Me hace falta la televisión, visitar los pueblos, tener esa sensación de sacar todo lo nuestro y auténtico, pero Dios me tiene ahora como trabajador independiente y emprendedor”, manifestó.
Su salida coincidió con varios eventos familiares sensibles: una operación de su hijo Matías, una enfermedad de su esposa Karla y un padecimiento en la pierna de su madre. Eso, dice, le ha permitido pasar más tiempo en casa y apoyar a su familia.

También le ha dejado la sensación amarga de haber recibido la noticia de improviso: “No me dieron ni las gracias y eso sí me molestó. Porque nunca agradecieron toda la trayectoria, el trabajo, el almorzar a veces a las 10 de la noche”.
A pesar del golpe, valora las muestras de cariño. En la calle lo paran para saludarlo y la gente lo recuerda con afecto. También reconoció a quienes fueron su apoyo después de la salida: “Hay gente que sigue preguntando por mí, que me llama, entre ellos Édgar Cartín El galán, Frederick Fallas, Dieguito Vargas, Felipe Loaiza, José Chavito, Geiner Salazar... entre otros que siempre están pensando en uno”, mencionó.
En ocasiones ha regresado por minutos a la televisión nacional: ha colaborado esporádicamente con De boca en boca, de Teletica, gracias a la amistad con el periodista y jefe de información Diego Piñar. Por ahora, no ha recibido ofertas formales de contratación, pero se mantiene atento a propuestas.

Proyectos y planes
Bonilla planea abrir un canal de YouTube y trabaja en un proyecto que, dijo, no se hace desde los años 90 —no puede dar detalles por el momento—. Animará la Feria del pejibaye en Tucurrique de Cartago y seguirá trabajando de forma independiente hasta que surja otra oportunidad.
Además, colabora en el negocio de su esposa, la soda Gustitos Kasary, y mantiene una disciplina deportiva que inició en 1992. “No me he tatuado porque quiero participar en fisicoculturismo, aunque sea ya pensionado”, comentó.

También estudia una licenciatura en Comunicación de Masas en la Universidad de Costa Rica, con la intención de, en el futuro, dar clases universitarias de televisión. “Hay que capacitarse y sobre todo creer en Dios y en la familia”, añadió.
Para quienes lo buscan para colaboraciones, Bonilla se mantiene disponible; su voluntad, dice, está abierta: “A quienes me quieren mucho les digo que gracias por el apoyo, por esas oraciones, por pensar que todavía tengo que dar mucho en televisión. Ahí están las puertas abiertas, si se da, bueno, y si no, desde el canal de YouTube que pienso abrir estaré con proyectos nuevos que nos identifican como costarricenses. Seguiré haciendo lo que más me gusta, demostrar nuestra idiosincrasia, tradiciones y costumbres de nuestro país de una manera bonita”, concluyó.



