
La última década dejó un comportamiento distinto entre varios delitos registrados en Costa Rica. Un análisis de las estadísticas abiertas del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) revela que la cifra de robo de vehículos del 2025 fue la más alta de la década.
Los reportes recibidos pasaron de 4.289 en 2016 a 5.146 el años pasado, un aumento del 20%.
El aumento ocurrió en un contexto en el que también creció la cantidad de vehículos en circulación en Costa Rica. Al cierre del 2025, el país registró 2.087.356 vehículos cubiertos con el Seguro Obligatorio Automotor (SOA), un 9,1% más que los 1.913.266 registrados un año antes.
Entretanto, los asaltos, hurtos, robos (ingreso por la fuerza a viviendas, comercios y otros inmuebles) y tachas de vehículos muestran una trayectoria general a la baja durante el periodo, el robo de automotores, entre estos las motocicletas, tomó otro rumbo. Después de registrar 3.217 casos en el 2020, esta categoría aumentó cada año desde el 2021 hasta alcanzar los 5.146 casos del 2025.
Especialistas consultados por La Nación relacionan este comportamiento con factores como el crecimiento de la flotilla vehicular, la facilidad para sustraer motocicletas y la existencia de un mercado para colocar vehículos robados o venderlos por repuestos.
De los cinco delitos comparados, el robo de vehículos es el único que volvió a registrar aumentos anuales consecutivos después de la pandemia. Las tachas de vehículos también aumentaron en el 2025, pero no de forma sostenida: crecieron en el 2022, disminuyeron en el 2023 y el 2024 y volvieron a subir el año pasado.
¿Por qué aumentó el robo de vehículos?
Gustavo Mata, exministro de Seguridad Pública, y Karen Jiménez Morales, encargada de la carrera de Ciencias Policiales de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), coinciden en que detrás de una parte de estos robos existe un negocio que permite obtener ganancias mediante la venta de los vehículos o de sus repuestos.
Jiménez explicó que estos hechos tienen una dinámica distinta a otros delitos contra la propiedad, pues una parte de los vehículos sustraídos alimenta el mercado negro de repuestos, particularmente cuando se trata de determinadas marcas y años. Otra posibilidad, añadió, es alterar las identificaciones de los vehículos para revenderlos.
Mata coincidió en que la rentabilidad es un factor relevante. Según explicó, una parte de los vehículos robados termina en desguazaderos para ser desarmados y vendidos para repuestos, mientras que vehículos de mayor valor pueden ser trasladados a países vecinos.
Los especialistas también identifican la participación de redes del crimen organizado con distintas funciones alrededor de este delito, aunque las estadísticas analizadas por La Nación no permiten determinar cuántos de los robos fueron cometidos por este tipo de estructuras.
Jiménez explicó que investigaciones del OIJ han permitido desarticular redes en las que participan desde quien roba el vehículo y quien lo desarma hasta intermediarios encargados de vender los repuestos en talleres, comercios o directamente a otras personas.
En esa línea, Mata explicó que esta actividad evolucionó con los años desde robos cometidos por delincuencia común, en lo que participaban una o dos personas, hacia estructuras con más participantes encargados de sustraer, recibir y vender los vehículos.
¿Cuáles tipos de vehículos concentran más robos?
Las motocicletas concentraron casi la mitad de los robos de vehículos registrados en el 2025: 2.423 casos, equivalentes al 47,1% del total. Los automóviles ocuparon el segundo lugar, con 1.516 casos (29,5%). En conjunto, ambas categorías representaron el 76,5% de los 5.146 robos registrados ese año.
A mayor distancia se ubicaron los vehículos rurales 4x4, con 456 casos (8,9%), y los de carga liviana, con 396 (7,7%).
Jiménez explicó que las motocicletas presentan varias características que pueden hacerlas particularmente atractivas para los delincuentes: son más fáciles de sustraer, trasladar y ocultar y, además, existe demanda por sus repuestos en el mercado negro.
“Existe una demanda importante de repuestos de motocicletas en el mercado negro”, afirmó la especialista. Añadió que estos vehículos pueden ser rápidamente desarmados para luego vender sus partes.
Mata agregó otro elemento: el crecimiento en la circulación de motocicletas en Costa Rica amplió el universo disponible para los delincuentes. A su criterio, además, estos vehículos resultan más sencillos de sustraer debido a que cuentan con menos dispositivos de seguridad.
Ese incremento también aparece en estudios recientes sobre movilidad. Según el Estudio de Movilidad Segura de Grupo Purdy y el Centro para la Sostenibilidad Urbana (CPSU), elaborado con datos del Seguro Obligatorio Automotor, las motocicletas estuvieron entre los segmentos de la flota vehicular que más aumentaron entre el 2013 y el 2024.
¿En cuáles cantones aumentaron los robos de vehículos?
Al acercar la lupa a nivel geográfico, el aumento de los robos de vehículos también aparece en buena parte del territorio. De los 84 cantones del país, 57 registraron más casos en el 2025 que en el 2021, mientras que 22 terminaron con menos y cinco reportaron la misma cantidad.
Sin embargo, se destacan seis que mantuvieron un crecimiento sostenido durante todo ese periodo, con aumentos anuales: San José, Limón, Montes de Oca, Desamparados, Garabito y Montes de Oro.
El mayor incremento se dio en el cantón Central de San José, que pasó de 286 robos en el 2021 a 691 en el 2025, una diferencia de 405. Le siguieron el cantón Central de Limón, de 67 a 173; Montes de Oca, de 38 a 119; Desamparados, de 123 a 196; Garabito, de 31 a 66; y Montes de Oro, de 4 a 18.
Mata considera que en lugares con una alta circulación de vehículos, como los cantones centrales, los delincuentes tienen mayor margen para actuar, particularmente cuando los automotores permanecen estacionados en la vía pública sin mayores medidas de seguridad.
El exministro también señaló la fiscalización en carretera como un elemento relevante, pues una menor presencia de policías de tránsito puede facilitar la circulación de vehículos sustraídos o con identificaciones irregulares.
Otros cantones terminaron el 2025 con aumentos importantes frente al 2021, aunque presentaron disminuciones en alguno de los años intermedios. Entre ellos están el cantón Central de Alajuela, que pasó de 369 a 539 casos; el cantón Central de Puntarenas, de 88 a 224; La Unión, de 22 a 91; y el cantón Central de Heredia, de 114 a 178.
¿Cómo quedó el panorama cantonal en el 2025?
La distribución cambia cuando se observa únicamente la cantidad de robos registrados durante el 2025. El cantón Central de San José encabezó la lista con 691 casos, seguido por el cantón Central de Alajuela, con 539, y el cantón Central de Puntarenas, con 224.
Después se ubicaron Desamparados, con 196 casos; el cantón Central de Heredia, con 178; y el cantón Central de Limón, con 173.
¿Qué muestran los datos del 2026?
Entre enero y julio del 2026, el OIJ registró 2.828 robos de vehículos en Costa Rica. Las motocicletas continúan como el tipo de vehículo con más incidencias, con 1.375, equivalentes al 48,6% del total. Le siguen los automóviles, con 866 casos (30,6%). En conjunto, ambas categorías representan el 79,2% de los robos registrados durante esos siete meses.
A nivel cantonal, San José acumuló la mayor cantidad de casos, con 388, seguido por Alajuela, con 296; Desamparados, con 134; Limón, con 126; y Puntarenas, con 95.
Los datos del 2026 corresponden únicamente al periodo entre enero y julio. Por esa razón, todavía no son comparables de forma directa con los totales anuales registrados entre el 2016 y el 2025.
¿Cómo prevenir el robo?
Karen Jiménez recordó que la prevención requiere acciones tanto de los propietarios como de las autoridades. Recomendó evitar dejar los vehículos en lugares aislados, con poca iluminación o vigilancia y, cuando sea posible, utilizar estacionamientos seguros.
Desde el ámbito policial, destacó la importancia de utilizar las estadísticas criminales para identificar puntos, horarios y días con mayor concentración de casos y dirigir hacia ellos el patrullaje preventivo.
La especialista también puso el foco en quienes compran repuestos de procedencia ilícita. Reiteró que la demanda de piezas robadas permite que ese mercado continúe funcionando, por lo que recomendó adquirirlas en establecimientos formales donde pueda comprobarse su procedencia y trazabilidad.

