Hugo Solano C.. 20 abril
El cobre se ha vuelto muy apetecido en países asiáticos a los que muchas veces se exporta lo robado. Foto: Archivo.
El cobre se ha vuelto muy apetecido en países asiáticos a los que muchas veces se exporta lo robado. Foto: Archivo.

El desmedido aumento del robo de cable en todo el país, genera pérdidas al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), que superan los ¢1.500 millones en los 110 días transcurridos de este 2021.

Según Dowglas Rodríguez, subjefe de la Sección de Hurtos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), se tienen identificadas varias bandas que suelen operar de forma organizada en las zonas rurales, mientras que en San José y otras zonas pobladas, prevalecen los delincuentes particulares.

“Aunque sean tres metros de cable lo que se roben, el costo es enorme para el país”, dijo Rodríguez, al argumentar que son muchos los robos “hormiga” en zonas como barrio Don Bosco y otros puntos de la Gran Área Metropolitana.

La zona norte, Guanacaste, Puntarenas y la región de occidente (Garabito, Parrita, Quepos) generan el 60% de las sustracciones de cable, mientras que en San José, Cartago, Limón y la región brunca, ocurre el 40% restante.

Muchas veces los infractores son adictos a las drogas que llegan a sitios donde venden el cobre del cable para mantener su vicio.

Sin embargo, esas acciones delictivas, máxime en tiempos de pandemia, pueden dejar sin Internet hospitales, centros educativos, hoteles, viviendas, comercios y servicios, lo cual repercute de gran manera en el trabajo de miles de personas.

También pueden dejar incomunicada a la población de entidades como Cruz Roja, estaciones de Policía, Bomberos y hasta del servicio de emergencias 9-1-1.

En el 2019 las denuncias por robo de cable comenzaron una escalada que para finales del 2020 significó un golpe de ¢3000 millones para el ICE.

De seguir la tendencia actual, para este 2021 se podría alcanzar una cifra récord en el desfalco contra esa institución estatal, dijo Rodríguez.

El año pasado la Fiscalía General alertó a todas sus dependencias para darle toda la atención del caso a las denuncias por este tipo de delincuencia, pero a pesar de ello no se nota ninguna merma.

“No sería procedente la aplicación de criterios de oportunidad, ni otras medidas alternas que son incompatibles con este tipo de hechos delictivos”, explicó la fiscala Emilia Navas en aquella oportunidad, al anunciar mano dura contra quienes incurran en ese delito.

Camuflados

Las bandas usan camiones con rotulaciones falsas de supuestos equipos de atención de averías, contratan personal, tienen encargados de almacenaje y centros de acopio para perpetrar millonarios golpes al Estado que, además del costo económico, generan grandes pérdidas.

Rodríguez añadió que como las bandas se visten de modo similar, usan camiones, conos y escaleras parecidas, así como documentación falsa que aparenta ser del ICE, lo más recomendable es alertar a la Fuerza Pública, para que determine si se trata de funcionarios de esa entidad o que trabajan subcontratados para ella.

Destacó que el ICE solo trabaja con la luz del día, por lo que los trabajos nocturnos o en horas de la madrugada suelen ser de esas bandas delictivas.

Rodríguez llamó a la ciudadanía a denunciar ante la Fuerza Pública, el OIJ (800-8000-645) el ICE ( 8000–423762) o al 9-1-1 ante cualquier sospecha de robo de ese material.

Aunque la Fuerza Pública capturó desde hace más de un año en Sardinal de Parrita a un grupo de personas con 250 kilos de cobre, aparentemente extraído de cable del ICE, hasta el momento el caso no se ha elevado a juicio.

La Fiscalía informó de que contra Castillo Urrutia, dos hermanos de apellidos Castillo Sosa y otros sujetos apellidados Marín Zúñiga y Ríos Centeno, “el expediente avanza en investigación, en la etapa de recolección y análisis de prueba”.

Exorbitante aumento

En casi 28 meses

FUENTE: OIJ / ICE    || Infografía / LA NACIÓN.

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