
Un área similar al que ocuparían tres edificios juntos del Banco Nacional en San José, brinda una idea de la cantidad de material que se ha desprendido de las paredes internas del volcán Turrialba y han ido formando un tapón en el cráter activo.
Así lo explicó el geofísico Cyril Müller, del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) con base en mediciones realizadas a inicios de este mes con un dron, el cual fue equipado con cámara fotográfica e instrumentos para medir la altura y detalles de las superficies escaneadas desde lo alto.
El edificio del banco tiene unos 80 metros de altura, la misma que el dron determinó como superficie colmatada a lo largo de los 230 metros de diámetro que tiene ese cráter.
Müller realizó la investigación el 6 de febrero junto con Mario Angarita, del área de Geodesia del Ovsicori. Durante unos 20 minutos elevaron el dron desde las cercanías del cráter y obtuvieron un conjunto de imágenes aéreas que luego fueron corregidas para realizar mediciones precisas.
Dos colapsos, uno en la pared noroeste y otro al sureste fueron los que, según Müller, aportaron la mayor parte del material que formó un tapón.
El ángulo casi de 90 grados de las paredes, que tienen poca firmeza, facilita la caída del material desde que cesaron las fuertes erupciones en el 2018.
La importancia de estos sobrevuelos radica en que permiten monitorear cambios en el macizo, el cual expulsó millones de metros cúbicos con las erupciones que alcanzaron su mayor actividad en el 2016 y luego comenzaron a decaer poco a poco.
Esas mediciones advierten también sobre colapsos hacia afuera, los cuales podrían generar montículos y posteriores avalanchas o lahares por ríos y quebradas que podrían generar daños aguas abajo.
De momento, la parte externa del cráter permanece estable, por lo que no se vislumbran esos riesgos, dijo Müller.
En cuanto a la actividad del coloso, explicó que ha bajado mucho, Hay menos sismicidad y bajó mucho la emisión de gases y la deformación.
“Se nota una deflación, es decir el macizo tiende a ser más estrecho, lo que revela que no hay material nuevo. También sigue baja la sismicidad. De la incandescencia solo quedan unos pocos puntos calientes. No hay tanto aporte de calor como en los últimos años”, sostuvo.
La semana pasada trascendió que grupos que pseudoguías turísticos, que se promocionan en redes sociales, seducen a decenas de aventureros que arriesgan su vida con tal de incursionar ilegalmente en las áreas restringidas del volcán Turrialba.
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Cada mes, los guardaparques sorprenden y expulsan cerca de 50 personas que ingresan al perímetro prohibido, que es de dos kilómetros a la redonda del cráter activo.
Miguel Salazar, administrador del Parque Nacional Volcán Turrialba, afirmó que son personas en su mayoría entre los 17 y 35 años, hombres y mujeres, que han sido sorprendidos a toda hora, incluso avanzada la noche y en la madrugada.
Las ilegales incursiones se comercializan hasta en ¢34.000.
